Manuel Cifuentes Vargas

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Doctorante en Derecho por la UNAM.

Voto útil

Como su nombre claramente lo dice, el voto útil de lo que trata es evitar que se diluya o pierda la mayor eficacia y potencialidad que puede llegar a tener el voto simple o común; sin adjetivo, al depositarlo los ciudadanos en favor de candidatos y partidos políticos que no tienen la posibilidad de triunfar en los comicios electorales, por su baja o mediana preferencia entre la gente.

Por eso, lo que se persigue con el voto útil, es que mejor se aproveche y que sirva ese voto simple para destinarlo a reforzar y afianzar al candidato y al partido así como a los partidos políticos que están adheridos a él, aun sin importar que no se tenga la mayor simpatía o pertenencia con ellos porque lo que se procura es un mayor bienestar del país, en el supuesto de que vaya a la punta en las preferencias electorales, para de esta manera, alejarlo del que está posicionado en el segundo lugar; o bien, para catapultar con fuerza y empuje, por ejemplo, al que va en la segunda posición en las simpatías electorales entre la población. Lo anterior, para que al final supere al que iba punteando, así como a los demás candidatos y partidos, contra los que compite en la carrera electoral.

En ambos casos, la intención y finalidad de este voto llamado “útil”, lo que pretende a través de sus nuevos gobernantes electos, es hacer un cambio del estatus quo y en la ruta que han impuesto los gobiernos en turno así como su partido y los partidos políticos que van en acompañamiento con ellos en la conducción del país, de un estado o de un municipio. Y aquí sí, además de ver si van coaligados o no, pensar cuál es el mejor candidato y partido político para el país, estados y municipios que deseamos tener.

Para como internamente está caldeado el ambiente político, con alta temperatura que por momentos parece explotar el termómetro ante la presión, no solo por los radicales desencuentros políticos normales que se dan entre candidatos y partidos políticos, sino además, en esta ocasión, porque se metieron al hervor de la olla exprés otros ingredientes, como lo fueron los propios institutos electorales: INE y TRIFE, ahora tendrá un mayor significado el voto útil. Esto es, que ahora sí venga a ser más útil y necesario para mediar el alto calor de la contienda electoral, así como para que contribuya a atemperar y buscar los pesos y contrapesos; esto es, los saludables equilibrios en el poder, el cual, por cierto, no está ajeno en este proceso electoral.

Por eso, en este tenso, intenso y enrarecido escenario, si se quiere realmente redireccionar el rumbo, se debe votar por el candidato que va punteando para el cargo de que se trate, siempre y cuando sea distinto al de la coalición de partidos gobernantes, porque así, sí va a tener más valor y utilidad el voto que se emita, ya que en la sumatoria final ganará el candidato que consiga posicionarse mejor en la competencia electoral, si el voto logró tener el suficiente vigor y potencialidad que se requería.

Aquí no hay más que los siguientes escenarios, partiendo de que estamos hablando de los candidatos que estén mejor colocado en las preferencias:

1. Favorecer con el voto al que está en el poder y a sus partidos sucursales (por poner un ejemplo, en el gobierno federal los partidos encabezados por morena), que seguirá con el mismo tipo de gobierno y de políticas públicas.

2. Votar por el candidato de la oposición más fuerte, a efecto de que al ganar, equilibre o sobresalga para amortiguar, cambiar o reorientar las políticas públicas.

3. Dárselo a los candidatos y partidos políticos que, popularmente hablando, no “pintan” o son satélites del que está en el gobierno, para que sobrevivan como partidos, pero cuyos votos no van a servir para obtener curules legislativas o para cargos administrativos, como gobernadores o en los ayuntamientos, ni tampoco van a ser de gran utilidad estos votos en la dirección del país, pues solo servirán, en el caso específico de legisladores, para la suma de los plurinominales o de representación proporcional, así como también, de manera indirecta y en palabras populares, para “engordarle el caldo” al partido político y persona que están en el poder, al restárselos al de la oposición mejor colocado.

Y eso es lo que debemos meditar muy bien. De lo que se trata no solo es que el voto sea contado, sino también que el voto realmente cuente, como ya hemos dicho; pero que cuente para bien; para ser gobierno, para influir con efectividad en el gobierno y en el destino del país, y no solo para una estadística. Se trata de si de veras queremos o no queremos ser determinantes en la conducción del gobierno y reorientar el rumbo del país que tenemos.

Si efectivamente se quiere cambiar, entonces que se vote solo por el candidato mejor posicionado de la oposición, y no por los demás candidatos y/o partidos del otro bloque que está en la pista de la competencia. Si no se quiere cambiar y verdaderamente se está convencido que se está conforme con lo que se tiene, pues entonces que se vote por el estatus quo; esto es, por el que está en el gobierno junto con sus partidos aliados; o por cualquier otro que vaya por su propio lado, que al fin y al cabo al carecer de influjo, formalmente solo será cambiar para seguir igual, porque solo estarán al son que les toque la persona y el partido gobernante. A veces son oportunidades históricas que no se pueden dejar ir, para enderezar el rumbo que le podemos dar a nuestro voto, porque queremos cambiar de partido gobernante, o por lo menos atenuar, atemperar, detener o requilibrar al gobierno en turno.

