Verónica Díaz

Reportera

Adolfo Fernández Zepeda: “Soy muy romántico”

 

¿Cuándo y cómo fue su primer contacto con la radio?

Por un mero accidente de la vida que de repente, como dice la canción de Los Monkees, “cuando el amor toca a tu puerta, ábrele”. Trabajaba en un banco y estudiaba en la UNAM, curiosamente un compañero del trabajo, que estudiaba en la Escuela Nacional de Locutores, que ya no existe, fue contratado para que fuera a la Feria del Hogar en el Auditorio Nacional a leer anuncios; un día me invitó a que lo acompañara y me dijo “¿por qué no te avientas un comercial?”.
(Mi mamá dice que cuando yo escuchaba el radio en el pueblo, allá en Chiapas, volteaba el aparato para ver dónde estaba el hombrecito que hablaba ahí. Eso no lo recuerdo pero le voy a creer a mi mamá).
Bueno, en aquella ocasión pasé un comercial, entonces llegó el dueño y preguntó “¿quién habló?”. Dije, “yo señor, perdóneme”. “Oiga, ¿y dónde trabaja?”, me contestó, “¿no quiere ganarse 40 pesos diarios para venir a anunciar aquí”. “Sí, cómo no”, le dije. Estoy hablando de 1950. Ahí empecé a anunciar y luego me fui a la 6.20.

¿Qué anunciaba?

Entré a la estación a las 12 de la noche con José Javier Casillas, que era el locutor en turno, solamente los sábados y era un programa de Quijote Colosal, una cerveza, pero estamos hablando de historia de la comunicación (risas).

¿En el banco qué hacía?

Era cajero.

¿Y estudiaba en la UNAM?

Estudié para dentista pero nunca ejercí porque tenía que hacer tantas cosas que estaba anémico. Un día fui a resellar mi cartilla a Palacio Nacional y me quedé sin ver como 3 horas porque traía temperatura y anemia.

¿Cuál fue el primer programa de radio que escuchó?

De los que yo me acuerdo, con Celso Boquerones (La banda de Huipanguillo) y La hora del aficionado con Carlos Pickerig y Nacho Santibáñez.

¿Atraía chicas su voz?

Ah, sí, cómo no. Tuve un club de admiradoras en Radio Éxitos, tuve más de 20 mil asociadas; era un programa que pasaba a las 4 de la tarde: el club juvenil 7.90.

¿Cómo ha vivido usted el éxito o el atractivo que tiene su voz?

Le doy gracias a Dios que me haya dado la voz porque gracias a ello he conseguido lo que pensé tener de chamaco. He grabado muchos comerciales en mi vida, gracias a eso tuve la oportunidad de ahorrar y aquí le agradezco a mi esposa que me administró muy bien. Yo grababa y ella cobraba, en serio.

¿Armando Manzanero o Jimmy Page?

Armando Manzanero. Soy muy romántico, aunque no lo parezca.

¿Cuáles son las tres canciones que más le gustan de los 60,70 y 80?

Te voy a decir una que es “Till”, de Roger Williams; es instrumental, por esa canción conocí a mi esposa, la conocí después de ser amigos 6 meses en el teléfono; me hablaba todos los días en la noche hasta que nos conocimos y en los siguientes 6 meses nos casamos por esa canción, porque la primera vez me llamó para pedírmela. Luego ella me llevó otro tema instrumental, vino a México a unas vacaciones a la casa de su tía y me llevó a Monterrey “El país de las maravillas de noche”, otro instrumental de Bert Kaempfert. Otra canción es “Yesterday”, y hay muchas, muchísimas canciones.
Yo manejo cuatro estaciones en el grupo que son disímbolas todas (como El fonógrafo) y es difícil que no me sepa una canción, oyéndola. Además tengo Universal, Red y Alfa. Conozco mucho de la música de El fonógrafo porque mi mamá cantaba, todo el día se la pasaba cantando desde que tengo uso de razón Y la otra anécdota que jamás he platicado y que es muy importante en mi formación es que mi padre, siendo ranchero, le gustaba la música en inglés por una razón muy sencilla: tenía un primo-hermano que era el organista de la iglesia en el pueblo, era un gran pianista y tocaba pura música que oía desde los Estados Unidos en la época de las grandes películas, así que mi padre se hizo fanático.

¿Aborrece alguna canción?

Tuve un compañero que se llamó Mario Girón que tenía un lema. Él era programador y operador de una estación de aquí del grupo. Íbamos a comer a una cantina (cuando uno no está exageradamente rico o exageradamente pobre, no hay dinero para comer todos los días y menos si los hijos están en el colegio, entonces en las cantinas te dan de comer por una cerveza), donde entraban los grupos y cantantes, a los que siempre les daba dinero y me decía: “vivimos de la música, así que en tu vida no debes odiarla y debes ayudar siempre al que se dedique a ella”.
Sí hay canciones que me molestan, pero no por eso no las voy a tocar. En esta estación, antes de que salgan las grabaciones nos llegan los servicios internacionales, un adelanto de las nuevas canciones que se van publicando en Estados Unidos e Inglaterra y es muy común que las toquemos antes de que vayan a salir, además informamos a la dirección general por qué se toca una canción, porque tenemos un sistema de investigación mediante el cual entrevistan a 400 personas cada semana para las nuevas canciones de Alfa. Se hace una investigación y llega la calificación, si no rebasa el mínimo -la calificación más baja que puede tener una canción- no se toca.

