Catulo

De la poesía griega saltamos a la poesía romana. Vamos de la poeta Safo de Lesbos, quien fue una de las figuras fundamentales del mundo literario griego, a nuestro siguiente poeta, un gran literato romano: Gayo Valerio Catulo.


Su biografía es un misterio, pues la fecha de su nacimiento y muerte no han sido del todo confirmadas, no obstante, se cree que nació en el año 84 A.C. y murió en el 54 A.C.; aunque hay estudiosos que refieren que pudo haber vivido hasta 33 o 40 años.


Este poeta, originario de Verona, llegó a Roma entre los 22 y 23 años de edad, ciudad donde rápidamente se volvió parte de los poetas neotéricos (corriente que abandonaba la épica griega y usaba la poesía como medio para la explicación de sus asuntos amorosos y personales). Ahí mismo conoció a su musa Clodia Metelli, a quien refiere en sus poemas como Lesbia (precisamente en honor a Safo).


La identidad de Clodia también es un misterio, pero existe la versión de que era hermana del lugarteniente de Julio César. Y aunque su presencia en la lírica de Catulo parece más la de un amor idealizado, en lo pragmático el rechazo y traición de la musa provocó poemas desgarradores como el número 76: “(…) Difícil es un largo amor de repente deponer, / difícil es, pero, como quieras, consíguelo: / la única salud esta es. Esto has tú de vencer (…)”.


No obstante sus epigramas en dístico elegiaco (un verso en hexámetro seguido de un pentámetro) son el legado más valioso del poeta:


“Tan enredada está mi razón, mi Lesbia, por tu culpa / y por seguirte a ti está tan perdida, / que ya no podré estimarte por muy bien que te portes / ni por muy mal que te portes dejaré de quererte”.


La lírica de Catulo lo manifiesta como bisexual, una conducta muy usual en los tiempos antiguos prueba de que ahora vivimos tiempos más represivos. Pero el erotismo de Catulo es raro hasta para su época. Se interesa por juzgar los casos perversos y lo hace de modo rudo y directo, como el de Aufilena, por ejemplo: “Aufilena, haber vivido contenta con un solo marido / es el mayor elogio para las casadas: / pero es preferible ponerse debajo de cualquiera / que parir de tu tío a primos hermanos.”


Se supone que Catulo se volvió loco de amor por su Lesbia, porque el erotismo suele ser más veneno que medicina, como las buenas drogas, por eso nos gusta tanto. No es verdad que el amor carnal sea sólo goce y placer, porque de inmediato convoca los celos y la angustia, cuestiones que resultan terribles porque también nos causan placer.

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