Cinque Terre

Julia Alcántara Castillo

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Amor cortés en el cine

Muchos conocemos el mito de Tristán e Isolda, ése en el que un joven caballero debe escoltar a una dama durante el viaje que ella realiza para reunirse con su prometido, quien la espera para formalizar la unión.

Seguramente este mito ha sido representado en el teatro decenas, si no es que cientos de veces, no sólo como drama, sino en la forma de ópera creada por Wagner, quien con su obra contribuyó significativamente a difundirlo. Pero mi interés se enfoca en las “versiones” que existen en el mundo del cine. Al igual que ocurre con la historia de Romeo y Julieta o de La Cenicienta –por citar un par–, cuyas premisas han sido retomadas una y otra vez para construir historias para la pantalla grande y chica; el mito de Tristán e Isolda, denominado “amor cortés”, también es identificable en una buena lista de películas, todas ellas comerciales; comedias románticas, de hecho.

La leyenda de Tristán e Isolda es de origen celta […]. La historia, en primer lugar, fue transmitida oralmente por la trovadoresca, una lírica amorosa con su teoría del amor cortés, que asimiló influencias orientales y árabes. Los trovadores eran clérigos dedicados al menester literario, poseedores de una lengua latina docta y desligados de su oficio eclesiástico, difundían el patrimonio cultural entre la clase noble.

Respecto a la tradición escrita, los textos anglonormandos más antiguos datan del siglo xii: Tristrem de Thomas, al que le sigue el Tristán del normando Béroul, y en el siglo xiii Sir Tristrem, novela en verso que Walter Scott atribuye a Thomas of Ercildoune, llamado The Rhymer. Las versiones alemanas son las de Eilhart von Oberg, proveniente de una traducción escrita hacia 1170 de un original perdido, y la de Gottfried de Estrasburgo compuesta a principio del siglo xii sobre la versión de Thomas (Lehman, s/f, s/p.).

Cartas a Julieta (2010)

El historiador Georges Duby (citado por Lehman, s/f) señala que:

En El amor en la Edad Media y otros ensayos, existe un modelo esquemático que corresponde al amor cortés o fine amour. En este esquema un hombre “joven” –sin esposa y cuya formación no ha concluido– asedia a una mujer casada y, en consecuencia, inaccesible, protegida por un tipo de sociedad, que consideraba el adulterio de la esposa como la peor de las subversiones, amenazado con terribles castigos.

En la leyenda de Tristán e Isolda se nos explica que después de una serie de vicisitudes, Tristán promete llevar a Isolda al lado del rey Marcos, pero en el camino y por error, ambos ingieren un brebaje destinado a Isolda con el propósito de que se enamorara del rey. Como consecuencia, Isolda y Tristán se enamoran uno del otro (de hecho, Isolda ya había considerado la posibilidad de unirse a Tristán, pero él la había rechazado por defender su honor y redimirse como caballero). Pese a ello, Isolda se desposa con el rey Marcos y Tristán se mantiene a su lado como caballero del rey. Tristán e Isolda viven su amor a escondidas y traicionando al rey hasta que éste los descubre y les impone castigos de los cuales primero escapa Tristán y luego rescata a Isolda. Más penurias vivirán los amantes hasta el día de su muerte.

Paradójicamente, en las películas que a continuación describiré, los finales siempre son felices. Comenzaré con “Propuesta de año bisiesto” (2010) porque, aunque no es la más antigua, sí es la que retoma de manera más o menos literal el mito. Todo comienza cuando Ana (Amy Adams), quien ya lleva varios años como pareja de Jeremy (Adam Scott) y aguarda sin esperanzas que él formalice la relación; es aconsejada por su padre para ser ella quien proponga matrimonio, aprovechando una vieja tradición irlandesa que señala que las mujeres tienen “derecho” a pedir matrimonio a sus novios cada 29 de febrero.

Casualmente, Jeremy ha viajado a Dublín para participar en un congreso, luego de dejar a Ana decepcionada por haberle regalado unos aretes en lugar del ansiado anillo. En esas ansias, Ana decide viajar a Dublín para alcanzar a su novio y proponerle matrimonio. Por problemas con el clima se queda en un punto intermedio, y en su desesperación llega por error a un pueblito llamado Dingle. Ahí conoce a quien será el caballero que la acompañe en el viaje para reunirse con su “amado”.

