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Batman

Los héroes, no existen. Ni siquiera Batman, un hombre atormentado sin poderes fantásticos ni amores quiméricos, sin rostro ni rastro de pertenencia cuyo único impulso vital es vencer sus propios miedos, y también sus rencores.

A los cuarentaitantos que cumple en este 2012, no obstante las modificaciones en su atavío e incluso en su personalidad, es claro que hablamos de un hombre frívolo en el fondo, que gusta de los autos, las mujeres y el alcohol y, sobre todo, solo y rencoroso al haber perdido a sus padres por lo que vacía el coraje contra los otros con la máscara de supuestas causas nobles.

No hay héroes, ni los necesitamos. Al menos no a todos, aunque tal vez a Bruce Wayne sí le urge uno. Lo requiere a juzgar por sus devaneos nocturnos con los que busca ahuyentar a los bromistas macabros que operan en las sombras. Pero cómo hacerlo si Wayne no puede ni siquiera conservar amigos, como ocurrió con Robin, y cuando lo que suscita en Alfred es compasión e incluso lástima precisamente porque la propia locura de Bruce le impide ser querido.

Hablo de un hombre inteligente, obsesivo y violento. Atormentado ya dije, aunque en la escala social cree en las instituciones. El problema es que muchos de quienes se dicen ser parte de esas instituciones las pisan a diario y son quienes, vaya paradoja, consideran que el murciélago es un delincuente. La paradoja es obvia porque de algún modo el encapotado infringe las normas. Por eso es que en tal dualidad, Wayne necesita de un héroe que lo salve más aún cuando “El Wason” le hace mirarse en el espejo como un ser miserable que lo único que busca es definirse frente a él por antonomasia con lo que, más bien, se le iguala o al menos roza el límite. Por eso debemos aceptar que uno no se explica sin el otro en el pasaje oscuro de los traumas de la infancia de ambos.

Bruce Wayne necesita un héroe, insisto, y por eso lo ha buscado como muchos otros en Superman, en Spiderman y hasta cuando se concibió como el promotor de la “Liga de la Justicia”. Ahí están las ediciones que lo prueban desde sus creadores Bob Kane y Bill Finger hasta Alan Moore y Jim Lee. El drama es que Kent y Parker viven ahora sus propios dilemas.

¿Que se le han presentado otros mundos alternativos a Batman? Sí. El más afortunado pero mentiroso: ser un héroe; el menos mentiroso aunque igual desgarrador: que Robín sea el verdadero paladín de la justicia en la Ciudad Gótica y que Bárbara, es decir, “Batichica”, hubiera quedado lisiada para siempre.

En otros planos Bruce ha vivido más fantasías, por ejemplo ser leyenda urbana, ensabanarse con una felina o pelear con “El depredador”. Con todo, nunca dejará de ser quien es. Nunca a pesar de lo que sea, con sus tormentos y sus debilidades, incluso con sus heridas por las que debió retirarse temporalmente. Es un ser humano como todos y quizá por eso, sólo por eso que es ganar la vida a cada instante, es que “El caballero de la noche” permanece en la memoria.

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