Alberto Gonze

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Yuri, Esteban Arce y la doble moral

Yuri (la cantante jarocha) tiene todo el derecho del mundo de expresarse en contra de la adopción por parejas del mismo sexo en México y el resto del mundo. Si la secta a la que pertenece tiene esos preceptos y ella los está siguiendo al pie de la letra, debemos aplaudir su congruencia y el apego a esa ideología que ella adoptó desde hace algunos años. Lo mismo pasa con Eduardo Verástegui, retirado galán de telenovelas y retirado dizque cantante, que ha utilizado su fama para atraer a más jóvenes a una vida célibe, religiosa y sin pecado, o con Esteban Arce, conductor de televisión que no desaprovecha oportunidad para emitir su opinión en contra de quienes no somos heterosexuales, pero todos ellos más que exhortarnos, nos conminan, pues si no renunciamos a nuestro “estilo de vida”, lo más probable es que nos vayamos al infierno por toda la eternidad. ¿Estilo de vida? Eso suena a algún tipo de moda, como ser vegano o meterse a alguna secta (Sorry, Yuri dear). Lugares comunes en ese discurso que no profundiza y se queda en vaguedades para que nadie reflexione acerca de lo absurdo e impreciso que suena.

A Yuri, a Eduardo, a Esteban y a todos los creyentes los ampara el Derecho a la Libertad de Expresión, el Artículo 24 de nuestra Constitución sobre la Libertad Religiosa, además, por ser figuras públicas se les permite opinar de cualquier tema. Y todo eso está bien, estamos en un momento social donde lo malo es no permitirle a alguien expresar su opinión. De igual manera, un buen número de gays en diversos foros de redes sociales, expresa su defensa a favor del derecho de Yuri a expresar sus opiniones en contra de la adopción por parejas del mismo sexo. Lo que ninguno de estos chicos parece ver, es que una cosa es permitir a alguien expresar ideas, y otra permitirle sembrar la idea de que los homosexuales somos seres de segunda, que no merecemos la oportunidad de formar una familia. ¿Cómo es que un buen número de gente que está siendo aludida, menospreciada y atacada por la señora Yuri, no se da cuenta del verdadero sentido de sus declaraciones? Tal vez la muy astuta estrategia que utilizó, dio resultado: después de lanzar su oposición a la adopción por parejas del mismo sexo, Yuri aclara que no es homofóbica. ¡Menos mal, Yuri! Pero hagamos un experimento, qué pensarían de mí si yo dijera “Las mujeres estériles no deberían adoptar porque la naturaleza es sabia y no se debe luchar contra ella y por algo las hizo así”, pero después de eso añado la aclaración de que no soy misógino. ¿Me lo creerían? Espero que no, porque sí es un comentario ofensivo, es un insulto que fomenta la discriminación y el odio hacia un sector específico, las mujeres estériles, o infértiles como ahora se les llama para no ofender.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (COPRED) no se ha manifestado hasta ahora, en contra de estos comentarios, (los de Yuri; los míos sólo eran un experimento), ni ha emitido una de sus famosas recomendaciones. Tal vez consideren que dichos comentarios no incitan al odio, aunque sean un ataque directo que fomenta la discriminación, ya que consolidan la estigmatización de las personas no heterosexuales al considerarnos poco menos que un peligro para los niños. ¡Sólo falta que Yuri pida que no se nos permita acercarnos a un kilómetro de cualquier escuela primaria!

Podríamos tratar de dialogar y de explicarle a Yuri y a sus amigos que no es lo mismo un pederasta que un hombre o una mujer homosexual, ni que los pederastas son en su mayoría, heterosexuales, pero pienso que sería más provechoso hablar con una pared. Tampoco creo que estas personas tomen como buenos los diferentes estudios académicos (uno de ellos realizado por la UNAM en 2010) donde se demuestra que no hay impactos negativos en la conducta de los niños adoptados por parejas homoparentales, y tampoco hay cambios en su identidad de género. ¡Quiobo!

Pero si todo lo que he escrito les hace pensar que estoy ansioso por adoptar un niño, no me conocen. No digo que sería lo último, pero sí lo penúltimo que quiero hacer en la vida, eso se los dejo a quienes desean darle su cariño y su amor a alguno de esos niños que, engendrados primordialmente por personas heterosexuales, y que por la razón que sea, no pueden o no quieren brindar a sus hijos biológicos la atención y afecto que requieren. Y ni hablar de la planificación familiar porque los fans del “creced y multiplicáos” se sentirían atacados, ¿verdad…?

Y que nadie piense que odio a Yuri, se equivocan, yo seguiré escuchando sus canciones cuando haga el quehacer de mi casa, pues como bien señaló un querido amigo, mientras su opinión no aparezca en el American Journal of Psychiatry, no cuenta.

¡Qué cosas suceden con el apagón!

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