Por supuesto, al principio Ana y Declan (Matthew Goode) se odian, pero terminan enamorándose, y uno de los factores que contribuye a ello es que, mientras esperan al tren que los llevará a Dublín, Declan le muestra a Ana un antiguo castillo cercano a la estación y le cuenta la historia del caballero que escoltaba a una doncella, de cómo se enamoraron irremediablemente y de cómo pasaron la noche en ese lugar, donde sin embargo, por respeto al noble a quien estaba prometida la doncella, no consumaron su amor, sólo descansaron. El caballero cumplió con su deber y llevó a la doncella a cumplir el suyo, desposando al noble. Tal como en la leyenda de Tristán e Isolda, sólo que con otros nombres y con una historia menos complicada.

Propuesta de año bisiesto (2010)

Declan y Ana tienen que superar una serie de obstáculos antes de lograr llegar a Dublín y, una vez ahí, se resisten a despedirse. Cuando por fin Ana retoma la “normalidad” de su vida al lado de Jeremy, se da cuenta de que eso no es lo que realmente quiere, rompe el compromiso con él y viaja a Irlanda a buscar a Declan. Tras un pequeño malentendido, la pareja se jura amor por siempre.

De 1995 conozco dos películas: “Mientras dormías”, en la cual Lucy (Sandra Bullock) es una solitaria empleada en una taquilla del metro que siente un amor platónico por un asiduo, guapo y elegante pasajero que siempre le paga a ella el pasaje, pero que ni siquiera voltea a mirarla. Un día, Peter (Peter Gallagher) es atacado por un par de asaltantes que lo golpean y lo hacen caer a las vías del tren, por lo cual queda inconsciente. Lucy arriesga su vida para salvarlo y lo acompaña al hospital. Para que le pasar a verlo, deja que los médicos crean que es la prometida de Peter.

Peter está en coma, llega una numerosa familia (padres, hermana, abuela, padrino) a verlo y la enfermera les presenta a Lucy como la prometida de Peter. Él ha estado alejado de su familia por lo que para ellos es fácil creer esta historia. Amorosos como son, y estando en plenas fiestas decembrinas, invitan a Lucy a cenar con ellos. Esa noche, Lucy conoce a Jack (Bill Pullman), quien, al principio, desconfía mucho de ella, pero claro, termina enamorándose. Lucy también se enamora, pero Jack respeta a su hermano y no dice nada.

Lucy y Jack no se enamoran propiamente en un viaje, pero, como el título lo indica, lo hacen mientras Peter “duerme”. Lucy y Jack coinciden en el departamento de Peter y luego llevan juntos un mueble. Caminan y conversan por un largo rato, y es en esa caminata, en ese pequeño viaje, donde se conocen y se enamoran.

Para cuando Peter despierta del coma, la familia ya se ha encariñado con Lucy y ella está feliz de formar parte de una familia por primera vez en muchos años. Pero Peter, por supuesto, no reconoce a Lucy, así que la familia le asegura que tiene una especie de amnesia. Lucy pide al padrino que le ayude a decir la verdad, pero él, en cambio, convence a Peter de que lo mejor que puede hacer es casarse con Lucy. Ella acepta, pues, como ya mencionamos, no quiere perder a la familia. Ya en la ceremonia, Lucy interrumpe para decir que no se puede casar con Peter porque está enamorada de Jack y, luego de aclarar todo, los enamorados se casan y se van de viaje.

Mientras dormías (1995)

“Beso francés” (1995) es otra comedia romántica en donde el viaje resulta ser todo un reto para Kate (Meg Ryan), pues tiene fobia a volar. Su novio Charlie (Timothy Hutton) ha viajado a Francia por negocios y ella decide esperarlo en Canadá para no afrontar su fobia. Sin embargo, luego de unos días, Charlie llama a Kate y le informa que se ha enamorado de otra mujer y que no va a volver. Kate no puede permitirlo, así que saca fuerzas de su flaqueza y toma un avión rumbo a Paris. En ese vuelo viaja Luc (Kevin Kline), un ladrón de joyas escurridizo que acaba de robar un costoso collar. Para protegerse de la aduana, guarda el collar en el bolso de Kate. Así comienza su viaje juntos.

