Cinque Terre

Laura Islas Reyes

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Periodista

Anorexia y bulimia: El peso de la moda

Este texto fue publicado originalmente el 1 de marzo de 2007, lo abrimos de manera temporal dada su relevancia periodística.


 
 

Escribe una princesa triste: “No te ves más gorda de lo que estás. Estás más gorda de lo que te ves”. Apunta otra, furiosa: “Si quieres verme llorar, dime gorda Y PUNTO. Las demás estupideces que me digan, te lo juro por mi abdomen, me importan la nada misma”. Alguna más tercia: “¿Que esto me va a matar?… Pero como quiera voy a morir, ¿no? Al menos mi ataúd pesará menos”.

Otras voces respaldan: “Los números de la báscula son los que deciden si fue un buen o mal día”; “Nada es gratis, la perfección duele. I want a perfect body“; “Tristemente enterrada en una capa de grasa espesa y asquerosa”; “La anorexia es mi eterna compañera, prefiero morir joven y delgada, a vivir gorda y amargada…”; “Soy especialista en destrozar espejos al ponerme delante o simplemente, no caber en ellos”; “Me gusta la comida aunque no pueda comerla, y bajar de peso”. Alguien concluye con contundencia: “Quiero ser perfecta”.

Todos los testimonios retomados forman parte de blogs1 en los que sus creadoras, en su mayoría mujeres jóvenes, escriben un diario detallado sobre su obsesión: perder peso, su desprecio por la comida y alcanzar “la perfección” que ven en las páginas de las revistas de moda.

Los sitios Web son tan abundantes que podrían llenarse todas las planas que forman este texto con visitarlas rápidamente. Y aunque algunos blogs van y vienen porque son “bajados” de la red, “las princesas” han ideado lugares y maneras para encontrarse.

Esta comunidad comparte sus experiencias, dietas, tips e imágenes de modelos, cantantes o actrices que dada su delgadez se han convertido en una inspiración thinspiration para sus propósitos.

Érika, una chica mexicana, escribe que superó su primer día de ayuno con “sólo café, agua y Coca Light”. Aunque entre fotos de Nicole Richie, Victoria Beckham, Kate Moss y Keira Knightley se acusa a sí misma de ser “una vaca gorda, ¡¡¡¡gordísima y estúpida!!!!”. La razón queda explicada en el itinerario que a continuación describe:

“Mi intake (comida) fue el siguiente:

“Desayuno: nada

“Comida: Té verde (203 cal)

“Cena: Té verde (203 cal) y una barra de Special K. Juro no volver a comerlas. Caminé dos horas y corrí una y aparte hice 150 abdominales. Aquí llegué a mi casa y me pesé y SORPRESA, ¡¡¡¡no había bajado NADA!!!! La maldita báscula no se movió nada. Y fue cuando decidí lo siguiente: una rebanada de pizza fría.

“¿Por qué lo hiciste? SOY UNA GORDA ASQUEROSA, hoy no tengo ganas de nada, tal vez lo mejor sería morirme, si no puedo estar flaca mínimo muerta.”

Estos testimonios son una página más de la extensa bitácora que describe el drama de dos de los principales trastornos alimenticios: la anorexia y la bulimia, conocidas también como Ana y Mia, nombres con los que sus “princesas” suelen llamarlas, como si se tratara de un par de compañeras cariñosas a las que convocan en secreto.“¿Por qué lo hiciste? SOY UNA GORDA ASQUEROSA, hoy no tengo ganas de nada, tal vez lo mejor sería morirme, si no puedo estar flaca mínimo muerta.”

La muerte de seis modelos por anorexia durante los últimos meses ha puesto la atención en este tipo de padecimientos, cuya dimensión y gravedad ha crecido exponencialmente hasta convertirlos en un problema de salud pública. Mientras, los caprichos de la moda continúan con su dictado: la belleza tiene talla cero y un peso 23% menor al que la Organización Mundial de la Salud reconoce como saludable.

 

El infierno de la talla cero

“En el noticiero de López Dóriga pasaron el reportaje de una chavita ke padece anorexia desde los 9 años, y bueno, ¡está muy flakita! la verdad ke envidia, eh!! le keda super holgada la talla cero!! ….definitivamente ke envidia!!…”.

