Verónica Díaz

Reportera

Ana Gabriela Guevara: “La derrota no es para siempre”

Este artículo fue publicado originalmente el 11 de marzo de 2013, lo abrimos de manera temporal dada su relevancia periodística.

A la distancia, con la trayectoria presidencial de Calderón y el descrédito que lo acompaña ¿cómo ve el apoyo que le brindó durante su campaña?

En realidad yo nunca me involucré en esa campaña presidencial, más que apoyo fue una sugerencia. Estuve con el ex Presidente ya siendo electo y fue para ver el tema del deporte. Creo que no me equivoqué, las cosas pasan por algo, no soy rencorosa ni mucho menos. En lo que sí me equivoqué es en haber sugerido que Carlos Hermosillo fuera el director de la Conade.

¿Y qué dice de Andrés Manuel López Obrador, quien la quería para dirigir el deporte si él ganaba la Presidencia?

Bueno, es diferente. Creo que la situación que prevalece en el deporte, lo que me tocó a mí vivir se debe a la falta de proyecto, de visión y sensibilidad. No al de la Selección Nacional, no al de los Juegos Olímpicos sino el de abajo, el de a deveras; el primer eslabón que es el del municipio, desde ahí se tiene que percibir. Afortunadamente Andrés Manuel lo entendió y creo que tanto lo platicamos que llegó a considerarme. Si él hubiera sido Presidente, me lo dijo varias veces: “quisiera que tú dirigieras el deporte”. Yo le dije que no quería, que quería ser senadora y que quería terminar lo que estaba trabajando.

¿Cuál es la distancia entre Calderón y López Obrador?

Lo que pasa es que es distinto cuando las cosas se construyen desde el inicio. Si de algo hemos adolecido en nuestro sistema es que las decisiones para elegir a quienes van a dirigir el deporte siempre son de último momento son a las que menos empeño se le pone para construir y lograr algo distinto. Yo creo que lo que me daba la pauta con Andrés Manuel es que estuve involucrada en la campaña y pude platicar con él antes, sensibilizar y explicar las cosas desmenuzadamente, o sea, no en el enjuague de lo que los medios solamente dicen, ni en lo que hemos comprado, de que el deporte lo marcan las medallas olímpicas y el futbol, sino irnos más allá, a los niños, la base, al derecho que debe tener toda la ciudadanía que quiera hacer deporte.

¿Qué obtuvo al renunciar definitivamente a su carrera deportiva a la par de denunciar a Mariano Lara? ¿Se ha arrepentido en algún momento?

No, no, no. No me arrepiento, creo que las cosas por algo pasan. Lo que vino después en mi vida conformó un momento muy difícil porque vino un declive, no solamente en lo que era mi profesión, sino de todo porque tenía al sistema en contra, fui objetada, mucha gente decía que sí estaba conmigo, y después me convertí en la oveja negra. Fue un momento difícil, pero no me arrepiento. Así como marqué muchos puntos en mi carrera deportiva, pues también en el tema de la corrupción deportiva había que hacerlo y no tenía por qué solapar algo que ya no me perjudicaba solamente a mí sino que está perjudicando a generaciones.

¿Cuál es el principal problema del deporte mexicano?

Es un sistema obsoleto que no ha dado el rendimiento esperado. Lo que dice Conade, un Comité Olímpico o cada federación es totalmente distinto a lo que dice un instituto del deporte del Estado o una asociación: la falta de recursos y programas, de comunicación y atención a los deportistas. El favoritismo, los arbitrajes, las irregularidades. Gran parte de la transformación que requiere la ley del deporte está en crear esa columna vertebral donde la señal sea uniforme.

Hemos tratado de imitar al deporte cubano y traído gente pero no hemos imitado lo más importante, la columna vertebral; en Cuba funciona porque el deporte estudiantil, el de alto rendimiento, el de selección, la gente del deporte popular, todos están en la misma columna. Aquí en México cada quien tiene su changarrito.

¿Sigue viendo al deporte mexicano como pintura de José Luis Cuevas… cada vez peor?