Kate llega al hotel donde se hospeda Charlie y lo ve bajando del elevador, acompañado de una hermosa latina, a la que besa apasionadamente. Enseguida se desmaya, y otro ladrón que está sentado junto a ella aprovecha para robarle el bolso. Luc le ofrece ayuda, pues necesita recuperar su collar. Él conoce al ladrón del bolso, así que conseguir que devuelva el bolso resulta relativamente fácil. Luc consigue también tener de vuelta el collar (oculto en una planta) y, cuando piensa alejarse de Kate, ella entra en crisis, rompe en llanto y le cuenta su “trágica” historia. Luc se conmueve y le ofrece ayuda para reconquistar a su novio. Formulan un plan que consiste en mostrarle a Charlie lo que ha perdido, así que Luc finge ser el nuevo novio y claro, se enamoran de verdad. Luc lleva a Kate cuando vista a su familia y ella ve que él puede ser un hombre honesto. Un policía que estima a Luc se acerca a Kate y le cuenta lo del collar. Ella le ayuda a recuperarlo a fin de que Luc no vaya a prisión y usa sus ahorros para fingir que vendió el collar.

Kate se da cuenta de que en realidad no ama a Charlie y decide regresar a Canadá. Mientras espera que el avión despegue, aparece Luc, quien le pide que se quede con él a construir el futuro que él ha planeado.

Aunque “La cruda verdad” (2009) no es la que sigue en orden cronológico, me referiré a ella porque “el viaje” de Abby (Katherine Heigl) y Mike (Gerard Butler) es muy similar al de Kate y Luc. Mike se ofrece a ayudar a Abby para que logre conquistar a su atlético vecino y en el transcurso del proyecto de seducción, dado que trabajan juntos, Mike y Abby se enamoran.

“Seis días, siete noches” (1998) cuenta la historia de Robin (Anne Heche), Frank (David Schwimmer) y Quinn (Harrison Ford). Robin y Frank llegadn a una paradisíaca isla tropical para pasar unas merecidas vacaciones. Sin embargo, los jefes de Robin le exigen asistir a una sesión de fotos (ella es la editora de una revista de modas) en una playa cercana, de modo que contrata a Quinn, quien pilotea una vieja avioneta, para que la lleve a cumplir con dicho compromiso. Durante el vuelo se desata una terrible tormenta que los obliga a naufragar en una isla aparentemente desierta. Mientras luchan por sobrevivir y trabajan en reparar la avioneta, se topan con unos contrabandistas de los cuales deben huir. La convivencia y colaboración obligada durante su estancia en la isla hace que cada uno baje la guardia ante el otro (una vez más al principio, la pareja se aborrece) y surja el amor. Mientras tanto, en la otra isla, Frank ha sucumbido a los encantos de una empleada del hotel y se siente terriblemente culpable cuando las autoridades declaran muertos a Robin y a Quinn.

Como si estuviéramos viendo Indiana Jones, Quinn y Robin logran reconstruir la avioneta y escapar de la isla. Llegan maltrechos al sitio turístico justo cuando se celebra una ceremonia luctuosa para ellos. Frank confiesa su infidelidad, Robin lo consuela al hablar de su aventura con Quinn y se despiden amistosamente. Robin está por abordar el avión de regreso a casa cuando llega Quinn a pedirle que se quede con él.

La cruda verdad (2009)

“Disfrutando mi libertad” (2004), es una comedia romántica que va dirigida a un público adolescente. La hija del presidente de EU, Anna (Mandy Moore) está harta de tener que vivir acompañada de guardaespaldas. Como buena adolescente ansía ir a fiestas, convivir con sus compañeros de la escuela, sin que alguien la vigile. Así que un día se escapa. El equipo de seguridad del Presidente asigna a un joven agente para que finja conocer a Anna por accidente y la acompañe en su aventura hasta que logre convencerla de regresar. Ben (Matthew Goode) aparenta ser un aventurero en motocicleta que se gana la confianza de Anna, y así logra mantenerse a su lado a donde ella va. Claro ejemplo del caballero que escolta a la doncella para que llegue segura a su destino.

Anna se enamora de Ben, y él de ella, pero debe rechazarla pues es un empleado y ella es la hija de su jefe. Por supuesto, viven una serie de aventuras en el camino al festival al que quiere asistir. Anna descubre que Ben es un empleado de su padre y, furiosa y decepcionada, se aleja de él. Sin embargo, en minutos resulta atrapada por una multitud en el festival callejero y Ben acude a rescatarla. Ella se desmaya y él la entrega al personal de seguridad para que la lleven a casa. Despiden a Ben, quien se va sin tener oportunidad de despedirse de Anna.

