Jesús Olguín

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Médico cirujano

Adictos a Internet

Parece innecesario enfatizar en los alcances y la versatilidad que Internet ha logrado en la última década. Es un medio que satisface más de una necesidad y que, por mucho, supera a los otros que, en conjunto, no lograrían cubrir las expectativas que millones de usuarios en el mundo ven satisfechas en una computadora. Información, entretenimiento, juegos, redes sociales, música, videos y una larga lista de servicios se pueden acceder en un simple “click” y han crecido vertiginosamente para que ahora se puedan hacer transacciones de dinero, negocios, correspondencia, cursos, compras, comunicaciones personales en tiempo real, conocer a gente y encontrar cualquier cosa por complicado que parezca. También resultaría innecesario resaltar que ante tal atractivo, Internet se vuelva un instrumento cotidiano de la mayor utilidad, fácil de adoptar como herramienta y que como todo, también se le atribuyen propiedades negativas.

El estudio de Kraut y Cols. (1998), concluye que Internet contribuye a reducir el círculo social de los usuarios y afecta al bienestar psicológico, desplazando la actividad social y reemplazando los lazos de unión fuertes por otros más débiles; las amistades creadas en la red parecen ser más limitadas que las respaldadas por la proximidad física. La red es un riesgo de adicción para los internautas que, en un principio, al descubrir el ciberespacio, logran grandes lapsos de conexión que en algunas semanas debería reducir a periodos más cortos, no así en las personas que tienden a crear adicción al medio.

La polémica

El Síndrome de Adicción a Internet (InfoAdicction Disorder, IAD) ha generado una gran polémica. Hoy día constituye todavía una interrogante la posibilidad de que una conducta semejante al IAD sea una realidad. El hecho de que Internet se considere un medio de trabajo con excelentes alcances y una vasta fuente de información junto con otros recursos, pone en duda para muchos su carácter adictivo. Sin embargo, los partidarios de la existencia de este síndrome definen al “net dependiente” como aquella persona que realiza un uso excesivo de Internet, lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales. El Center for On-Line Addiction describe este tipo de adicción como un deterioro en su control y uso, que se manifiesta en un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos.

Algunos investigadores trabajan la idea de que características propias de Internet ejerzan alguna influencia sobre la conducta de los usuarios, es el caso del modelo “ACE” (anonimato, conveniencia y escape -Young, 1999-), cuando el anonimato, ha sido subrayado por numerosos autores en relación a las situaciones de abuso (O’Reilly, 1996), o en el sentido de la libre expresión por ausencia de contacto visual, donde la pantalla de la computadora resulta una barrera protectora. En cada época, la gente se ha desarrollado dependencias psicológicas o físicas de comportamientos y sustancias.

Esto no se debe a un mero interés, sino que consiste en un patrón de uso que puede llevar a un eventual impacto negativo en el funcionamiento, afectando relaciones, trabajo, economía e incluso al estatus legal (Greenfield, 1999).

Las adicciones psicológicas o no químicas no se encuentran incluidas como tales en el DSM – IV, en las que el término adicción se reserva para los trastornos producidos por el abuso de sustancias psicoactivas. En el DSM – IV (APA, 1994) las adicciones psicológicas vendrían incluidas en los trastornos del control de impulsos, tal como aparece el juego patológico.

La tarea de definir lo que es la adicción a Internet es algo que nos supone un problema. Podemos decir que el uso de Internet (como cualquier otro comportamiento) es susceptible de crear una adicción en función de la relación que el sujeto establezca con ese uso.

Un intento de validar el diagnóstico de la adicción a Internet se debe a David N. Greenfield, quien administró el cuestionario VAS (Virtual Addiction Survey), a cerca de 18 mil sujetos que visitaban la página de abcnews.com. Éste examinaba el uso general y abuso de Internet. Como resultado de este estudio, Greenfield señala un conjunto preliminar de siete criterios para la identificación y predicción de la adicción a Internet:

– Número total de horas que pasas conectado.

– Otras personas piensan que tienes un problema con Internet.

– Experimentar serias consecuencias relacionadas con el uso de Internet .

– Experimentar una intensa intimidad en la red.

