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Ana Lilia González

Alfabetización digital en la sociedad líquida

Este artículo fue publicado originalmente el 20 de septiembre de 2016, lo abrimos de manera temporal dada su relevancia periodística.


La cultura digital impone a la sociedad retos que van más allá de la infraestructura tecnológica, el uso de artefactos conectados a la red, la creación de espacios de acceso público y el consumo de grandes volúmenes de información en cuestión de segundos.


Ver y comprender


Hasta hace algunas décadas, el concepto alfabetización se circunscribía al acto de enseñar a leer y escribir. Según Bawden, a partir de la década de los ochenta comenzaron a aparecer variantes del concepto de alfabetización como consecuencia de la proliferación de los nuevos medios e Internet. Refiere por ejemplo, la alfabetización para Internet, para multimedia y la informacional.


 


Cuestiones como navegar en la web, descargar aplicaciones y música, visualizar vídeos, crear tantas cuentas de usuario como redes sociales vayan agregándose a la lista, saber utilizar un smartphone o leer desde una tableta, no es suficiente para decir que un usuario sea lo que se conoce como un alfabeto digital.


¿Para qué la educación digital?


La alfabetización digital parte de dos elementos básicos: competencias y tecnologías de la información visualizada desde dos enfoques: el tecnológico y el comunicativo y por otra parte el social y participativo. (Lara, 2009). Es preciso señalar que, al igual que todos aquellos conceptos nuevos existe polisemia en torno a él. No obstante, pueden identificarse elementos comunes que dan forma a un concepto –aún en construcción– de lo que debe entenderse por alfabetización digital.


En la Unión Europea (UE), la tendencia es abandonar el término de alfabetización digital por que se considera que éste se limita a la utilización de las computadoras, por lo cual se ha sustituido por alfabetización mediática que engloba un significado más amplio. La UE considera que la alfabetización mediática es:


La capacidad para acceder, analizar y evaluar el poder de las imágenes, los sonidos y los mensajes a los que nos enfrentamos cada día y que son una parte importante de nuestra cultura contemporánea, así como la capacidad para comunicarnos de una manera competente a través de los medios disponibles a nuestro alcance. La alfabetización mediática se refiere a todos los medios, incluidos la televisión y el cine, la radio y la música grabada, los medios impresos, Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación. […]


El objetivo de la alfabetización mediática es incrementar la conciencia sobre las diversas formas de los mensajes mediáticos que se encuentran en la vida cotidiana. Debería ayudar a los ciudadanos a reconocer cómo los medios filtran sus percepciones y creencias, dan forma a la cultura popular e influyen en las d decisiones personales. Esto debería capacitarles con el pensamiento crítico y las destrezas creativas en la solución de problemas que les convierta en consumidores y productores de información con criterio propio. La educación en medios es parte del derecho básico de todo ciudadano, en todos los países del mundo, a la libertad de expresión y al derecho a la información y contribuye decisivamente a la construcción y sostenimiento de la democracia. (Lara, 2009, pág. 15)


 


La UNESCO se suma a esta visión y decidió en los últimos años, sustituirlo por alfabetización informacional y mediática. Por su parte, la CEPAL, considera que es la base para el desarrollo de los países a partir de la inclusión de las nuevas tecnologías de la información en los modelos educativos.


La alfabetización digital también es denominada alfabetización informática o cyberalfabetización. Pero sea cual fuere la manera en que esta sea enunciada, se busca una definición integral que no sólo centre su objetivo en el aspecto instrumental de las competencias digitales, sino que esté conformada por una visión social. Un estado ideal en el cual las personas, además de tener un acceso universal a Internet –enfoque de derechos- pueda tomar decisiones e incidir en la transformación de su realidad a partir del uso del pensamiento crítico.


Ferreira y Didziak, citadas por Silvera (2005), en la evaluación que realizan de los programas nacionales sobre información y TICs en América Latina, le apuestan a la inclusión digital, informacional y social en todos los sectores, como la premisa para la participación de la población en los procesos relativos al ejercicio de la ciudadanía.


A escala mundial se han emprendido diversos proyectos con el fin de aprovechar, pero ante todo de apropiarse de los avances de la tecnología para insertarlos en los modelos educativos en aras de la construcción de ciudadanía.


Uno de ellos es la Iniciativa de Aprendizaje Móvil en América Latina que revisó por la UNESCO y presentó un estudio comparativo en el cual se incluye a: Colombia con su programa “Computadoras para educar”, Costa Rica con el “Programa Aprendizaje con Tecnologías Móviles en Escuelas Multigrado en el marco del PRONIE MEP-FOD; Perú con “Política TIC”; y Uruguay con Plan Ceibal.


El objetivo del estudio es analizar las políticas públicas que incorporan a las TIC a sus modelos educativos como una alternativa para resolver diversas problemáticas que este sector enfrenta en varios países de América Latina, tales como la calidad y la desigualdad educativas.


El estudio arroja entre otras conclusiones, que se han logrado avances importantes con referencia a la infraestructura aunque han sido insuficientes ante la rapidez con que avanza la brecha digital aunada a otra brecha relativa a “las capacidades de apropiación y uso de las TIC para elevar los niveles de desarrollo y competitividad más allá de la capacidad instalada”.


Existe un problema de demanda de servicios de banda ancha fija y móvil. Entre los principales factores que influyen en esta condición, es el alto costo que aún persiste en el servicio para los países de la región, en segundo término la ausencia de contenidos relevantes y representativos para la región, esto es, el contenido disponible en Internet no satisface necesidades de información o entretenimiento y en tercer lugar, el déficit en la alfabetización digital.


