Andrea Zelaya y Regina Freyman

Bella y Maléfica

Todas las cosas preciosas se descubren tarde,

Para aquellos que las buscan brota;

El amor en la trama funciona con el destino…[1]

Alfred, Lord Tennyson

The Sleeping Beauty

Al cumplir los dieciséis años se picará el dedo con el huso de una rueca y… morirá”

Maléfica

La bella durmiente

¿Por qué una madre y su hija deciden despertar a un viejo cuento?

Tanto a mí como a Andrea nos ha fascinado el cuento de La Bella Durmiente. Tal vez no sea casual porque ella es mi hija y yo su madre; tampoco es casual que a ambas nos guste del cuento el personaje de Maléfica y no el de La Durmiente, para las dos el arquetipo de la mujer trasgresora es más atractivo, seguro no somos las únicas, ambas somos hijas de un tiempo, de una época que intenta demostrar que nadie es una Bella Durmiente ni una bruja despiadada.

A mí me gusta la narrativa y a ello me dedico, a ella, el arte, y no en vano su tesis y su obra giran en torno a bellas dormidas, a mujeres en estado de latencia que esperan el momento de trasgresión. Mis personajes favoritos son los ángeles caídos por ser más humanos que los idílicos personajes ejemplares. Motivadas por la complicidad fuimos a ver la película Maléfica, quedamos tan entusiasmadas que decidimos escribir sobre La Bella Durmiente y su villana, una madre y una hija que intentan enredarse en un texto como pretexto para compartir.

Lo primero es confesar que nos gustaba la princesa por ser la de cabellera más linda y más hermoso vestido; la bruja, por ser la más elegante y misteriosa. Después el tema se intelectualizó, hemos encontrado que La Bella Durmiente es la representación de un estado de latencia, la encarnación de una obra de arte que puede ser inoculada por los deseos y expectativas de quien la mira, mientras ella duerme él sueña despierto con la mujer ideal. ¿Qué sueña la durmiente? Lo que tú quieras, incluso a ti.

Mitos en torno a una mujer dormida

Son muchos los mitos antiguos que abordan el tema de una mujer dormida, como la Saga Volsunga que alude a Sigfrido, el héroe de El Cantar de los Nibelungos, quien debe besar a Brunilda que, castigada por Odín yace dormida, rodeada por las llamas.

En el Perceforest francés las diosas Venus, Lucina y Temis son requeridas para festejar el nacimiento de la princesa Zellandine. Cada una concede, como las hadas un don; Lucina, la salud; Temis nota que olvidaron ponerle cubierto, así que iracunda condena a la niña a morir con el tema de la rueca. Cabe recordar que para los romanos la rueca era usada por las hacedoras del destino, las fatas, y que de ellas surge el vocablo inglés fate que significa destino. Sabemos que son ellas el antecedente de las hadas. Venus, compasiva, hace de la muerte un sueño que habrá de durar hasta que le quiten la espina a la princesa.

Al cumplirse la maldición, el viento Céfiro, encarnado en pájaro, lleva al príncipe hasta la dormida. El, abusivo, la embaraza. Tras nueve meses, el bebé nace y busca el pecho materno, mama el dedo de su madre y extrae la astilla, despertando a su madre.

Las historias más representativas de esta trama son: “Sol, Luna y Talía”, de Giambattista Basile, “La bella durmiente del bosque”, de Charles Perrault, “Rosita de Espino”, de Jacob y Wilhelm Grimm, y desde luego la que se presume original dada su popularidad, La bella durmiente de Walt Disney. En las dos primeras la princesa queda embarazada antes de despertar; en ambas se alude a la antropofagia, en la primera, el príncipe es casado y su mujer es ogresa, as. que quiere comerse a su rival y a los niños hijos del pecado; en la segunda la antropófaga es la suegra de la Princesa. En ambas tiene gemelos: Sol y Luna, Aurora y Día, respectivamente. En el cuento de Perrault son siete hadas y una vengativa (el suceso de la hada agraviada es tomado de el mito de la Manzana de la Discordia en todos los casos, donde la Envidia, ofendida, lanza la dichosa manzana con la inscripción “Para la más bonita”, misma que las tres diosas más poderosas se disputan, lo que da inicio a la Guerra de Troya). En el cuento de los Grimm son 12 y una hada vengativa.