– Mantener la cantidad de tiempo que se pasa conectado como un secreto.

– Edad (más joven incrementa el riesgo de adicción).

– No poder esperar para conectarse.

En los últimos años, la evidencia sobre consecuencias negativas relacionadas con el uso de Internet ha llevado a varios autores (Echeburúa y cols., 1998; Griffiths, 1997; Young, 1996) a proponer la existencia de un desorden de adicción a Internet similar a los problemas que aparecen con otras conductas adictivas (juego, sexo, trabajo, etcétera).

Uno de los aspectos que diferencian a una adicción psicológica de una adicción química es que la primera no tiene las consecuencias físicas negativas que puede tener esta última. Aun así, en el caso de la adicción a Internet también se han señalado algunas consecuencias, sobre todo las derivadas de la privación del sueño (Young, 1999).

La privación de sueño se produce por la imposibilidad del adicto al cortar la conexión, permaneciendo despierto hasta altas horas de la madrugada, lo que da lugar a fatiga, debilitación del sistema inmunológico y un deterioro de la salud por un exagerado sedentarismo.

Es evidente que Internet está produciendo un cambio rápido en las costumbres y modos de vida de las personas, al modificar la forma en que nos relacionamos unos con otros. Kraut y Cols examinaron el impacto de Internet sobre 169 personas en 73 hogares, encontraron que un gran uso de Internet estaba asociado con un decremento en la comunicación con los miembros de la familia en este núcleo, un decremento en el tamaño de su círculo social y un incremento en su depresión y soledad.

La relación entre un alto uso de Internet y el incremento en los niveles de depresión ha aparecido en varios estudios. Sin embargo, existe aún mucha controversia sobre si la depresión es la causa o el efecto de la adicción a Internet. Según Pratarelli y Cols, se produce un ciclo en el que la soledad y la depresión alimentan el uso de la computadora e Internet y esto lleva a una mayor soledad y depresión.

Esto se explicaría por una conducta compensatoria según la cual la actividad de los usuarios se incrementa

a medida que aumentan sus sentimientos de incomunicación. Greenfield encuentra varios sentimientos que experimentan los cibernautas dependientes de Internet y que pueden llevar a la adicción:

– Los adictos informan de una intensa intimidad cuando está conectados.

– Existe un sentimiento de desinhibición.

– Muchos adictos informan también de una pérdida de ataduras.

– Sentimientos de que el tiempo se detiene o que pasa muy rápido.

– Sentirse fuera de control cuando se está conectado.

Según Echeburúa y Cols. la red permite cubrir dos tipos de necesidades básicas: la estimulación solitaria -búsqueda de información, imágenes, sonido, juegos, etcétera- y la búsqueda de interacción social.

Hay ciertas características de personalidad que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones. La vulnerabilidad psicológica hacia la adicción a Internet se expresa en los siguientes factores de riesgo:

– Déficit de personalidad: introversión acusada, baja autoestima y nivel alto de búsqueda de sensaciones.

– Déficit en las relaciones interpersonales: timidez y fobia social.

– Déficit cognitivos: fantasía descontrolada, atención dispersa y tendencia a distraerse.

– Alteraciones psicopatológicas: Adicciones químicas o psicológicas presentes o pasadas. Depresión.

Giddens dice: “Una vez que la reflexividad institucional llegue a empapar virtualmente todas las partes de la vida social de cada día, casi cada modelo, patrón o hábito, puede convertirse en una adicción. La idea de adicción tiene poco sentido en una cultura tradicional, donde es normal hacer hoy lo mismo que se hizo ayer”. En esta sociedad entonces “destradicionalizada” tratamos ahora no con la cocaína, o la marihuana, o el LSD, sino también con la adicción a Internet.

Al tiempo que Internet se ha convertido en una parte cotidiana de nuestras vidas facilitándola en extremo hasta en las situaciones más simples y las más complejas, son muchas las voces que se escuchan sobre su lado oscuro, alertando especialmente de los peligros de su uso compulsivo. Tanto es así, que la adicción a la red podría ser incluida en la edición 2012 del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, considerado la “biblia” de este tipo de patologías y que publica la Asociación Americana de Psiquiatría.

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