(Risas). Pues lamentablemente no he encontrado algo que me fascine en el deporte, que me haga pensar que las cosas han cambiado. Creo que hubo una cortina de humo que formaron los Juegos Olímpicos para justificar lo injustificable con un metal. Yo aplaudo contenta de que María Espinoza haya logrado una medalla, que Paola Espinosa haya ganado una segunda medalla, que una compañera que siendo tan chiquita haya ganado una medalla, y lo del futbol que fue circunstancial, que hayan ganado un oro, es historia para México, pero que no significa nada al final de cuentas. El día que me fascine será cuando ganemos más de diez medallas y que sea verdaderamente una secuencia. Lo importante es continuar en clavados, que el atletismo regresara a lo que era en la marcha, el maratón, el medio fondo, que se retome el tema de la velocidad y tantos deportes, basquetbol, voleibol, hockey, box. Todos los deportes.

¿Jesús Mena tiene arrestos y capacidad para diseñar y llevar a cabo un proyecto?

Jesús Mena fue atleta, medallista olímpico, ha tenido participación muy directa en la federación a nivel internacional, destacada. Yo no conozco de clavados pero tiene esa distinción que le hace la gente de su deporte y pues hay que darle el beneficio de la duda, pero volvemos a caer en lo mismo. Yo le insistí mucho a Andrés Manuel que esto no es solamente de una persona, se requiere de voluntad política para transformar, porque no podemos seguir percibiendo las cosas sexenalmente, hagámonos a la idea de que lo que hagamos en este sexenio, si estamos ahí, pues no va a ser para lucir, o sea ¿qué les vamos a dar a las siguientes generaciones? Tenemos que empezar a ver el país desde ese punto de vista.

¿Tiene equipo favorito?

Siempre le he ido a Pumas pero no sigo la liga cada fin de semana y que esté pendiente de cómo va la tabla y ese rollo. No, no soy tan fanática, tampoco.

¿Por qué piensa que la medalla de oro en los Juegos Olímpicos fue más bien circunstancial?

Vale mucho la medalla pero digo que es circunstancial porque no estuvieron las grandes potencias; España es eliminada, Francia no llega, Alemania no figura, Nigeria no llega como se esperaba, Argentina lo mismo. Todas las piezas claves del futbol y que habían sido protagonistas en los Juegos Olímpicos anteriores fueron piezas que se perdieron. Al final quedan equipos que no se tenían en el mapa; bueno afortunadamente se logra.

Su mamá no la dejó ingresar al Ejército ¿qué dice o diría al verla haciendo política?

Mis padres siempre se han hecho a un lado porque siempre he sido muy determinante en mis decisiones. A lo mejor en aquel momento cuando no me deja ingresar al ejército fue primeramente porque era yo menor de edad; segundo: porque su autoridad de decirme no quiero o no queremos pues era irrevocable en ese momento, pero ya cuando soy mayor de edad y me toca tomar mis decisiones siempre han sido muy respetuosos.

¿Cual es la foto más reciente que tómo?

Lo que pasa es que me gusta la fotografía como de momento, me gusta mucho tomar el atardecer, fueron las últimas que tomé. El atardecer en Sonora tiene tonos rojos y naranjas y, ahora que estuvo la onda gélida había nubes, era un espectáculo; se empiezan a pintar las nubes de colores, es muy bonito.

¿Cómo es Ana Gabriela como mamá?

Pues no sé, es como se dan las cosas. No podría ser regañona ni debo serlo porque mis papás no fueron así conmigo. Si algo les tengo que agradecer es que siempre me dejaron ser yo. Nunca me limitaron con estigmas sociales: las niñas nomás puede hacer esto y los niños tienen que estar acá, las niñas y los niños no se pueden mezclar. Lo menos que puedo hacer es generar las mismas libertades ¿no?, pero con responsabilidad.

¿Le gustaría o le permitiría a su hija que fuera deportista de alto rendimiento?

Si algo tengo claro es que ninguna profesión, escuela y educador te da la esencia de vida que te genera el deporte. Tan es así que somos referencia y ejemplo en empresas, de líderes de opinión, porque tiene el enfrentamiento de estar siempre en el espejo, contra uno mismo; esa es la diferencia de poder dar el siguiente paso o quedarte donde mismo, el deporte tiene esa gran virtud que no tiene ninguna otra profesión.

¿Y si se topa con Lara y Hermosillo, su mamá la defiende?