La chavita a la que Breetany se refiere en su blog es María Fernanda, una adolescente que desde los nueve años es anoréxica y que recientemente ingresó a un centro de tratamiento para combatir su enfermedad, para pasar, en sus palabras, “del infierno en que estaba antes, de soledad, de abandono, de decir me voy a morir” y continuar al “infierno (que es) a veces el comer. Muchas veces me despierto en la mañana y es el miedo de ponerte el pantalón y decir, híjole y si no cierra”.2

De acuerdo con el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, la anorexia y la bulimia nerviosas son consideradas como enfermedades mentales, cuyo diagnóstico entraña aspectos médicos, psicológicos, psquiátricos, culturales y sociales.

En el caso de la anorexia nerviosa, la característica principal es la reducción y rechazo a la ingesta de alimentos, incluso hasta llegar al ayuno total; mientras que en la bulimia se presentan periodos de voracidad con atracones de comida, seguidos de un gran sentimiento de culpa y la ejecución de “medidas compensatorias” como inducirse el vómito o laxarse. En ambos casos, el común denominador es el miedo aterrador a ganar peso o la obsesión por perderlo.

La Guía de trastornos alimentarios de la Secretaría de Salud señala que “Una misma persona puede presentar diversos comportamientos y en muchos casos es frecuente encontrar conductas alternadamente por periodos de tiempo específicos; la mayor incorporación de agentes patógenos puede indicar el avance del padecimiento”.3

Son varias las causas que provocan estos desórdenes. En opinión de Mónica Gordillo, psicóloga de la clínica Eating Disorders, “hay piezas que se van entretejiendo para que una persona lo presente y otra no. Una parte es lo psicológico, el sentimiento de inseguridad que se puede tener, lo que yo siento que valgo, y otra es la expectativa, lo que yo quiero tener, lo que quiero ser”.

Además, “está lo social que es la idea que me hago de lo que los demás esperan de mí, y en lo cultural parece que está muy valorado ser delgado y tener la figura perfecta, porque se liga esta delgadez con el éxito social, profesional, personal”.

Laura Elliot, psicóloga y fundadora de Eating Disorders, en su libro Anorexia y Bulimia: consejos para detectarlas y evitarlas apunta que el rompecabezas para conformar un trastorno alimenticio tiene las siguientes piezas: “mensajes de los medios, influencia familiar, imagen corporal, baja autoestima, genética, delgadez como un valor, personalidad, influencia de los amigos, traumas, separación, comentarios negativos acerca de la figura corporal, dietas, artistas como ideales”.4

La edad promedio en que se presentan estas enfermedades va de los 12 a los 25 años y su mayor incidencia se alcanza de los 12 a los 17; sin embargo, el rango de edades se amplía y cada vez son más los casos de niños de nueve y diez años que padecen uno de estos trastornos.5 Una cifra que documenta lo alarmante de la situación es que 2.3% de las niñas que estudian la primaria en el DF padece algún desorden alimenticio, esto según Avalon, otro centro de tratamiento de dichos trastornos.6

Alice Sutton, nutrióloga de Eating Disorders, explica que la presencia de anorexia y bulimia en niños se debe “en parte por pertenecer a un grupo social, parte puede ser imitación de las actitudes de la mamá que le sirve al niño pechuga empanizada y ella come pechuga asada, se comienzan a estereotipar los alimentos como buenos o malos. Más la falta de autoestima, la tendencia al perfeccionismo…”.

Además que no resulta sencillo para los niños convivir con el doble discurso publicitario que por una parte los invita a comer gustosos una serie de deliciosos alimentos hipercalóricos para que después, cuando adolescentes y adultos, emprendan la frenética carrera de obtener el cuerpo perfecto a partir del consumo de productos light.7

 

Princesas Vogue

Entre fotos de su hijo que muestra orgullosa en su blog, Loli escribe: “no entiendo por qué no bajo, se supone que la dieta de south beach te hace bajar mucho los primeros días, pero ya van cinco estrictos y no pasa nada! me estoy empezando a desesperar. (…) Bajé 12 kilos, pero me quedan 12 por bajar!!!! 10 días sin harinas, dulces, nada de fruta, poca verdura, pura proteína, me estoy por morir, tengo miedo de recaer, de la dieta pasé a comer casi nada y a pesar de morir de la ansiedad estoy más fuerte q nunca y no hay atracones, ni se me pasa por la cabeza comer”.