Anna vuelve a su vida “normal”, pero el Presidente nota su tristeza, así que decide ayudarla para que se reúna con Ben. Ambos deben aceptar la supervisión de los empleados de seguridad mientras viven su romance.

En “Amores, enredos y una boda” (2004), Kate (Debra Messing) vive en EU y debe asistir a la boda de su hermana menor en Inglaterra. Kate no quiere ir sola pues está segura de que se topará con su exprometido Jeffrey (Jeremy Sheffield), quien canceló el compromiso hace meses. Así que contrata a un prostituto/acompañante para que vaya con ella fingiendo ser su novio. Nick (Dermont Mulroney) siempre ha rechazado ese tipo de contratos, pero algo en los mensajes de voz de Kate lo convence de aceptar. Así se convierte en el caballero encargado de salvaguardar a la damisela en su viaje.

Kate está sumamente nerviosa tanto por la situación de haber contratado a Nick, como por el hecho de reencontrarse con sus familiares y amigos después de la vergüenza de su boda cancelada. Nick se comporta adorable y muy pronto se gana la simpatía de la familia y las amigas de Kate. Jeffrey se emociona al ver a Kate, pero Nick se asegura de protegerla, incluso de sí misma. En la despedida de soltera de su hermana, Kate se emborracha y seduce a Nick. Él accede emocionado, pero a la mañana siguiente Kate no recuerda nada y Nick se enfada. Continúan los previos a la ceremonia y Kate y Nick deben aceptar que la están pasando muy bien (se enamoran), pero durante una comida, Jeffrey le confiesa a Kate que la dejó por su hermana. Nick se había enterado de esto el día anterior y cuando Kate comprende que él ya lo sabía, se enoja y lo rechaza.

El día de la boda, al platicar con su padre, Kate acepta que ama a Nick y va a buscarlo, pero no lo encuentra y regresa a cumplir su papel de madrina. Nick está por irse a casa cuando decide que quiere quedarse con Kate y regresa. En el camino se topa con el novio, que también se ha enterado del romance de su novia con quien consideraba su mejor amigo, al cual va persiguiendo. Nick lo convence de perdonar y casarse con la mujer que ama. Juntos llegan a la iglesia, el novio corre a reconciliarse con la novia y Nick se reconcilia con Kate. Antes de los créditos una voz en off nos informa que Nick invitó a Kate a su primera cita y que él pagó.

Amores, enredos y una boda (2004)

Sophie (Amanda Seyfried) es una aprendiz de escritora y su prometido, Víctor (Gael García Bernal) es un chef que está por abrir su restaurante. Juntos viajan a Italia para una luna de miel “adelantada” pues con la apertura del restaurante, Víctor ya no tendrá tiempo después de la boda. Al llegar a Verona, Víctor no resiste la tentación de visitar viñedos en busca de proveedores para su restaurante. Mientras pasea para entretenerse en la ausencia de su prometido, Sophie conoce a las escritoras de las respuestas a las “Cartas a Julieta” (2010): los enamorados depositan cartas en un muro frente a la escultura de Julieta y un grupo de mujeres se dedican a responder dichas cartas. Sophie se une al grupo y responde una carta de hace más de 50 años. Sorpresivamente, la autora de la carta se presenta en Verona acompañada de su nieto, pues gracias a la carta escrita por Sophie ha decidido buscar a su viejo amor. Charlie (Christopher Egan), el nieto, está furioso con Sophie, pues la idea de su abuela le parece una locura. Sophie alienta aún más a la abuela pues le comenta que ella es experta en localizar personas desaparecidas y así comienza la aventura.

Víctor quiere asistir a una subasta de vinos fuera de Verona, así que debe aceptar que Sophie acompañe a Claire (Vanessa Redgrave) y a su nieto en busca de Lorenzo (Franco Nero). Recorren varios kilómetros a la redonda tratando de localizar la Hacienda donde Claire había pasado el verano en que conoció y se enamoró de Lorenzo. En el viaje, Sophie y Charlie logran conocerse y enamorarse, pero ninguno se atreve a decir o hacer algo, debido a que Sophie está comprometida. Tras varios “fracasos”, Claire se da por vencida y deciden regresar a Verona, pero en el camino se topan con una hacienda vitivinícola y Claire pide visitarla. Sin esperarlo, ahí encuentran a Lorenzo. Él y Claire se reconocen y como ambos son viudos, deciden casarse.

