Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

… Y seguimos sin embajador en Washington

El Presidente volvió a cruzar el charco y de nuevo le fue bien: México y la Unión Europea van a actualizar sus relaciones económicas y Ángela Merkel lo felicitó por el “triunfo para la democracia” en las elecciones intermedias.

Magnífico, pero el gran pendiente de la actual administración no está en Europa, sino en Estados Unidos, vecino y principal socio comercial y aliado estratégico donde, sin embargo, desde el 10 de marzo no tenemos embajador.

México lleva la cuarta parte del año sin embajador en su legación más importante: desde que el Presidente nominó en febrero a Eduardo Medina Mora para ocupar un lugar en la Corte, el cual asumió el 10 de marzo.

Tanta espera se entendería sólo dentro de una dinámica de cambios del Presidente en su equipo, tras los comicios del domingo pasado, en los cuales su partido mantuvo la mayoría simple en la Cámara de Diputados y ganó cinco de nueve gubernaturas.

Sí, México tiene, en la figura del Canciller José Antonio Meade, una política exterior vigorosa, con visitas a los Países Bajos, Líbano, Corea del Sur, Suiza, Australia, Cuba, Reino Unido, Turquía, Brasil, Venezuela, Alemania, Francia, Italia, Jordania, Bélgica, Japón, Haití…

Aunque la relación con Estados Unidos es aparte: el comercio bilateral es de un millón de dólares por minuto, en especial el 81 por ciento de nuestras exportaciones no petroleras: desde televisores, autos, camiones, productos aeroespaciales y refrigeradores, hasta equipo médico, chocolate y panadería.

¿Cuánto crecieron nuestras ventas con el resto del mundo en ese mismo periodo? Pues… únicamente uno por ciento.

Sin embargo, la relación con Washington no es sólo económica, aunque sea de dimensiones formidables, sino también sensible y compleja en asuntos de seguridad nacional por los tres mil kilómetros de frontera que comparten.

El Congreso de Estados Unidos entregó a México 1.2 mil millones de dólares en equipo y entrenamiento, como parte de las responsabilidades conjuntas para combatir al crimen organizado dentro de la Iniciativa Mérida, que funciona desde diciembre de 2008.

Pero existe un distanciamiento con Estados Unidos, que invitó a México a integrarse a la alianza Transpacífica (para competir con China y equilibrar el comercio mundial) pero no a la alianza Transatlántica, que busca devolver a Occidente la fijación de las reglas del juego de la economía global.

En la Transpacífica, Estados Unidos nos incluyó junto con los rivales de China en Asia (Japón, Singapur, Malasia y Vietnam), así como a Brunéi, Chile, Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Perú. En la Transatlántica sólo se juntó con la UE… la misma con la que México va a “actualizar” sus nexos.

Sí, es de celebrar el éxito de esta gira europea. Pero la embajada en Washington… sigue sin embajador.


Este artículo fue publicado en La Razón el 15 de Junio de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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