Según una encuesta de la National Eating Disorders Association (NEDA) de Estados Unidos, 70% de las mujeres que miran una revista de modas durante tres minutos, terminan por sentirse deprimidas, culpables y/o avergonzadas. Sus cuerpos no son perfectos y lejos están de las estilizadas siluetas que modelan las costosas creaciones de célebres diseñadores.

Por su parte, un grupo de trabajo de la Universidad de Navarra realizó un estudio a partir del cual identificó que el alto consumo de revistas para adolescentes (con frecuencia superior a una semana) eleva al doble el riesgo de padecer anorexia o bulimia.8

Los medios influyen de varias maneras en el desarrollo de un desorden alimenticio. La imagen de las modelos, cantantes y actrices que ocupan las portadas de las revistas femeninas aparece rodeada de un halo de glamour: sus prominentes clavículas, sus piernas y caderas delgadas, el rostro afilado con pómulos muy marcados, los huesos de las costillas y columna perfectamente visibles son una inspiración para ir en busca de esa belleza ideal.

 
 

Pero las propias princesas del glamouroso paraíso de la farándula han reconocido que no hay tal. La top model Naomi Campbell dijo alguna vez que “la moda no es un cuento de hadas”.

La estrella pop Jessica Simpson confesó a la revista People que “cuando era más joven intenté ser flaca. Hay tanta presión en la sociedad de hoy para tener la misma apariencia que la chica de la portada de la revista. Pero (esas fotografías) están maquilladas y tienen iluminación especial. Ella ha pasado por dos horas de arreglo de cabello y maquillaje. Eso sólo sirve para ponerles expectativas realmente altas a las muchachas jóvenes”.9

En 2002, durante el programa 20/20 de la cadena ABC, la actriz Brandy Norwood de la serie Moesha confesó que solía pesarse cada cinco minutos. “Me estaba destruyendo. Pero me veía fabulosa. Y eso es lo que importaba, sabes”.

Por su parte, la modelo española Nieves álvarez confesó haber padecido anorexia. “Detrás de un trastorno de la alimentación hay siempre un problema de autoaceptación e insatisfacción. Los medios de comunicación, la publicidad, te ponen en bandeja una forma de aceptación: adelgazar. La idea que te venden es que mejorando tu imagen corporal, te aceptarás te aceptarán mejor, así que dejas de comer”.10

Las cifras y testimonios abruman al momento de documentar la presión por alcanzar el modelo estético propuesto por la moda y los medios: en México, 44% de las estudiantes se somete a dietas rigurosas con frecuencia, 55% de las mujeres está insatisfecha con su figura y 85% de las jóvenes desea una figura esbelta;11 en Reino Unido un sondeo reportó que 88% de las mujeres siente demasiada presión por parte de los medios para lucir “perfectas”, 42% cree que su vida sería más fácil si fueran más atractivas y 91% está en desacuerdo con las imágenes de “mujeres perfectas” que aparecen en los medios.12 En España, 42% de las mujeres que tienen un peso normal y saludable se sienten gordas;13 en Canadá, 29% de las niñas entre los diez y 14 años intenta perder peso.14

Mónica Gordillo de Eating Disorders reconoce que la influencia ejercida por los medios “es una parte difícil de trabajar, porque parecería que les estamos pidiendo que renuncies a todo eso, que no te arregles y no va por ahí; se debe encontrar el equilibrio tanto en lo nutricional como en lo psicológico con una visión más crítica o independiente de cómo yo veo esas imágenes y esa información de los medios”.

Otra de las formas en que los medios influyen es con la publicación de dietas milagrosas que no cuentan con alguna supervisión médica.

La nutrióloga Alice Sutton refiere que el peli-gro de éstas radica en que la mayoría se encuentran desbalanceadas nutricionalmente. “Abre cualquiera de estas revistas y encuentras la dieta de la luna, la dieta de la sopa de col, la dieta de baja cinco kilos en 12 días para la boda”.