Damos a continuación algunas recomendaciones, por elementales que parezcan, ya que no van dirigidas a altos conocedores de este tramo de la longitud electoral, sino para el común de la gente que tiene que salir a votar y que no está muy familiarizada con todas las aristas que se pueden presentar en este puntual instante de la emisión del voto, pero que considero pueden ser útiles al momento de presentarse a sufragar. Espero ser lo más didáctico posible:

  • Primero hay que salir a votar y votar bien; en otras palabras, saber votar.
  • No desperdiciar el voto, anulándolo o dejarlo en blanco, pues no ayuda ni vitamina a los contendientes, como tampoco vigoriza ni refresca el entorno electoral.
  • No dejar el voto en blanco, porque se corre el riesgo de que a la hora de abrir las urnas electorales, alguien pudiera hacer uso indebido de la boleta, cruzando el espacio de su candidato y partido de preferencia.
  • Razonar el voto que vamos a depositar, para emitirlo consiente y responsablemente por el partido y su candidato respectivo; pero de preferencia por el mejor posicionado, para reimpulsarlo y hacerlo ganar la elección.
  • No votar por varios partidos y candidatos a la vez en una misma boleta, porque se invalida. Solo hay que hacerlo por un candidato y partido y/o partidos que lo postulan. En caso de coalición, solo se deberá hacer por los partidos de la coalición y no mezclarlos con otros partidos o coaliciones distintas.
  • No salirse del recuadro correspondiente al candidato y partido político por el que se desea votar, al momento de cruzar la boleta del voto, para que no lo nulifiquen.
  • No votar por personas que no aparezcan como candidatos en la boleta electoral, ya que no tendrá ninguna utilidad.
  • Si se está de acuerdo con la oposición, votar por el candidato y partido político mejor posicionado, ya sea que vaya punteando en las preferencias en el distrito electoral de que se trate, gubernatura o municipio, para asegurar su triunfo o, si va colocado en segundo o tercer lugar de las predilecciones populares, votar por él para reforzarlo y repuntarlo, a fin de que, de ser posible, lograr que gane la elección.
  • Si se va a votar por un candidato y partidos que van en coalición; por ejemplo un candidato propuesto por tres partidos políticos, se puede votar por el candidato y un solo partido político, o bien por el mismo candidato en los espacios de dos o de los tres partidos políticos que lo propusieron, pero no en éstos y, a la vez, en otros espacios correspondientes a partidos distintos a los de la coalición. Y así, si la coalición solo es de dos partidos, se seguirá el mismo mecanismo: cruzar la boleta en el espacio de un solo partido político o en los dos que llevan como candidato a la misma persona, pero no con otros distintos.
  • No entregar, facilitar o prestar a nadie la credencial de elector original del INE; es decir la enmicada; así sea a cambio de que le entreguen dinero o alguna prenda, servicio o cualquier otra dádiva, toda vez que quien la pida la retendrá hasta después del día de la votación, por lo que la persona no podrá votar al carecer de la credencial.

Esta práctica la realizan algunas personas, ya sea por la vía telefónica para ver si accede, o presentándose personalmente con el mismo fin, con el objeto de disminuir el número de votantes. Y de esta manera provocar un abstencionismo que favorezca al candidato y partido político promotor de esta indebida práctica, de tal suerte que le permita ganar la elección, pues generalmente se hace en perjuicio de otro candidato y partido contrincante que le hace “sombra” al estar colocado cerca de su puntaje de preferencias. Es decir, esta práctica se realiza contra el rival más fuerte que pudiera ganarle la elección o que dificulte o ponga en riesgo el triunfo del candidato y partido político promotor de esta ilegal práctica.

Es más, ni siquiera se debe entregar fotocopia de la credencial del INE, como tampoco permitir que la escaneen o le tomen fotografía. Es un documento personalísimo; es una credencial solo tuya y de nadie más para poseerla. Esto se presenta principalmente en lugares donde ya tienen identificado que no les puede ir bien, por lo que restar la votación en esos lugares, les va a favorecer en la suma total de la votación.

Por último, hay que destacar que el voto útil aún se distinguirá más, en aquellas entidades federativas y municipios o alcaldías donde el total de su población no es muy numerosa, pues a poca población, menos electores, y a menos electores, con la distribución del voto entre los candidatos y sus respectivos partidos políticos, más los nulos y los que se abstengan de hacerlo, se reduce significativamente el número de votantes, por lo que la utilidad de este voto tendrá un mayor significado ante un número de votantes bajo, adquiriendo un mayor peso. En estados con poca población en condiciones de votar, con mayor razón será más decisivo este tipo de voto útil, para que lance con fuerza y decisión al candidato y partido político que lo postuló. Por eso, muchas veces en estos lugares, son más cerradas las contiendas electorales y, en ocasiones, la diferencia de votos entre el ganador y el segundo lugar en la competencia, es de unos cuantos votos.

Sal a votar. La indolencia perjudica y repercute en el bienestar. “El miedo es la pasión de los esclavos”, dijo alguna vez Patrick Henry. Reflexiona y piensa bien tu voto. Se prudente y responsable. Si eliges pulcritud, eticidad, compromiso, entrega y responsabilidad, gobiernos de este corte tendrás; si eliges indecencia e irresponsabilidad, en una palabra, basura, gobiernos de basura tendrás. Tú eliges. En remedo del jurista, filósofo y diplomático francés, Joseph de Maistre, podemos decir que los pueblos tienen el tipo de gobiernos que eligen.

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