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Batman

Batman ha sido mi inspiración desde que lo conocí, hace poco más de 45 años; junto con el fútbol y la lectura fue el refugio de mis miedos. En aquel entonces aprendí que el héroe fue parte del apogeo del género en EU al comienzo de la Segunda Guerra Mundial y, claro, me supe el nombre de sus creadores, Bob Kane y Bill Finger, quienes no le dieron superpoderes al encapotado, sino que al hacerlo más terrenal, delinearon su fortaleza según la capacidad que Bruce Wayne, el hombre murciélago, tuviera para enfrentar sus temores, lograr la mejor versión de sí mismo y anteponer la razón y la tecnología como aspectos decisivos de su actividad.

Me atrajo el personaje por su dualidad: un hombre y un murciélago, superficial y arrogante pero no como escondrijo de su identidad secreta, sino como otra expresión de sí mismo, para lo que tuvo presente la necesidad de incrementar recursos y ser multimillonario (quizá ese sea su mayor poder) para desplegar esa dualidad entre mujeres, autos y vino, y también para salir de ese corset y enfrentar la oscuridad del remordimiento de conciencia (porque cree ser responsable de la muerte de sus padres), como impulso fundamental.

Conozco todas su aventuras, en el mundo editorial y cinematográfico, incluso mediante dibujos animados; buena parte de ellas son intentos para sobrevivir en el mercado y lo han logrado las que rescatan su esencia. El caballero oscuro que no tienen la principal motivación de ser héroe ni le anima la venganza, sino la justicia, aunque en esa dualidad tiene presente que él mismo no debiera existir en el marco de la justicia. Nolan lo retrató bien al situarlo como un perseguido por la policía y los perros dado que la gente de la ciudad (Gótica, pero puede ser cualquiera), necesita de héroes para tener esperanza, de héroes impolutos, sin mácula, como “Dos caras”, un asesino que no debería de ser visto como tal para no desencantar a las millones de personas que confiaron en él como líder de la procuración de justicia.

Me gustan algunas derivaciones que ha tenido la historia, aparte de sus devaneos con Gatúbela y Batichica en la serie animada de los setenta, y varios cómics de los noventa, incluso una reciente cinta animada me entretiene al mirar la distancia de Batman con Harley Quinn y comprender los roces con ella que tuvo su hijo adoptivo; también me entretiene conocer a sus dos hijos biológicos, el segundo en un mundo alternativo y, claro, los guiños que tiene con el Guasón, su archienemigo que continuamente lo acicatea al decirle que en el fondo son lo mismo. Me identifico con el ser atormentado que no busca ser ejemplo de nada ni de nadie. Incluso, Batman es un tipo acomplejado y timorato que no sale de su zona de confort, no vive entre magnates ni decide ser héroe, tiene la gran mansión que sus colegas envidiarían, pero prefiere ser un guardián protector de la ciudad y aunque eso necesita un gran valor, le da miedo decir que ama a las mujeres que le han conmovido.

El Batman que más se aleja del intento de sus creadores me parece intrascendente: una cosa es que él hubiera sido el creador de La Liga de la Justicia en el mundo de DC y otra es que él pudiera derrotar a Superman, el hombre de acero, una cosa son los artilugios de la tecnología y otra es casi ceder a la tentación de que el hombre vuela. Tambien desestimo la actuación de George Clooney que no pudo darle la faceta gay que pretendió, en la peor cinta de Batman en toda la historia. En suma, me quedo como cuando desde niño, con el hombre que sabe que la vida está llena de heridas y que así, con las cicatrices en el ánimo y el cuerpo, intenta dar lo mejor de sí. Incluso aunque la oscuridad le aterre.

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