Resultado de la suma de iniciativas que se han emprendido en América Latina, se refiere la identificación de tres modelos predominantes de incorporación de las TIC en la educación:


El modelo de laboratorio, que consiste en dotar un aula de equipos de cómputo en donde los alumnos pueden acudir para realizar actividades con un docente. Países como Argentina, Chile y Brasil trabajaron con este modelo.


El segundo modelo consiste en proveer de equipamiento a todas las aulas para que los dispositivos digitales estén al alcance de los alumnos y docentes como un recurso disponible para todas las actividades.


 


Modelo 1 a 1. En este, cada estudiante y docente, tienen acceso a un equipo, generalmente una laptop o netbook.


Este último se ha convertido en el foco de atención de un número importante de políticas nacionales de incorporación de las TIC a la educación, no solo por la facilidad que representa el acceso individual a un dispositivo, sino también porque genera la necesidad de que los docentes incursionen con nuevos recursos pedagógicos que alternan con la actividad en los equipos de cómputo, lo cual enriquece el trabajo en aula.


Vale recordar que el proceso de alfabetización –informacional, digital o cyberalfabetización- requiere infraestructura pero también destrezas y competencias tanto de alumnos como del personal docente.


¿Y la sociedad líquida?


Hay especialistas que afirman la inexistencia no sólo de la alfabetización digital, sino de la sociedad de la información y se refieren a esta última como una utopía. Lo anterior si se considera que las tendencias respecto del uso de Internet y los medios digitales, pareciera ir en un sentido contrario a lo que se contempla como el núcleo de todo este proceso.


Esto tiene que ver directamente con la banalización de los contenidos que se consumen en Internet y el uso que tiene la información que si bien es abundante, se vuelve difusa y difícil de analizar.


Mientras se construyen iniciativas para fomentar el uso consciente, responsable, ético y ante todo formativo de Internet, los usuarios en general, parecieran avanzar en sentido contrario. Por referir el caso de México, en de abril del 2016 el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2015.


En ella destaca el incremento en el número de usuarios de Internet que ascendió a 62.4 millones de personas (57.4% de la población total), pero, no es la investigación el principal uso que los internautas hacen de los recursos digitales, ya que un 88.7% lo utiliza para buscar información en general, el 84.1% como herramienta de comunicación, el 76.6% para acceder a contenidos audiovisuales y el 71.5% para acceder a redes sociales. (INEGI, 2016)


 


La Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) en su 12º Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2016 informó que la actividad más popular entre los internautas es acceder a Redes Sociales (cerca del 80%), por encima de enviar/recibir mails y/o mensajes.


Un dato más que se entrelaza con esta condición, la UNESCO en 2014 se refirió a la baja calidad de la educación en el mundo y cómo ha dejado una herencia de analfabetismo –funcional- más grave de lo que se suponía: 175 millones de adolescentes, es incapaz de leer una frase sencilla, mientras que alrededor de 250 millones niños no son capaces de descifrar una sola frase, aun y cuando la mitad de esos menores han pasado cuatro años en la escuela. (SEMANA, 2014)


Si la base para la comprensión y la reflexión es la lectura, ¿Cómo lograrán entonces insertarse de manera exitosa en el mundo digital y generar las destrezas y competencias necesarias para abrirse camino en la Sociedad Red?


El uso de Internet adquiere un marcado carácter lúdico, de entretenimiento, que pareciera inmunizar a los usuarios contra el ejercicio del pensamiento crítico y el análisis del cúmulo de información que tiene a su alcance, lo cual le permitiría construirse una opinión basada en información confiable y no sólo a partir de rumores difundidos por miles de usuarios por segundo en las redes sociales, que se utilizan como fuentes informativas.


Conclusiones


La médula del tema radica en la necesidad de un cambio en el sentido y uso de los recursos tecnológicos, la reducción de la brecha digital y el combate al analfabetismo digital funcional que conlleva esa actitud irreflexiva, indiferente ante el consumo masivo de contenidos irrelevantes pero sí interesantes para los usuarios.


¿Cómo integrar un modelo educativo que pretende la combinación de recursos tecnológicos, pedagógicos, destrezas, competencias y el sentido crítico para una formación completa de los individuos frente a un modelo meramente instrumental y práctico que exigen las nuevas generaciones para insertarse en el mercado laboral?


De qué manera se puede revertir lo que ya apuntaba Wilson en 1998: “Nos estamos ahogando en información, mientras que estamos sedientos de saber”.


Referencias


Bawden, D. (enero de 2002). Revisión de los conceptos de alfabetización informacional y alfabetización digital. Anales de Documentación No. 5, p. 361-408.


INEGI. (2016). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares. México: INEGI.


Lara, T. e. (2009). La competencia digital en el área de Lengua. Barcelona: Ediciones Octaedro, S.L.


SEMANA. (12 de 09 de 2014). Semana.com. Recuperado el 12 de agosto de 2016, de Preocupantes cifras de analfabetismo en el mundo: http://www.semana.com/mundo/articulo/cifras-de-analfabetismo-en-el-mundo/402561-3


Silvera, C. (ene-feb de 2005). La alfabetización digital: una herramienta para alcanzar el desarrollo y la equidad en los países de América latina y el Caribe. ACIMED Feb. 2005, vol. 13, No. 1, 1-1 ISSN 1024-9435.


UNESCO. (2016). Revisión comparativa de iniciativas nacionales de aprendizaje móvil en América Latina. Los casos de Colombia, Costa Rica, Perú y Uruguay,. París, Francia: UNESCO.


UNESCO. (S/R de S/R de S/R). Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura. Recuperado el 13 de agosto de 2016, de Alfabetización mediática e informacional: http://www.unesco.org/new/es/communication-and-information/media-development/media-literacy/mil-as-composite-concept/


 


 

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