Debemos entender que hay procesos. Yo, después de vivir lo que viví y de entender cómo funciona el sistema, pues también debo permitir las caídas, hay caídas que permiten crecer. No me puedo volver ni aún en la función que tengo ahora, la protectora de todo, la salvadora y la objetadora, la abogada del diablo del deporte para estar ahí insistiendo. También hay que dejar que los tropiezos nos hagan madurar, las injusticias, hay que entender que también son parte del proceso.

Hablando de Cuevas, ¿le gusta la pintura?, ¿cuál es su pintor mexicano favorito?

Pues tengo como diferentes, soy paisajista y en casa tengo cuadros abstractos de Nierman y otro de un pintor peruano, Jaime Velázquez; una pintura de la mitología griega, un Ícaro. Me gustó muchísimo cuando la vi, quise comprarla porque curiosamente en 2004 cambiaron las medallas olímpicas; antes, por un lado traía la diosa olímpica y del otro la mascota de la sede olímpica, pero en los juegos de 2004 la diosa olímpica cambió y del otro lado pusieron una imagen del Atenas viejísimo, es El Partenón completo, pero en chiquito y en esa pintura, haz de cuenta que el pintor hubiera agarrado El Partenón de la medalla y hubiera puesto el Ícaro. La pintura se llama “La derrota no es para siempre”. Para mí es una pintura que se vuelve como una filosofía de vida ¿no?, porque nos ha enseñado nuestro sistema que la derrota no se permitible, cuando la verdad es que es parte de la vida.

¿Qué le gusta más, teatro, televisión o cine?

Hay teatro muy bueno en nuestro país pero también vale la pena ir a las “cunas de teatro”, a Nueva York, a Londres. Hay obras que vale la pena ver y que fueron como best sellers, como “Los Miserables”.

¿En Londres cuáles vio?

Fíjate que he visto tres veces “Caballo de guerra”, buenísima. Me la recomendó Eugenio Derbez. Lo que hace más impactante la historia es que al caballo lo escenifican con una marioneta; hay dos personas que mueven el cuerpo y otra afuera que manipula la cabeza y el cuello. Hay un momento en que olvidas a los que están manejando la marioneta porque el sonido del caballo, la gesticulación, te meten en la historia; de verdad piensas que es el caballo en vida. Una obra muy conmovedora.

¿Le gusta el cine erótico?

Hay cine erótico bueno, pero no es lo mío. Tengo una amistad que era fanática de Woody Allen que es un cine erótico más… no sé. A mí no me gusta… y de ahí para arriba, menos.

¿Qué se siente no tener ni un gramo de grasa de sobra en el cuerpo?

Es producto del trabajo, como ir haciendo una escultura, ir puliendo, encontrando los ángulos y la perfección. Pero lleva tiempo, yo empezaba en una parte de mi temporada y ya cuando llegaba la competitiva descubres todos los cambios que hay en el cuerpo y entonces ves lo hecho atrás y vale la pena todo lo que has construido. Es muy grato, es el momento cúspide. Pero el triunfo es muy chiquito, con la derrota te queda el sabor amargo y lo puedes traer masticando y lo escupes y lo revuelcas, en cambio el triunfo es muy chiquito.

¿Qué le gusta más de su cuerpo?

Mis piernas

¿Es cierto que la belleza está en los ojos de quien observa?

También es la ventana, sí.

Para una noche de pasión, ¿lencería blanca, negra o algún otro color?

Me gusta más el encaje

Y hablando de lencería, ¿menos es siempre más?

Depende de la ocasión

¿Batman o Robin?

Me gusta más Batman.

¿George Clooney o Brad Pitt?

George Clooney.

¿Alguna vez ha llevado serenata?

No, me gusta la bohemia, pero no he llevado serenata

¿Y le han llevado?

Sí, mi papá cuando cumplí 15 años.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

¿Llorar de qué? (risas) Llorar pues… hace poco hablaba con un amigo y le decía que dentro del mismo enjuague social y la educación que nos han dado, también nos han dicho que no es bueno llorar. Pero se puede llorar de gusto, de alegría, … creo que la última vez fue con una entrevista aquí en mi oficina del Senado.

¿Cuál fue el último libro que leyó?

No soy de un solo libro. Leí uno de la Poniatowska y ahorita que estoy con el tema de migración, llevo como cinco libros de migración. Y acabo de leer uno que se llama El abc de la actitud.

Ahora que toca el punto ¿Qué tanto sabe usted del tema para presidir la comisión?

