Cinque Terre

Aurelio Contreras Moreno

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Periodista, autor de Rúbrica.

Centroamericanos Veracruz 2014

Corrupción galopante, desastre en puerta

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014 que habrán de realizarse en Veracruz -aún, al momento de escribir estas líneas- del 14 al 30 de noviembre próximo, están en camino de ser un verdadero desastre.

A poco más de 70 días de su inicio, las instalaciones deportivas en las que se celebrarán las justas aún no están terminadas y las ya existentes presentan serios retrasos. Aunado a ello, el equipamiento urbano de ciudades sede como Xalapa, es fatal, con calles semidestruidas por baches y obras a medias que, por haber iniciado tarde, no quedarán terminadas a tiempo.

Por si esto no bastase, el manejo financiero de la organización de los Juegos ha sido no solo poco transparente, sino que existen señalamientos de corrupción y desvío de recursos, que se aderezan con la gran rotación de titulares del Comité Organizador, que a la fecha no han rendido cuentas sobre el destino que se le dio al dinero que desde la Federación se ha transferido para este fin.

Lo que mal empieza…

El 30 de enero de 2009, la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe le otorgó a Veracruz la sede de los Juegos de 2014. Era el sexenio de Fidel Herrera Beltrán, quien, fiel a su costumbre, se “colgó” como propia la “medalla” y anunció que éstos serían “los mejores Centroamericanos de toda la historia”.

Pero en los dos años siguientes no se hizo absolutamente nada, más que “jinetearse” el dinero que transfirió en primera instancia la Conade. De lo que sí se cambió fue de director del Comité Organizador de los Juegos. El primero de ellos fue el empresario, ex alcalde xalapeño y hoy diputado local David Velasco Chedraui. A los pocos meses de tomar el puesto renunció, pues no le transferían el recurso que ya estaba depositado en el estado para comenzar los trabajos.

Tras varios meses acéfala, la dirección General del Comité recayó en el ex senador y ex subsecretario de Gobernación Dionisio Pérez Jácome. Pero tuvo el mismo problema: no le transferían los recursos para siquiera iniciar los preparativos y sobre él recaía la presión y toda la responsabilidad. Así que tras dos años de remar a contracorriente, con el tiempo encima, sin ningún avance significativo y con estragos en su salud, el 20 de diciembre de 2013 renunció. En su lugar se nombró a un oscuro burócrata de medio pelo, Carlos Sosa Ahumada, quien lo único que ha podido hacer es intentar sortear la tempestad de unos Juegos en alerta roja, bajo la amenaza de que podrían ser llevados, a fin de cuentas, a otro estado que sí tenga la capacidad de albergarlos.

¿Dónde quedó el dinero?

Entre las razones no dichas sobre la renuncia de Pérez Jácome está el hecho de que para fines del año pasado no se llevaba ni 10% de avances en la construcción y rehabilitación de las instalaciones en las que se llevarán a cabo las competencias en las que participarán seis mil deportistas de una treintena de países, entre éstas, el velódromo de Xalapa que, a la fecha, sigue edificándose a marchas forzadas.

El principal problema es que nadie sabe qué se hizo con el dinero que la Federación le dio a Veracruz. Tan sólo el gobierno de Enrique Peña Nieto, de acuerdo con el director de la Conade, Jesús Mena, le envió a la administración de Javier Duarte 800 millones de pesos, mientras que en el sexenio de Calderón, se le transfirieron 400 millones al gobierno de Fidel Herrera de los cuales no se sabe, aunque sí se sospecha, a dónde fueron a parar.

Recientemente, el diputado local del Partido del Trabajo, Fidel Robles Guadarrama, puso el dedo en la llaga al señalar que de acuerdo con la ASF, hay recursos federales destinados a infraestructura de los Centroamericanos que no fueron utilizados por el Gobierno de Veracruz, y que permanecieron “congelados” en la cuenta bancaria del Fideicomiso creado para ese fin.

En total se trata de mil 100 millones de pesos los que el Gobierno de Veracruz habría puesto a “sudar” y que no ha explicado cómo y en qué los invirtió.

