Cinque Terre

Ruth Esparza Carvajal

[email protected]om.mx

Subdirectora de etcétera

Alejandro, Juan Manuel y Lucio

En mi opinión, el enfoque inicial en esta columna de transparencia que se refiere a nosotros es hablar, primero, precisamente de quiénes somos y lo que hacemos. Al lado de los datos respectivos que acompañan a la estructura financiera, queremos destacar que este proyecto es posible gracias a la entrega de quienes forman este equipo, como ya lo hicimos el mes pasado con Chabelita. Por eso ahora aludo a otra área central en las actividades diarias de etcétera que es el grupo de tres mensajeros que tenemos, quienes emprenden las rutas para entregar la revista cada mes, además de hacer cobros y pagos, llevar paquetería y documentos, y ayudar en toda la talacha cotidiana.

Amante del cine

Alejandro Palacios Ruiz tiene 45 años y en diciembre de 2007 cumplió un año en la empresa. Su cargo es de chofer mensajero, gana dos mil 330 pesos, pero cobra con horas extra un promedio de 3 mil 900 al mes. Su horario es de 10 a 20 horas.

Le decimos “Don Ale”, los días de distribución normalmente llega más temprano para agilizar la entrega de ejemplares y no quedarse muy tarde. Parece muy callado, pero sólo parece, y todo lo toma con calma aunque siempre está buscando en qué ocuparse. Normalmente es el responsable de mover la revista en mi camioneta cuando se trata de grandes cantidades, como las entregas a Educal, el correo y recoger las devoluciones, entre otras actividades

Su pasatiempo favorito es el cine y en ese tema puede platicar con el más pintado. Le gustan particularmente las películas de acción, pero hechas por buenos directores como Pelotón, de Oliver Stone o las de Stanley Kubrick.

Un dolor de cabeza

Juan Manuel Mendoza, Juanito, como todos le dicen, lleva más tiempo con nosotros. Entró a trabajar el 15 de agosto de 2005, gana 3 mil pesos, aunque con horas extras cobra alrededor de 4 mil 500 al mes y tiene un horario de 7 a 17 horas. Es un joven de 31 años, pero se ve aún mas chavo. Cuenta que era el dolor de cabeza de sus padres hasta que a los 18 años decidió sentar cabeza con la madre de su hija de 12 años. Siempre sonriente, es bueno para hacer reparaciones: que el cable del teléfono, que la bomba del sanitario, que la lámpara, que la batería de los carros… es muy diestro para la talacha.

También es chofer mensajero y al igual que los demás participa en las tareas de distribución y mensajería de la empresa; sin embargo, tiene una misión muy particular, para bien y para mal, conduce al director a todos lados a donde va, lo cual ocasionalmente hace su horario impredecible, pero siempre recibe una compensación tanto en tiempo como con el pago de horas extras. Nuestra gratitud por sus desvelos ocasionales y su infinita paciencia, por ejemplo, frente a los también ocasionales balbuceos etílicos de su jefe.

Con la música por dentro

El de más antiguedad en este equipo es Lucio Pérez Linares. Trabaja en etcétera desde enero de 2003, es decir ya cumplió cinco años en la empresa. Lucio gana dos mil 800 pesos y cobra en promedio cuatro mil 200 al mes, con un horario de 9 a 19 horas. Su labor es de mensajero y además de la tareas comunes, normalmente es responsable de hacer los cobros para los que se requiere poder notarial, la entrega de facturas y la hechura de trámites ante diferentes organismos cuando éstos se requieren. Además se encarga de llevar el inventario de revistas y libros, el acomodo y depuración del archivo de periódicos y revistas de consulta y la preparación de material para la asistencia a ferias y exposiciones, así como de apoyar en la atención de estos eventos. Se ve muy serio, a veces parece que está enojado, pero no falta nunca la música de su radio en el almacén, lugar en el que se reúnen a conversar, descansar y hacer sus cuentas de los gastos que realizan de pasajes. Además de la música de “La sabrosita”, le gusta mucho leer, siempre trae un libro en las mano. últimamente lo extrañamos en las quinielas de futbol, porque al igual que yo nunca ganaba y mejor se retiró, pero muchas veces tanto la contadora, Fabiola Hernández, como yo recurrimos a su opinión antes de llenar la nuestra.

Todos ellos cuentan con prestaciones de ley, pago de horas extras, cuando trabajan fuera de su jornada laboral, vacaciones y aguinaldo. Además, los días de más trabajo procuramos comprarles algo de comer, porque a veces no le da tiempo ni para una torta y como apoyo a su entrega y responsabilidad. Dada la precaria situación de la empresa, el año pasado no pudimos darles aumento, ni a ellos ni a nadie, pero de eso hablaremos después.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password