Parecen coincidir expertos mit.logos en que el mito primigenio que alimenta esta trama es el de Leto, primera mujer de Zeus, que da a luz nada menos que al Sol y a la Luna: Apolo y Artemisa. Esta deidad es una diosa antigua de la maternidad.

El psicoanalista freudiano Bruno Bettelheim interpreta que el tema central de las Bellas durmientes es el despertar sexual que los padres no pueden evitar. La herida en el dedo simboliza la primera menstruación, el sueño, el período de maduración antes de la iniciación sexual. Algunos folcloristas interpretan la historia como una indicación de la sustitución del año lunar (con sus trece meses simbólicamente representado por la totalidad de trece hadas) por el año solar (que tiene doce años, las hadas invitadas). Los elementos básicos de la historia tambi.n se pueden interpretar como una alegoría de la naturaleza: la princesa representa la naturaleza, el hada malvada es invierno, el príncipe (primavera) traspasa las zarzas con su espada (un rayo de sol) para permitir que el Sol despierte a la naturaleza dormida.

Disney toma mayormente el cuento de los Grimm para dar vida a su Bella (1959), pero siempre quitando todo aquello que pueda ser escandaloso, por eso no hay ni violaci.n ni antropofagia, la chica no se embaraza, las princesas siempre llegan a “Vivieron felices para siempre”, la crianza es otro boleto. Pero es esta casa productora quien da relevancia a la gótica bruja de nombre Maléfica.

Maléfica (posibles spoilers)

La Maléfica de Disney se proclama a sí misma como La dama de toda la maldad. Pero en la nueva película de Angelina Jolie se nos advierte que dos mundos están en disputa, el mundo de los hombres y el de los seres mágicos, los hombres quieren conquistar y dominar aquello que les es diferente, por lo que quieren someter el mundo que reina Maléfica. Las posibles lecturas nos llevan a la dicotom.a del mundo masculino que intenta someter al femenino; el mundo de la razón que pretende dominar las emociones; la civilización que arrasa con la naturaleza. El indicio no se hace esperar y anuncia el final: Se requiere de un gran h.roe o un gran villano para sentar la paz entre estos dos mundos.

Hada y bruja; villana y heroína. La historia comienza con una hada ni.a que sospechosamente se parece mucho a Lucifer, como ángel caído, esta Maléfica es luminosa. Una niña ingenua que se topa con el amor, un ambicioso y egocóntrico que le corta las alas. Como toda mujer despechada, Maléfica deja de ser el hada encantada y se vuelve una bruja rencorosa. El personaje no pierde jamás su misterio y elegancia, no se trata de una villana perversa sino de una mujer herida, tampoco de una véctima o santa, es una mujer de verdad que intenta proteger su mundo, proteger sus emociones y por ello se ha endurecido. Busca la venganza pero, rompiendo con el script Disney, ella vive su proceso, no se trata del despertar sexual, ni de la b.squeda de pareja, se nos cuenta sobre la búsqueda de la identidad, la defensa y recuperaci.n de un mundo que si bien se presenta exterior, obedece a la psique de la protagonista, luminosa cuando ama, l.gubre cuando odia.

La película rescata a la villana y la vuelve humana, rescata la dualidad y el origen materno que esconde el mito. Un beso de amor anuncia que los grandes y verdaderos amores no necesariamente son los pasionales, que hay amores que salvan y nos dan sentido en sus tres acepciones: nos hacen sentir en presente, le dan a nuestra vida dirección y también significado; es por ello que una madre y una hija deciden escribir juntas sobre un viejo cuento que les fue contado a ambas por su madre.

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