Cinque Terre

etcétera

Carta abierta a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación

P R E S E N T E S

Entre finales de junio y principios de julio pasados, la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) impugnó ante este Tribunal Electoral las modificaciones a los reglamentos hechas por el Consejo General del IFE con miras a los próximos procesos electorales.

El director de esta revista tuvo oportunidad de decirle a varios de ustedes que los editores de etcétera carecemos de los insumos legales y normativos para exponer un postura integral al respecto de lo antedicho. En cambio, rescatamos la resolución del IFE que, en el artículo 48 del Reglamento de Radio y Televisión, integra a las Radios Comunitarias al definirlas como estaciones permisionadas operadas por particulares sin fines de lucro. Tal decisión, sin duda, la consideramos legal y legítima.

Desde que el IFE comenzó a operar el nuevo modelo de comunicación política resuelto por el Congreso en 2007, las Radios Comunitarias formaron parte de los medios que deben difundir los anuncios transmitidos por la autoridad electoral y los partidos políticos. Ello fue así dado que 15 emisoras de este tipo operan con el permiso que el Estado les otorgó a través de las instancias correspondientes, lo que implica que su funcionamiento determina las obligaciones y los derechos que la ley contempla. Por cierto, como seguramente ustedes registraron, a mediados del mes pasado en el mismo sentido se expresó Mony de Swaan, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).

Con aquel marco normativo definido por el Congreso es como el 28 de abril, primero, y el 28 de septiembre, después, la Secretaría Ejecutiva del IFE propuso sancionar a Radio Calenda por incumplir con la pauta definida por la autoridad electoral para la difusión de los spots. Los consejeros determinaron sancionar a esa estación en mil pesos pero resolvieron algo más: al asumir que la autoridad no podía tratar como iguales a medios de comunicación que son desiguales, lo que hicieron fue colocar en la norma sus características de operación.

En sentido contrario a lo que considera la CIRT, el IFE no se excedió en sus facultades: las emisoras comunitarias tienen permiso para funcionar, no son piratas y, mucho menos, abren paso a actividades ilícitas, como dijo a principios del mes pasado, entre otras más diatribas, el senador del PVEM, Javier Orozco. Las Radios Comunitarias ya estaban en el reglamento antes de los cambios que el IFE determinó, incluso a instancias del PVEM es que pudo sancionarse a Radio Calenda, como ya expusimos, el 28 de septiembre de 2010. Lo que el IFE hace ahora es considerarlas según su capacidad tecnológica, su equipo humano y sus recursos, que son tan precarios. El IFE ha hecho algo similar con Radio UNAM, por ejemplo, mediante un criterio que ustedes aceptaron, señora y señores magistrados.

La CIRT ha señalado que al caracterizar a las radios comunitarias en su reglamento, el IFE promueve una competencia desleal contra los radiodifusores concesionarios. No es verdad, en primer lugar porque la esfera de competencia del Instituto es exclusivamente electoral y ello excluye, como todos sabemos, la posibilidad de que cualquier medio de comunicación electrónico comercialice propaganda electoral. Otro tema es si las comunitarias podrían o no comercializar por concepto de publicidad, pero ello nada tiene que ver con el IFE; el tema, como ustedes saben, señora y señores magistrados, transcurre en otras vías, como consta con las recientes decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nacion que, en lugar de discutir si existen o no las Radios Comunitarias, recientemente determinó que dos de ellas, es decir, La Voladora Radio y Radio Nhandiá, tienen todo el derecho a vender publicidad. (De ese tema, por cierto, no se ha ocupado la CIRT, mientras que nosotros tenemos la certeza de que ese derecho se ampliará a todas las emisoras comunitarias).

Estamos seguros de que este tema también tiene que ver con el derecho a la información y que, al ser ese un criterio decisivo en sus deliberaciones sobre asuntos similares, señora y señores magistrados, podrá abrirse paso mediante una determinación sólida y firme de parte de todos ustedes. Y es que, a final de cuentas, todo esto trata de ensanchar las posiblidades para que en México exista un mosaico más amplio, diverso y heterogéneo en la oferta de comunicación que recibimos. Por eso, en efecto, pensamos que es la hora de las Radios Comunitarias en nuestro país.

Les expresamos nuestro respeto.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password