Sophie se despide para regresar con Víctor. Claire habla con su nieto y le recomienda que no repita el error que ella cometió hace años. Charlie sale tras Sophie, pero la ve aparentemente feliz con Víctor y se aleja. En la boda de Claire y Lorenzo, Sophie y Charlie se encuentran de nuevo. Ella ha dejado a Víctor y entonces el amor entre Charlie y Sophie se hace posible.

“Santa casamentero” (2012), como puede suponerse, es una historia navideña. Melanie (Lacey Chabert) sueña desde niña con encontrar el verdadero amor y piensa que su novio Justin (Thad Luckinbill) es el hombre indicado. Sin embargo, Justin es un hombre muy ocupado que con frecuencia pide a su mejor amigo Dean (Adam Mayfield) que acompañe a Melanie en lo que él llega. Así sucede un día que Justin y Melanie salen a cenar. Después de hacer planes para pasar las fiestas navideñas en una cabaña que la familia de Justin tiene en las montañas, él debe viajar primero, por asuntos de negocios, y pide a Dean que lleve a Melanie. Así comienza el viaje pues Santa Claus (quien ya había observado a Melanie y Dean juntos) decide ayudarlos a ser pareja. Santa se disfraza de un anciano común y se las arregla para que Dean y Melanie le den aventón a un pueblo que está antes de llegar a la cabaña de Justin. Extrañamente el auto donde viajan se descompone al llegar al pueblo y Santa se encarga de que no puedan arreglarlo, de modo que Dean y Melanie quedan varados en el lugar.

Seis días, siete noches (1998)

Por su parte, Justin se topa con que la persona con quien debe entrevistarse por sus negocios es su novia de la adolescencia. Santa también se encarga de que, por motivos “mágicos”, Justin y su exnovia deban permanecer en la cabaña. De este modo, Melanie y Dean conviven lo suficiente para enamorarse, del mismo modo que Justin y su exnovia conviven para que vuelva a surgir el amor entre ellos. Cuando por fin ambas parejas logran reunirse en el pueblo, no tienen más remedio que confesar sus nuevos sentimientos, pero todos quedan felices y como amigos.

Todas estas historias tienen en común, además de los consabidos viajes, a un hombre y una mujer que, cuando comienzan a convivir (siempre obligados por las circunstancias), se aborrecen o de menos no se agradan y algo muy interesante: los novios o prometidos, el amor platónico de Lucy incluso, no resultan ser tan buenos partidos después de todo. Siempre están muy ocupados, o son frívolos o mediocres y miran a sus parejas como elementos decorativos de sus vidas. Jeremy, el cardiólogo novio de Ana, pone su profesión en primer término. La cena “romántica” que tienen antes de que él parta a Dublín (y en la cual Ana esperaba recibir el anillo de compromiso –sólo recibió unos aretes–) es interrumpida, pues Jeremy debe salir corriendo a ver a un paciente. Cuando recibe a Ana en Berlín (al parecer preocupado, pero no lo suficiente como para ir a buscarla), le entrega el ansiado anillo de compromiso, pero durante la recepción para que sus amigos conozcan el departamento, “confiesa” que lo hizo porque era necesario para conseguir el departamento.

Peter acepta comprometerse con Lucy porque su padrino lo convence de que es lo mejor, pero ni siquiera la conoce. Charlie, el prometido de Kate, resulta ser un hombre débil que no sabe lo que quiere y por eso le es fácil a Kate reconquistarlo y con ello comprobar que el tipo no vale la pena. Erin, el vecino de Katherine, es un hombre egocéntrico y vacío. El prometido de Robin no lo pensó mucho par tener relaciones con Angélica, aunque después el remordimiento lo atormentara temporalmente. Jeffrey comete una gran traición al tener relaciones con la novia de su mejor amigo, que además es hermana de su prometida Kate. Víctor, como ya se mencionó, sólo tiene ojos, cabeza y corazón para su restaurante y Justin siempre está tan ocupado con sus negocios, que no tiene empacho en pedir a su amigo Dean que acompañe a Melanie a cenar o en el viaje a la cabaña. Esto permite “justificar” que las protagonistas elijan quedarse con sus compañeros de viaje, aunque casi siempre, y por el hecho mismo de estar comprometidas, les cuesta aceptar que se enamoraron. En todos los casos hay un regreso con la pareja inicial, o bien a su soltería, pero en todos los casos, ellas aceptan que esos compañeros de viaje son lo que necesitan y van a buscarlos o los reciben felices cuando ellos las buscan. La excepción es “La cruda verdad”, pues a Mike sí que le cuesta que Katherine lo escuche y le crea que la ama.

