Cinque Terre

Rafael Hernández Estrada

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Fundador y consejero nacional del PRD, fue su diputados federal y representante electoral. Se desempeña como asesor parlamentario y analista político.

“Vividores de la nación”

Se ha bautizado a los mal llamados “Servidores de la Nación” de muchas formas burlonas, entre ellas la que los señala como los “vividores de la nación”. Tal denominación es común al interior del movimiento lopezobradorista, muchos de cuyos integrantes se refieren así a la burocracia dorada del gobierno de la 4T, consentida al grado de que sus integrantes fueron vacunados primero que nadie contra la Covid-19, antes incluso que el personal médico y los adultos mayores.

La decisión de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de encargar la Campaña Nacional de Vacunación a sus brigadas electoreras provocó la indignación generalizada y ocasionó que por doquier surgieran más apodos que, en son de burla y descontento, los identifican como los “cuervos de la nación”, “la yunta de Andrés Manuel”, “ser vividores de la vacunación”, entre otros (se omiten los que incluyen malas palabras y mentadas).

Pero entre todos destacan dos motes: “servidores de AMLO” y “vividores de la nación”, porque subrayan con mordacidad un par de características sustanciales del ejército electoral que creó y desplegó el gobierno de la 4T desde antes de que tomara posesión en 2018.

Eso de “servidores de AMLO” resalta en una sola frase el hecho de que, más que servir a la nación o a la administración pública, la tarea de esta estructura fue desde el principio el enaltecimiento de López Obrador. La primera edición del libro que en 2019 escribí sobre el tema tuvo esa frase como título provisional e, incluso, así se nombró el archivo de texto que se remitió al editor para el diseño e impresión (se agotaron los ejemplares de la primera edición, pero su versión electrónica está disponible sin costo en https://www.prd.org.mx/libros/libros-prd.html#).

Es más reciente aquello de los “vividores de la nación”, sobrenombre emanado desde el interior del movimiento encabezado por López Obrador, como dije al inicio. Esa formulación la compartió una persona del más alto círculo de dirección del gobierno y del partido en el poder, y me he enterado que su uso es común entre la dirigencia partidaria, parlamentaria y en los círculos gubernamentales de Morena, lo que manifiesta un sordo descontento con el protagonismo que el presidente otorga a dicha estructura.

El adjetivo de vividores cabe porque, muy a despecho de la aureola épica con que su creador intentó adornarlos, sus integrantes se destacan por vivir a expensas de los demás y por buscar por malos medios lo que les conviene. Para darle un tono heroico, se inventó que eran voluntarios, cuando en realidad cobran sueldo desde la etapa de transición.

Además ganan bien: los brigadistas (más de 20 mil) perciben casi el triple del salario mínimo. Como lo demuestro en la segunda edición de mi libro (de próxima aparición), cualquiera de estos promotores, carente de toda preparación u oficio, tiene un sueldo superior al de una calificada jefa de enfermeras y mayor que el ingreso promedio de un ingeniero mexicano.

Los 266 coordinadores regionales ganan, cada uno, 76 mil pesos mensuales más prestaciones, mucho más que el director de una escuela de educación superior con sus años de cátedra, maestrías y doctorados, sin contar los “moches” que algunos arrebatan a las becas, pensiones y demás apoyos. Cada delegado estatal, a los que se ha dado en llamar superdelegados, percibe 126 mil pesos al mes y su ingreso anual —mochadas aparte— alcanza un millón 777 mil pesos cuando se contabilizan sus prestaciones.

Los delegados regionales y estatales de los Servidores de la Nación se ubican en el uno por ciento de los empleados que ganan más en todo México. La prometida austeridad republicana de AMLO se revela como una frase hueca al observar esta auténtica burocracia dorada encabezada por su coordinador general, quien rinde cuentas solo al presidente de la República, y cuyo ingreso anual es de 2.2 millones de pesos.

Mucho dinero se gasta en esta nómina, que ronda los 3 mil 700 millones de pesos anuales solo en sueldos, dinero que sale del erario para destinarse al proselitismo electoral presidencial y para mantener a una runfla de “vividores de la nación”.

Cincelada: No sería el colmo que el gobierno de la 4T rifara las vacunas contra la Covid-19. El colmo sería que esa rifa la hiciera… ¡sin vacunas! (es probable).

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