Myrrha Yglesias/Ophelia

Antes de ser mujer, había tenido nueve novias y una esposa

Existe una realidad física, es solo en la mente y en los comportamientos basados en ella que se le provee un significado. La mayoría de la gente tiene un pene o una vagina, y lo que se construye a partir de la posesión de un pedazo particular de la anatomía está vinculado a los distintos tipos de conductas que existen. Las personas transexuales piensan, sienten y se desenvuelven como seres humanos del sexo opuesto al que revelan sus genitales y sus cromosomas. Con el proceso de reasignación de sexo sienten que renacen.

Hasta 2011, Ophelia era Mauricio Francisco Pastrana Ardila, hijo de una poderosa familia colombiana de políticos conservadores, quien nació en 1982. En su familia directa hay dos expresidentes, un exalcalde, un ministro, banqueros y dueños de medios de comunicación. Su papá fue ejecutivo del grupo Top 200, que tiene la sexta empresa más grande del mundo.

Como Mauricio vivía su vida según las reglas, pasaba con excelentes notas en uno de los colegios más prestigiosos de Colombia, era capitán del club de debates, hacía taekwondo competitivo, se graduó en física y a los veinticuatro años hizo su maestría en econometría. A finales del 2008 se mudó a México y fundó Kraken Comunicación, una empresa dirigida a crear estrategias digitales y aplicaciones para teléfonos inteligentes.

Ophelia Pastrana es experta en marketing y tecnología. Es una mujer que trasciende porque orienta a marcas muy importantes en Internet y es impulsora para el desarrollo de la economía de nuestro país; también es asesora del Gobierno mexicano en marketing digital. Naturalizada mexicana, me comenta que vive varias líneas de diálogo a partir de lo que realiza porque publica cuatro videos a la semana; creó Tequila Valley, una comunidad impulsora del desarrollo tecnológico abierta a proyectos de emprendimientos libres; es parte de varias publicaciones: Coca-Cola FM, FayerWayer, Mejorando.la, Vice, y colabora en bastantes lugares; da entrevistas, consultorías, imparte la clase “Redes sociales como estrategia de negocios” en el Tecnológico de Monterrey, es ponente y conferencista sobre el tema de las redes sociales en nuestro país. En México ha trabajado con marcas muy grandes, abrió la cuenta para las redes sociales de Telmex, Telcel y McDonald’s.

“México es potencia para la producción de contenidos digitales, somos muy buenos en producción de nuevas tecnologías, así como en la realización de espacios de desarrollo”.

El rechazo de mucha gente se recompensa con la felicidad que le provoca su imagen femenina.

¿A qué edad te consideraste mujer?

Hoy, la respuesta correcta es: desde que nací. Antes de decidirme a ser mujer, por mi vida habían pasado nueve novias y una esposa. Irónicamente “Mau” era un poco homofóbico. La única pista de que me sentía mujer era porque me daba pánico dejarme crecer la barba. Yo tengo cerebro de chica en un cuerpo que era de “güey”. Mi transición a mujer llegó de manera tardía, me arrepiento de no haberlo hecho antes, a los catorce o dieciocho años.

En 2011 me divorcié de mi esposa, me alejé de la idea de formar una familia y cerré la empresa que tenía de informática y comunicaciones. Lo que comenzó como una pasión por la ropa femenina me permitió llegar a mi nueva identidad, pero con la desventaja de que me alejé de mi familia. Mi vida experimentó el cambio que anhelé durante 28 años porque tengo disforia de género, no me identifico con mi cuerpo. No es una depresión, sino más bien una tristeza muy larga… era un ser gris. El mejor tratamiento que se puede llevar a cabo ante esto es un cambio de sexo. Yo tramité, viví, diagnostiqué y organicé mi transición. Tomé clases de maquillaje, tomo tratamiento hormonal proporcionado por la Clínica Especializada Condesa del Gobierno del DF, tuve varias cirugías de busto, me quité la manzana de Adán y otra de las cuerdas vocales en Corea, para afinar la voz, porque en realidad prefiero que me digan “gorda, fea, puta o idiota” a “señor”.

¿Por qué te casaste con una mujer cuando eras Mauricio?

Me casé a los veinticinco años porque buscaba una vida “normal”. Si me hubiera escuchado de joven, no me hubiera enredado en una relación amorosa hasta no saber lo que pasaría conmigo. Lo hice con mucho cariño, convencido de que iba a desarrollar una vida y que mi esposa y yo éramos un buen equipo sentimental. El día que cumplí años tuve una crisis de imagen, me estresé porque no soportaba verme como un hombre y comencé a tomar hormonas. Mi esposa me decía que estaba “gordito” porque los senos me comenzaron a crecer.

Durante un evento en EU intenté suicidarme. Ingerí pastillas, pero me arrepentí y vomité. Decidí vivir lo que sentía. Le conté a mi esposa, quien le dijo a mis papás. Durante el divorcio perdí mi apartamento, la camioneta, los muebles y la empresa que había cofundado porque casi regalé las acciones. Me sentía culpable y por eso dejé todo para comenzar una nueva vida como Ophelia, nombre que alude al “ser o no ser” y a mí proceso de aceptación. Cambié mi fecha de cumpleaños al 10 de mayo, que fue cuando me rebauticé e inicié una terapia de género.

“Si se es transexual pasan dos cosas: o das lástima, o eres una loca”.