Antes de decirte si hay o no conocimiento, para que no se vea en tono justificante, hay que decir que el Senado es una asamblea donde estamos 128 senadores y senadoras. Todos tenemos derecho a opinar y cada uno buscamos temas que nos acomodan. Bajo ese concepto se entiende que no llegamos para un tema de especialidad aunque tengamos la oportunidad, y sería lo óptimo, que pudiéramos llegar a donde queremos. Por ejemplo hay senadores que han dedicado todo el tiempo a la lucha por la vivienda y ellos quieren estar en población y vivienda, hay otros dedicados al tema energético, al laboral, cada quien quiere acomodarse en su área.

El hecho de estar aquí nos da la apertura de participar en lo que queramos, no soy una especialista en el tema migratorio pero me tocó crecer con el tema, yo nací en la frontera y Sonora es una estado de pase del cauce migratorio. No es limitante (en el Senado) que tengas que tener todo el conocimiento, aquí lo que tenemos que lograr es transformar, producir y llevar, en términos de legalidad, al país, a la zona donde queremos que esté. De nada sirve que hayan pasado por el Senado personas con más conocimiento si no se han logrado los cambios que se necesitan. Tenemos una ley endeble que se interpreta a criterio de quien la utiliza y una situación que no ha cambiado: prevalece la inseguridad, la violación de derechos humanos, la falta de atención a migrantes menores, falta de atención a repatriados menores, hay trata de blancas y tráfico humano. Para concluir te diría que la mayor capacidad que tengo es la sensibilidad para entender la problemática. Con eso me basta y me sobra.

¿Qué película mexicana reciente está entre las que más le han gustado?

Me pudo encantar “El infierno”. Es la vida del país llevada a película y satirizada. Me puede encantar, no en el contenido de la historia en sí, sino en la personificación de cada uno de los actores y la manera en que ponen al presidente municipal, al judicial, al narco, al mafioso, al tirador. Tenemos un alto sentido del humor y una gran capacidad actoral. Joaquín Cosío se lleva la película por mucho, es comodín de todos los papeles y aparte, caen muy bien.

¿Lionel Messi o Cristiano Ronaldo?

Me gusta mucho más el estilo de Messi.

Pero no el frac que uso al recibir el botín de oro…

Bueno es que luego empiezas con excentricidades…

¿Canta bien las rancheras?

Rancheras, boleros, trova, de todo.

¿Mambo o chachachá?

Tengo dos pies izquierdos. Sí bailo pero no chachachá, ni salsa.

¿Tequila o whisky?

Tequila.

¿Está de acuerdo con la legalización de la mariguana?

Depende de quien la utilice.

¿Qué prefiere, que le pidan perdón o que le pidan permiso?

Es mejor el permiso.

¿Cómo se imagina dentro de 20 años?

Híjole, pues creo que… Ya tendré 56 años. Yo creo que plena y satisfecha de que hasta ese momento de mi vida esté logrando mis propósitos.

¿Qué epitafio te gustaría?

En 2001 hice una campaña para Telmex de tres comerciales y había uno en el que me podía comunicar desde cualquier parte del mundo. El guión del comercial era que yo entraba a una conferencia de prensa y mi actitud era de seriedad (que no me costaba mucho trabajo, ¿verdad?). Entraba yo sola al presidium y me sentaba y le decía a los medios de comunicación: “Ya no corro más”. Como en todo, el guión al principio lo lees en automático, pero a la segunda y tercera vez me pegó tanto que me conmovió; me enganché con el día en que tuviera que decirlo. Era más impactante porque así iniciaba, yo entraba y decía: “vengo a decirles que ya no corro más”. Y todos se paraban, las cámaras, los micrófonos y, me preguntaban ¿por qué? Ahí entraba la parte chusca del comercial, yo decía: “porque con la línea Telmex yo no tengo necesidad de correr para hablarle a mi mamá”. Pero el comercial me impactó mucho, me acuerdo que tuve que decirle al productor que me esperara porque sí me conectó.

Y, en esa parte del epitafio, yo creo que quedan muchas páginas por escribir en mi vida. Y más que lo que yo quisiera decir, también quisiera saber lo que dijera la gente en ese epitafio.

Seguramente cosas buenas

Y si fuera un epitafio largo… o uno corto… como “Aquí yace una chingona”.

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