Mención aparte merece la película “Fuerzas de la naturaleza” (1999). En este caso, Ben (Ben Affleck) debe llegar a Savannah, donde lo espera su prometida para casarse. El avión en el que viaja se sale de la pista por culpa de un ave que se estrella contra uno de los motores y Ben queda varado en Nueva York, sin posibilidad de conseguir otro vuelo a tiempo. Sarah (Sandra Bullock) es otra de las pasajeras que también tiene gran prisa en llegar a Savannah, así que le sugiere a Ben colaborar para conseguir transporte. Este par no se aborrece cuando comienza a convivir, pero Ben se siente intimidado por lo extrovertida que es Sarah. El viaje, como en la mayoría de los otros casos ya mencionados, resulta tortuoso y lleno de obstáculos, pero también surgen los momentos divertidos, tristes y románticos.

Fuerzas de la naturaleza (1999)

Como es de esperarse, Ben y Sarah logran, después de mucho, llegar a Savannah, sólo que esta vez la pareja viajera no termina junta. Bridget (Maura Tierney) no es la novia ocupada o frívola o controladora que se necesitaría para que Ben decidiera dejarla para irse con Sarah. Bridget es una buena mujer y Ben la ama lo suficiente para mantener su compromiso con ella. Sarah lo acepta, no sin lamentarlo, y le desea que sea feliz.

En Amor y Occidente, Denisse de Rougemont dice que el paradigma romántico occidental está basado en el triángulo amoroso de Tristán e Isolda. En esta leyenda “se plantean diferencias y exclusión entre el amor-pasión y el matrimonio” (Reyzabal, 1979). Para Rougemont, el amor cortés todavía rige las relaciones actuales, pues se conserva un ideal de pareja que preserva ligados los valores de felicidad y moral para la aceptación social.

El amor cortés nace como una reacción a […] las costumbres feudales. El matrimonio en el siglo XII sólo era para los señores la ocasión para enriquecerse y anexionar tierras como dote o herencia. Cuando el negocio dejaba de funcionar, se repudiaba a la mujer (Reyzabal, 1979).

El amor cortés, contrario a tales conductas, defiende la fidelidad independiente del matrimonio y basada sólo en el amor.

Rougemont explica que

Tristán e Isolda no se aman entre sí… aman el amor, el hecho de amar y actúan como si hubieran comprendido que todo lo que se opone al amor, lo preserva y lo consagra… por eso, al parecer, la ausencia acrecienta la pasión. Hablamos de un “amor-pasión compartido y combatido, deseoso de una dicha que se niega, exaltado por las penas de un sentimiento recíproco, pero desgraciado (Reyzabal, 1979).

El amor cortés, las diferentes versiones de la leyenda de Tristán e Isolda que podemos apreciar en las películas comentadas, lleva a las parejas a pasar de la atracción y la emoción, al contacto físico y en la mayoría de los casos, a la unión de sus vidas. La única que no cumple con este rasgo es “Fuerzas de la naturaleza”, y llama la atención que ocurra con la única historia en que quien debe escoger entre un amor y otro es varón. Así, puede identificarse una tendencia a mostrar que las mujeres suelen comprometerse de primera instancia con hombres que cumplen con los estándares sociales, pero que no son su ideal de pareja. De modo que llega el momento en que, al igual que Isolda, las protagonistas se rebelan contra el orden establecido por la sociedad y la moral, y se arriesgan con relaciones alternativas. Sus compañeros de viaje respetan que ellas estén comprometidas; por eso, el amor que viven durante dichos viajes es uno con pasión y castidad, como afirma Rougemont. Los viajeros se separan al llegar a su destino, y no es hasta que ellas rompen con sus compromisos que la relación amorosa se concreta.

Como se dijo en un principio, así como Romeo y Julieta o La Cenicienta, la leyenda de Tristán e Isolda es retomada una y otra vez en las comedias románticas del cine hollywoodense, tal vez con más frecuencia de lo que muchos hubiéramos imaginado. Es probable que existan más ejemplos y seguramente surgirán otros con el tiempo, pues cada vez es más difícil que las mujeres aceptemos matrimonios “arreglados”. Hoy definitivamente buscamos compañeros para el viaje de la vida.

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