En alerta roja

El 6 de agosto pasado una nueva bomba explotó: el Gobierno de Veracruz anunció que los deportistas ya no serían hospedados en la Villas Centroamericanas, como sucede siempre en este tipo de competencias sino serán albergados en hoteles.

La razón de esta inaudita decisión es que las villas no han sido concluidas, algunos de los departamentos están casi en obra negra y el costo de su acondicionamiento para recibir a los deportistas bajo los parámetros que exige la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe es imposible de cubrir para el gobierno de Javier Duarte, que pasa por una crisis de insolvencia financiera que lo tiene al borde del colapso económico.

Ahora los deportistas serán albergados en hoteles de Xalapa, Veracruz-Boca del Río, Córdoba, Coatzacoalcos y Tuxpan. Solo que los hoteleros no están dispuestos a fiarle al gobierno, que de por sí mantiene adeudos millonarios con proveedores, muchos de los cuales viene arrastrando desde el sexenio pasado. Según el gobernador les pagarán por adelantado a los hoteleros. El escepticismo porque esto se cumpla es mayúsculo.

Además, el Gobierno del Estado fue exhibido por alumnos del Instituto Tecnológico Superior de Xalapa, quienes en una carta abierta dirigida al Presidente denunciaron el despojo en su patrimonio del que había sido víctima la institución, a la cual se le solicitó la donación de diez hectáreas de su terreno para la construcción de las villas, a cambio de la dotación de instalaciones para el mejoramiento de la infraestructura, de tal manera que al mismo tiempo que se construyeran las villas se deberían construir laboratorios, aulas e instalaciones deportivas en beneficio de todos los estudiantes del plantel.

“A la fecha, hemos sido testigos de la evolución y terminación en la construcción de edificios de departamentos y casas por parte de dos constructoras particulares que ya se han dado a la tarea de poner en venta las casas y departamentos sin que el Gobierno del Estado haya cumplido con su compromiso acordado en el momento en que se le hizo la donación de las 10 hectáreas de terreno.

“El día 6 agosto del presente año se anuncia por parte del Gobierno del Estado que los atletas ya no se hospedarán en las villas sino que lo harán en hoteles, y si antes de este anuncio ya nos sentíamos despojados al perder más de 10 hectáreas del terreno de nuestra querida institución, ahora comprendemos que todo forma parte de un negocio en el cual los únicos beneficiados serán las constructoras de las viviendas, ya que éstas se venderán junto con los terrenos en que están construidas, cuando a dichas constructoras no les costó ni un peso el terreno”, denunciaron los estudiantes en la carta enviada a Enrique Peña Nieto.

El gobierno prometió que sí cumplirá con lo acordado. Solo que no dijo cuándo. El escándalo del incumplimiento de las Villas Centroamericanas no se ha quedado en el ámbito local. Sara Rosario, presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, externó públicamente su molestia.

“Creo que va a ser la primera vez en la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que no va a haber una Villa Centroamericana. En esta ocasión, el Comité Organizador, por asuntos puramente económicos, ha decidido que le es más factible para ellos, más económico y más viable, instalar a los atletas en los hoteles.

“Una villa es donde se convive, se entrena, puedes compartir triunfos y derrotas, puedes compartir con otros atletas y es el centro de todo. No es lo mismo tener un perímetro de seguridad en una villa que en un hotel. Los hoteles no están garantizados al 100 por ciento para nuestros atletas”.

Las dudas

El gobierno de Javier Duarte insiste en que están garantizadas las condiciones de seguridad, accesibilidad y deportivas para llevar a buen términos los XXII Juegos Centroamericanos y

del Caribe Veracruz 2014, y repite, sin pudor, la cantaleta de que serán “los mejores Centroamericanos de la historia”.

Sin embargo, hay más dudas que certezas. A dos meses y medio de que den inicio las competencias, aún ronda la sombra de que finalmente se decrete un cambio de sede ante la falta de seriedad de las autoridades veracruzanas, que han querido hacer en un año lo que debieron empezar hace al menos cinco.

Y por supuesto, sigue en el aire la pregunta sobre lo que se hizo con los recursos que desde 2009 comenzaron a transferirse al estado para la construcción de infraestructura. La sospecha sobre un fraude monumental y una corrupción inmensa serán la marca de estos juegos. Un estigma que no merecían.

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