Mi vida corre a contrarreloj y siento que tengo tres edades a la vez. Por esta razón estoy pasando por una especie de adolescencia. Me gusta hacer cartas de amor, cursilerías, o cuando veo una graduación o una boda me emociono. Me miro incontables veces en las fotos que subo a Instagram. Me gustaría ser madre y para esto congelé esperma.

¿Cambiaste tu nombre y tu sexo sin realizarte una cirugía genital?

En Colombia solicité el cambio de nombre y de sexo en mis documentos legales, solo me fue concedido el primero. En lo referente al cambio de sexo, me respondieron que no es posible. México ha sido un país muy lindo para transicionar. Para mí, cambiar mi sexo no me hace ni hombre ni mujer.

He tenido ventajas que en Colombia serían imposibles: el Estado paga mi tratamiento médico, todas las medicinas, la ayuda psiquiátrica y los estudios médicos. No tengo que pagar nada. En ese aspecto, se ha avanzado mucho más que en Colombia, aquí ya se ha construido mucho para la comunidad homosexual.

¿Cómo reaccionaron tus padres cuando les dijiste que deseabas ser mujer?

Fue difícil porque ellos no estaban listos y viví un rato solita. Me llevó 28 años salir del clóset y a ellos solamente les di unas horas para aceptarme. El proceso mental de alguien que cambia de género es básicamente un proceso de luto. Para las personas cercanas, Mauricio murió y Ophelia es la responsable. Vivir una pérdida no fue fácil para ellas y querer a una persona “nueva” tampoco.

¿Para quién fue más difícil asumir a un hijo transexual?

Mi papá es mi aliado, compañero, guía e inspiración. Mi mamá me cuida hasta con la ropa que me pongo. En mi vida de Mauricio me negaba a sentir cariño por ellos a causa del simple bloqueo mental a sentir afecto. Hoy puedo decir con confianza que siento amor por ellos.

¿En casa te llaman Ophelia o Mauricio?

Mauricio no existe. Me es más fácil hablar de “Mau” en tercera persona y justificar las cosas que aprendí con él. No falta el despistado que mencione a “Mau”, pero si quieren que ponga atención cuando me hablan, me tienen que decir Ophelia.

¿La familia que no son tus padres ni tu hermana, cómo aceptaron tu transición a mujer?

Curiosamente, cuanto más cercana es la persona, hay más fricción. Como mi transición viene de “apagar” a un Mauricio empresario y educado, y luego “encender” a una Ophelia que ni se sabía vestir, muchos me pusieron trabas. Mi solución siempre fue crear distancia. Sé de varias chicas y chicos transgéneros que cuando llegan las fechas de Navidad, se visten “normal” y le ponen pausa a su transición por un rato. Yo no estoy de acuerdo porque refleja que el proceso es reversible. Tristemente mi opción de vida implicó perderme de una parte de mi familia.

¿Y tus amigos cómo reaccionaron?

Mis amigos cercanos cortaron la relación conmigo, como si yo los estuviera traicionando, quizá porque no sabían cómo tratar mi caso. Uno de mis amigos más cercanos me desinvitó a su matrimonio porque no quería un “travesti en la iglesia”. Me sentí golpeada porque ellos habían recibido una educación internacional y aun así no me aceptaron. Mis propias inseguridades también me alejaron de mucha gente a la que le tuve mucho cariño.

¿Cómo vivías el ser transexual?

Salir a la calle vestida de mujer es una situación muy curiosa, porque si eres una persona transexual se cree que de pequeña usabas el labial de tu mamá y en la adolescencia te ponías sus tacones, lo cual no sucedió conmigo y fue un shock porque tuve que salir del clóset conmigo misma. Comencé a ponerme ropa de mujer a partir de los veinte años en mis ratos de descanso para desestresarme. En esa época tomé algunas pastillas anticonceptivas para evitar que me creciera la barba o el pelo en el pecho. Como era un hobby poco frecuente, no le presté importancia, pensé que era una excentricidad y que por lo menos era un hobby sano porque no es como meterte dos líneas de coca en una noche loquísima. A veces salía de negociar con el señor Carlos Slim y llegaba a mi casa a ponerme una falda y unos tacones.

Me siento muy feliz porque cada día experimento emociones a las que antes no podía llegar. Como persona tengo más acceso a mis sentimientos y lo irónico es que tengo más “huevos”. Para mí es muy importante que el tema de la transexualidad tenga visibilidad.

Me parece fantástico que de ser una persona introvertida, ahora eres alegre y amorosa a partir de que comenzaste a vivir como te sientes.

Me reinventé, cofundé otra agencia y en el primer mes cerré tratos comerciales con Reebok, Speedo y Calvin Klein. Ahora me va mejor porque soy una persona abierta y cariñosa. A pesar de ser una mujer atractiva, mi condwición no me ha ayudado con los hombres. Si de por sí les asusta la chica que a sus treinta y dos años tiene dos empresas, familia en la política y que viaja un montón, imagínate lo que les pasa conmigo. La persona que me ha hecho sentir más mujer es otra mujer. Mi novia es el hombre de la relación, quien me abre la puerta del carro y me trata como una dama. Mi chica me cuida y me quiere con una paciencia infinita, soy sumamente afortunada.

Transexual.- Persona cuyo sexo (condición biológica) no corresponde a su identidad de género. Puede o no desear cambios quirúrgicos. Persona que nació con un sexo y se siente de otro.

Transgénero.- Persona que vive (se expresa cotidianamente) en el papel que en su sociedad se considera propio del otro género.

GDF, “Breve glosario sobre diversidad sexual”, disponible en http://www.censida.salud.gob.mx/descargas/prevencion/GLOSARIO.pdf

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