Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Betty Boop, siempre nuestra

Esta sensual dama tiene más de 70 años y sigue generando la misma pasión que en los años 30 del siglo pasado, quizá ahora ya no es el fetiche de la liberación femenina como en sus mejores épocas, quizá sus nuevos admiradores no tengan presente que sus contornos fueron inspirados por las curvas de Mae West y que sus apariciones iniciales estuvieron aderezadas con los mejores acordes de los grandes del jazz como Cab Calloway en los episidios Minnie the Moocher de 1932, The Old Man of the Mountain (1933), o Louis Armstrong en el corto I’ll be Glad When You’re Dead You Rascal You, también de 1932.

Mucho menos recordarán que originalmente la chica sexy fue una perra. Sí, Grim Natwick antiguo dibujante de los estudios Disney creó en agosto de 1930 una novia para el perro Bimbo que en ese entonces era el protagonista del Show Talkartoon. Sin embargo, dos años después, el propio Natwick consideró que el aspecto de ese dibujo era muy feo por lo que decidió emplear la cirugía plástica a su creación: modificó su mirada, cambió su pelaje por una delicada y blanca piel, sus orejas fueron sustituidas por dos arracadas, y ya con esa nueva presencia se hicieron diez cortos. Pero ésos no fueron los únicos cambios durante ese año, Dave Fleischer hermano del productor Max Fleischer decidió darle un toque más sexy: le incorporó un vestido corto y entallado, una coqueta liga en la pierna, escote prominente que sugería unos senos bien marcados. Esta nueva Betty Boop debutó en la mencionada Minnie The Moocher.

Pero como en cualquier buena historia, no todo fue miel sobre hojuelas: en 1934 la sombra del Código de la Producción Cinematográfica de Estados Unidos llegó a las creaciones de los hermanos Fleischer pues la obligaron a usar falda larga, su escote desapareció y lo peor, se convirtió en una aburrida ama de casa acompañada de un perro y a pesar que los guionistas intentaron crear historias atractivas éstas fueron un desastre, ni siquiera un romance con Popeye logró rescatarla y su fama declinó en 1939.

Después de más de una década de estar en el olvido, cual majestuosa ave Fénix, Betty resurgió en los años 50 cuando la National Telefilm Associates adquirió los derechos para su transmisión por TV, fue en esa época cuando también se decidió colorearla. Ya en los 60 la imagen de Betty fue retomada por algunos de los movimientos contraculturales; en los 70 se recopilaron varios cortos para armar, en 1974, The Betty Boop Scandals y posteriormente, en 1980, Hurray for Betty Boop.

En 1988, en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Betty aparece en un cameo que sin duda es un merecido homenaje. Y su consagración se dio en 1994 cuando la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos seleccionó a Snow White (1993) para ser preservada en el Registro Nacional de Películas.

Desde los 80, Betty Boop, la otrora femme fatale de cabeza desproporcionada genera ganancias millonarias por medio de diversos productos. No sólo atiende a los adultos, sino a consumidores de todas las edades y sobre todo ha despertado el gusto entre las jovencitas. En México, por ejemplo, desde septiembre pasado las tiendas Angela la incluyen en pijamas y juegos de ropa interior. Recientemente, en los centros comerciales Plaza Delta y Mundo E se hizo el lanzamiento de productos inspirados en Betty Boop y en sólo un fin de semana se vendieron prácticamente todos. Asimismo, en boutiques y almacenes los diversos accesorios que resaltan la figura de este icono han vendido más de un billón de dólares.

Por esto, y por muchas más razones, Betty Boop estará presente el próximo verano en los Juegos Olímpicos de Beijing, y para tan importante ocasión que convocará la atención mundial, la reina de la cultura pop estará inspirada por el espíritu de los juegos y de la cultura de la antigua civilización china, por lo que se convertirá en “Betty Beijing” al ofrecer un estilo clásico con colores negros, rojos y oro para mostrar lo que se puede hacer con ella, así que firmas que quieran tener presencia en los Juegos Olímpicos de manera moderna pueden confiar en esta chica sexy.

Generación tras generación nuevos fanáticos se incorporan al culto de Betty Boop. En estos más de 70 años han cambiado las perspectivas, lo que sin duda no ha variado es que sigue tocando las fibras sensuales de sus millones de adeptos al rememorar su clásico gito de guerra: “Boop-Oop-A-Doop”, y aunque se encuentre en un sinnúmero de accesorios, Betty será siempre nuestra.

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