 

¿Esa es la metodología que se usa ahora?

Es una metodología muy americana, pero que lleva un alto porcentaje de que funcione.

¿Desde cuándo se hace así?

Tenemos ocho años. Antes era de otro modo: mucha intuición que te da la experiencia y el aprendizaje de escuchar música; no para ti, escuchar música para el pueblo; te vas dando cuenta qué le gusta.
La anécdota más bonita es que el grupo Acapulco Tropical fue el primero en vender un millón de copias, pero había sido rechazado por todas las grabadoras porque era malísimo. Sus integrantes mandaron a maquilar un disco en RCA Víctor, creo que 10 mil discos sencillos. Grabaron en el estudio más chiquito de RCA, en Cuitlahuac, como pudieron, nadie los dirigió. A la semana siguiente fueron por otros 20 mil, entonces los directivos de la disquera dijeron “no puede ser que estén vendiendo tanto”, porque además los habían firmado en el sello más barato, Camden. Sacaron su primer LP y vendieron un millón de copias. Si tú los oyes dices “qué malos”, pero algo tenían. ¿Qué? Que cantaban como nosotros: descuadrados y desafinados. Cuando tú comunicas no sabes por qué, pero convences a la gente.

Ahora que toca ese tema, ¿existía o existe La payola?

Siempre contesto lo mismo, ¿existe el chayote? ¿Cómo le llamamos si vienen y me invitan en un viaje a ver un grupo que te interesa mucho que yo lo vea, lo conozca y a ver si lo puedo tocar ¿no? ¿Eso qué es? Si a eso se le llama así, yo no lo considero. Yo conocí a Los Beatles, a Los Rollings, porque me invitaron a verlos, ¿cómo no voy a querer ir?

¿José José o los Rollings Stones?

Mira, te voy a decir que José José es muy amigo mío, es el hombre que lo hizo la humildad, es el artista que lo hizo la humildad; desde que yo lo conozco desde que era tololochero, cuando hacía jazz. Además, es un gran cantante y un gran hombre.

¿Chayito Valdéz o Janis Joplin?

Janis Joplin.

¿Qué les dice al oído a las mujeres que le gustan?

Para mí todas las mujeres son bellas porque vengo de una de ellas. Mi madre era bellísima, pelirroja, de ojos azules. A las mujeres, mis respetos. No fui mujeriego pero me gustan mucho las mujeres y lo que más me gusta de ellas es que sean bondadosas y cariñosas.

¿Cómo narraría usted el encuentro de dos voces bellas haciendo el amor?

Pues mira, no sé qué contestar pero te digo que muchos radioescuchas me han dicho que yo he estado junto con ellos en ese momento tan íntimo. ¡Ah, caray!, yo no me di cuenta (risas). Por cierto, mi suegra tiene un dicho muy bonito que dice que los problemas de pareja se solucionan bajo las sábanas y se resuelven todos.

¿Se ve usted en otra estación?

No creo, no creo porque sólo que saliera mal, pero como sé que nunca voy a salir mal. A mí, el presidente anterior de esta empresa me dijo “solamente vas a salir de aquí con los tenis por delante”. Esperemos que falten muchos años para eso (risas).

¿Qué se siente ser escuchado y no visto?

Es lo que siente un periodista cuando lo leen; eso es padrísimo porque tienes libertad. Cuando te ven y te conocen no tienes libertad. Muchas veces me identifican cuando hablo, una vez estaba comprando unos zapatos y le dije al muchacho “¿oye, me pusisteel número que te pedí?” Y me dijo, “¿es usted la Voz Universal?”. Después de 40 años, cómo no me van a conocer.

¿Qué opinión le merece la locución y los locutores de hoy?

Cuando obtuve mi licencia, me dieron los papeles que debía aprenderme; los estudié, presenté mi examen con cinco sinodales y me hicieron muchas preguntas; la última era la prueba de la voz. Primero veían si tenías capacidad, preparación. El día que yo presentéexamen fuimos 20 y nada más pasamos dos. Ahora, si me interesa que trabajes conmigo porque te vi posibilidades te doy chance que entres y hablo con el dueño de la empresa; por favor me firmas esta carta, con esa carta vas y te dan tu licencia. Y claro,la mayoría, casi todos, tiene estudios en ciencias de la comunicación, todos los que tengo en Alfa, por ejemplo, todos son bilingües. Pero sí, la parte de locutor seha degradado tanto que para qué sacas una licencia, ¿para decir groserías? Los egresados de la carrera, yo me doy cuenta con los que tengo y los que he tenido, de repente abren la boca y no saben lo que están diciendo, les hablo y les digo mira te voy a explicar si no te corro, porque es preferible que yo te diga tonto a que te lo digan 100 mil gentes.

¿Qué otras estaciones de radio escucha?

Las escucho todas, es mi trabajo.

¿Ha participado en algún doblaje?

Sí, hice doblajes pero no me gustó; narré novelas también pero no me gustó, es muy tedioso y aburrido, son por loops, y te pagan por loops muy poquito; claro te sirve de mucho, pero novelas sí narraba.

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