Tigres de ArenaOpinión

¿Y si sí…renuncia?

Los agoreros de la falsa oposición perjudican su propia credibilidad

Por Bismarck Izquierdo Rodríguez ·

CIUDAD DE MÉXICO, 30MAYO2026.- Claudia Sheinbaum, presidenta de México, encabezó la entrega de la Fase 1 de remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) Benito Juárez. El acto protocolario fue realizado en el estacionamiento Planta Baja de la terminal 2 del AICM. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

Se ha hecho costumbre en las redes sociales, entre supuestos líderes de opinión de la oposición, el predecir catástrofes oficialistas a partir de la recepción de presunta información privilegiada y de tener contactos que les narran la dinámica interna de la cotidianeidad presidencial. Desde los pasillos de Palacio Nacional se filtran trascendidos que desde hace año y medio auguran la caída de Claudia Sheinbaum Pardo y por ende la caída del partido oficial que a diario recibe críticas por sus hasta ahora innegables vínculos con los cárteles del crimen organizado.

Desafortunadamente, los agoreros de la falsa oposición sólo perjudican su propia credibilidad y fortalecen la narrativa golpista que el oficialismo ha sabido construir en torno a la inminente intervención estadunidense en territorio nacional. Aún y cuando tuvieran razón en su dichos a la larga esto no los catapultaría hacia una vitrina exclusiva ni los llevaría a ostentarse como los grandes intelectuales nacionales. La “rumorología” desde la cual se manejan enrarece el intercambio público y refuerza el paradigma oficialista de defensa de la soberanía.

Ahora bien, analistas profesionales dan por descartado cualquier escenario de renuncia. Se comprende, es lo lógico, es lo evidente todos los días. No se manifiesta una fractura o fisura contundente en el actuar de la presidente como para afirmar que su augurada renuncia llegue a concretarse. No obstante lo anterior, si bien su actuar no lo deja ver, los factores externos, a juicio personal de este autor, sí.

Estos factores externos, ya sean de índole económico, diplomáticos o de seguridad hemisférica —o todos en conjunto y simultáneamente— han comprometido la situación del ejercicio de poder la presidente. Simbólicamente, y se puede debatir, desde la negativa de entrega a las autoridades estadunidenses de Rubén Rocha Moya y de Enrique Isunza quedó demostrado que en el Estado mexicano la presidente no ejerce el poder real.

Aquí es donde surge la pregunta ligada al fenómeno mediático del verano pasado: ¿y si sí… renuncia? La pregunta resulta válida porque al parecer para los futurólogos de la falsa oposición, por obra de la alquimia y de designios divinos, la caída de la presidente inauguraría en automático una nueva era de prosperidad para México. En el momento que ella renunciara y que el patriarca de Macuspana fuera juzgado conforme a las leyes internacionales, ello resolvería de manera instantánea, al menos en el corto plazo, los problemas que laceran a la población y que fueron generados por el propio oficialismo tropical.

De nuevo, para infortunio de quienes deambulan entre sueños y fantasías, la hipotética caída de la presidente de México representaría la mayor crisis de este siglo con un sinnúmero de consecuencias negativas. Tampoco sería algo digno de festejarse, ya que aún cuando se apele a la nostalgia de otros gobiernos, este autor-columnista registra durante los años que ha vivido que la nación no ha estado “mejor” en función de un relevo político. Esto igual no significa que no se tengan otras opciones ni que no pueda suceder; sencillamente, es dimensionar en la teoría los alcances que tendría dicho escenario.

La hipótesis de la renuncia de la presidente Sheinbaum al compararse con la del ingeniero Pascual Ortíz Rubio sólo podría tener similitudes en cuanto al acto en sí y la relación con su antecesor. Por otro lado, las consecuencias de una y otra no necesariamente tendrían correspondencia. Cuando se exige la salida de un mandatario o figura política por un enorme fracaso o ineptitud se debe anticipar lo que sigue después y valorar si quienes piden ese lugar realmente están preparados para asumir el reto. Desgraciadamente, rara vez quienes exigieron renuncias y salidas lograron saldar las deudas de quienes les antecedieron. Debe prevalecer la sensatez entre los pocos opositores reales que hay allí afuera. Si están a la altura, adelante.

Para concluir, no todo es negativo, queda abierta la reflexión para proyectar la reconstrucción de México. La responsabilidad será de todos los mexicanos, no sólo de su clase política. A los mexicanos les tomará más tiempo de lo que se cree pero justo el pensamiento y la inteligencia les permitirán entender los momentos, las coyunturas y los plazos. Costará mucho pero el país saldrá adelante de esta década pérdida.


Secretario de Cultura del CEN del PRI /Twitter: @CulturaCENPRI/@bismarck_ir/ Facebook: Bismarck Izquierdo