En este caso, se le pregunta a la especialista, si es recomendable que se reglamente la publicación de este tipo de dietas.

“Sí. Algo que sería muy importante en los medios sería generar una conciencia a este tipo de dietas, no promoverlas si no están avaladas por ciertas instituciones o la Secretaría de Salud, porque la chavita que lo lee y tiene riesgos de presentar un trastorno, ya se mete en este tipo de dietas y le generan desequilibrios”.

Y aunque a últimas fechas los medios han aumentado su atención en este tema tal es el caso de los reportajes presentados en Televisa, aún no asumen su responsabilidad al difundir y fomentar estos modelos estéticos.

 

El peso de la moda

Neannian cuenta una historia: “La princesa estaba inapetente esa noche. Había tirado todos sus juguetes y apartado sus prendas rosas. Había quemado cartas y fotos, tirado sus flores y todo. Muchos pre-guntaron qué le pasaba a la princesa del castillo… ¿qué le pasaba que ahora escuchaba música triste? Muchos le preguntaron por qué siempre había lágrimas en su rostro. ¿Estará enamorada nuestra princesa dijeron muchos? Por atrás de ellos la princesa se dijo enamorada no, aumenté un kilo”.

La historia de los trastornos alimenticios se escribe principalmente en los últimos años, aunque ha tenido precursoras como Wallis Simpson, esposa de Eduardo VIII, quien a principios del siglo pasado diría que “una mujer nunca es demasiado flaca ni demasiado rica”. En 1983, la muerte de la cantante Karen Carpenter conmovía al mundo: la intérprete se había “matado de hambre” durante siete años, a partir de ayunos y laxantes.

Ya en la década de los 90, Calvin Klein propuso en el cuerpo de Kate Moss la delgadez extrema como el ideal estético a seguir.

El éxito que alcanzó la modelo inglesa devino en la obsesión y culto por una imagen andrógina, sin las curvas naturales del cuerpo femenino. El propio Klein diría que Moss define a su generación.

Las pasarelas y medios adoptaron con gusto esta moda cuyo precio se ha traducido en que 83% de las modelos profesionales presenten un índice de masa corporal (IMC) inferior a 17, lo cual es evidencia de anorexia nerviosa; mientras que el 17% restante presenta un bajo peso según los estándares de la OMS.15

La presión fue para todos. La súper modelo Claudia Schiffer se vio obligada a perder ocho kilos para ajustarse a los nuevos cánones de belleza mientras que la argentina Valeria Mazza fue rechazada por el diseñador Gianfranco Ferré por tener caderas anchas.16 Los datos más dramáticos y recientes son los que contabilizan a cinco jóvenes brasileñas y una uruguaya, todas modelos o aspirantes a serlo, que han muerto en los últimos seis meses a causa de bulimia y/o anorexia.Las pasarelas y medios adoptaron con gusto esta moda cuyo precio se ha traducido en que 83% de las modelos profesionales presenten un índice de masa corporal (IMC) inferior a 17, lo cual es evidencia de anorexia nerviosa; mientras que el 17% restante presenta un bajo peso según los estándares de la OMS.15

¿Medidas para combatir el fenómeno? Ha habido pocas. España ha sido el país más preocupado por ello: en septiembre de 2006, el gobierno regional de Madrid y los organizadores de la Pasarela Cibeles decidieron prohibir la participación de modelos demasiado delgadas, a partir de la aplicación de un examen de IMC, el cual fue reprobado por 30% de las participantes. (En aquella ocasión, las pasarelas de Roma y Milán anunciaron que adoptarían dicha resolución, pero finalmente ésta no prosperó.)

Además, el Ministerio de Sanidad y Consumo español consiguió que las principales empresas de confección locales firmaran un acuerdo en el que la talla 46 (14 en México) deje de ser considerada como “especial” y cambiar los maniquís en un periodo de cinco años a talla 4, dejando atrás la mítica talla cero. Entre los firmantes de este acuerdo se encuentra Inditex, propietaria de las firmas Zara, Bershka, Oysho, Pull and Bear y Massimo Dutti, establecimientos de ropa muy socorridos también en nuestro país.17

Aunque de manera tímida, la industria de la moda ha implementado otras medidas para proteger la salud de las modelos y dejar de promover una imagen enfermiza como prototipo de belleza. En EU se ha acordado aplicar un plan de revisión médica a las modelos que incluye un examen previo.

 

…y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor

La anécdota es impactante, casi inverosímil. En junio de 2003, las tuberías del baño de mujeres de la Universidad Iberoamericana comenzaron a presentar sistemáticamente averías y fugas de agua. Una revisión técnica de varios especialistas determinó que esto se debía a la acumulación de ácido gástrico, proveniente del vómito de estudiantes bulímicas.18

Las consecuencias de estas prácticas pueden ser fatales: desde la pérdida de cabello, resequedad en la piel, hasta la desnutrición severa, fallas cardiacas (por la pérdida de masa muscular), problemas renales, osteoporosis. Se estima que 10% de quienes padecen anorexia nerviosa mueren a consecuencia de ésta, lo que convierte a dicha enfermedad en la de más alto índice de mortalidad dentro de los trastornos mentales.19

Es difícil entender la “lógica” y el desprecio por sí misma que es capaz de profesarse alguien que padece un trastorno alimenticio. El tratamiento de estos padecimientos requiere un equipo interdisciplinario (nutriólogos, psicólogos, psquiatras, endocrinólogos, ginecólogos, según sea el caso) y, contrario a lo que pudiera pensarse, no es un asunto de voluntad.

La nutrióloga Alice Sutton lo resume muy bien: “No es un problema de voluntad, una persona que deja de comer no se cura volviendo a hacerlo, porque es muy probable que de la mano vaya un problema emocional muy fuerte”.

Además, añade la especialista que “todos los lugares de Internet pro Ana y pro Mia muestran ciertos prototipos de personas con un desorden alimenticio, no necesariamente se tiene que estar tan mal para padecer anorexia o padecer bulimia”.

Y aquí radica la gran responsabilidad de los medios y la moda que fomentan el culto a una imagen corporal imposible: existe un gran número de personas que se encuentran inconformes con su cuerpo y hay otras tantas más que son vulnerables a ese tipo de mensajes y, en cualquier momento, pueden desarrollar un desorden alimenticio.

En palabras de Lynn Grefe, directora de la Asociación Nacional de Desórdenes Alimenticios, si bien “la industria de la moda no causa desórdenes alimentarios, (…) para una joven predispuesta a los desórdenes alimentarios, estas imágenes son como darles un arma cargada”.20Y aquí radica la gran responsabilidad de los medios y la moda que fomentan el culto a una imagen corporal imposible: existe un gran número de personas que se encuentran inconformes con su cuerpo y hay otras tantas más que son vulnerables a ese tipo de mensajes y, en cualquier momento, pueden desarrollar un desorden alimenticio.

Así que las inocentes portadas de Vogue o Cosmopolitan o la dieta del Dr. Atkins pueden no serlo tanto, y convertirse entonces en un gatillo que dispare los deseos de transformarse en princesa.

Sobre Ana, sobre Mia

1. En México se estima que entre 0.5 y 1.5% de la población en general padece anorexia y 3% bulimia. Aunque las mujeres son las más afectadas por estas enfermedades en 95%, los hombres también pueden presentar un desorden alimenticio.

2. Una persona que padece bulimia puede llegar a vomitar de 15 a 30 veces al día.

3. El número de hombres que padece anorexia o bulimia se ha duplicado en los últimos diez años.

4. En la población universitaria, entre 19 y 30% de las mujeres presenta conductas de bulimia.

5. 62% de las mujeres que realizan deportes como gimnasia, ballet o patinaje, padecen un desorden alimenticio.

6. El promedio de edad en que inician estas enfermedades en Europa es de 12 años.

7. Los trastornos alimenticios en España presentan un aumento de 20% anual.

8. Los porcentajes de recuperación de anorexia y bulimia van de 40 a 70%.

9. En 1965, en EU las modelos pesaban 8% menos que la mujer típica; actualmente pesan 23% menos.

10. 47% de las jóvenes que estudian la secundaria en EU desea bajar de peso debido a lo que ve en las revistas.

11. Los trastornos alimenticios aumentaron 300% en México durante los últimos 20 años.

12. En 95% de los casos, la anorexia y bulimia se desarrollan a partir de hacer una dieta estricta.

13. De forma paradójica, junto con los casos de anorexia y bulimia, la obesidad es otro problema nutricional que ha crecido exponencialmente, hasta crear una industria light cuyo mercado está valuado en México en 140 mdd (sólo por la venta de 95 medicamentos registrados en nuestro país para combatir dicho padecimiento).

14. Marilyn Monroe era talla 12 (34 en México), la cual llega a ser considerada como talla especial en algunas tiendas de ropa.


Fuentes:

1 y 2, Secretaría de Salud; 3, 4, 5 y 6, Fundación Ellen West; 7, El Mundo; 8, UNAM; 9, 10 y 11, Reforma; 12, El País; 13, Reforma; 14, etcétera.

Notas:

1 La mayor parte de los testimonios recogidos pertenecen a la página www.xanga.com/groups.

2 Reportaje transmitido el 14 de febrero de 2006 en El Noticiero.

3 Secretaría de Salud, Guía de trastornos alimentarios, México 2004, p. 10.

4 Laura Elliot, Anorexia y Bulimia: consejos para detectarlas y evitarlas, Planeta, México, 2003, p. 19.

5 Según María Eugenia Ibarzabal, coordinadora de la Clínica de Trastornos Alimenticios de Médica Sur, “un estudio hecho por psicólogos entre niños de seis a nueve años de edad reveló que un gran número de ellos dijo no estar satisfecho con su imagen corporal. El 39% de los niños y el 48% de las niñas desean tener una figura más delgada y el 39% de los niños y 52% de las niñas se percibieron con un peso mayor al que tienen en realidad”, “Anorexia y bulimia atacan a niños desde los nueve años”, en El Universal, 24/I/07.

6 “Destruye anorexia a niñas”, en Reforma, 16/X/03.

7 Mónika Jiménez, directora del Departamento de Comunicación Corporativa de la Universitat de Vic, concluye en su estudio El día que Garfield se come a Barbie. Publicidad y alimentación: niños obesos versus adultos que buscan el cuerpo perfecto, que “Al llegar a la adolescencia, el menor empieza a ser consciente de un inminente futuro en un cuerpo adulto, por lo que, en muchas ocasiones deja de consumir aquellos elementos hipercalóricos que caracterizaron su dieta en la etapa infantil e inicia de forma progresiva dietas que les conducen a trastornos del comportamiento alimentario con eminente predominio de la anorexia restrictiva”, en: www.portalcomunicacion.com/ocs/esp/mon_det.asp?id_document=1

8 Revista Pediatrics, vol. III, núm. 2, febrero 2003, pp. 315-320.

9 “La presión por ser pefectas”, en Reforma, 29/VII/04.

10 “Anorexia, la plaga del final del milenio”, en La Revista, núm. 170, suplemento de El Mundo, 17/I/99.

11 Avalon y UNAM.

12 Elsie Mc Phail Fanger, “Cuerpo y cultura”, en Razón y Palabra, núm. 25, febrero-marzo 2002.

13 “Anorexia. Una enfermedad lenta que se lleva lo mejor de ti: tu propia vida”, en El Mundo, 8/X/03.

14 Asociación Médica Canadiense.

15 “El 83% de las top models presentan anorexia nerviosa”, Europa Press, 9/III/06.

16 Carmen Sanpedro, “Ni un gramo de más”, en www.elarcadigital.com.ar/elarca/numerosanteriores/ARCA41/arca4105/flacas.htm

17 Para llevar a cabo tal acción, el Ministerio de Salud de España convocará a ocho mil 500 mujeres, entre los 12 y 70 años, para tomar sus medidas y poder así conseguir un aproximado de las “tallas reales” que tienen las españolas. “El sector se compromete con el gobierno a adaptarse para combatir la anorexia”, en El País, 24/I/07.

18 El artista visual Yoshua Okon realizó la exposición HCl en la que mostraba los tubos averiados en la UIA, para cuestionar los actuales patrones de belleza.

19 “Muere el 10% de personas que padecen anorexia en el mundo”, en El Universal, 26/I/07.

20 “Moda y anorexia: el debate sigue en EU”, AFP, 6/II/07.

 

 

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