Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Viridiana, “La Pelona”

Para escribir el siguiente relato debo inventar nombres, trazar sus personalidades y situarlos en una línea de tiempo y lugar. Hablaremos de cuatro adolescentes, tres hombres y una mujer.

El primero se llama Ángel y es hijo de un señor que vende revistas atrasadas, el segundo es Israel, ayuda a su mamá en una tienda de abarrotes todas las tardes después de salir de la escuela y el otro es Roberto, hijo de una costurera que vive en la calle de Honduras. La jovencita se llama Viridiana pero eso pocos lo saben porque todos la conocen como “La Pelona”, tiene 16 años, es drogadicta y duerme donde le sorprenda la noche.

Foto: Alejandra Escobar

El universo donde esto sucede es la Plaza Garibaldi, en la Ciudad de México. Es lunes 17 de enero de 1977. Las personas mayores visten como sea y los jóvenes lo intentan siguiendo la moda de John Travolta y Fiebre de Sábado por la Noche, con pantalones Sergio Valente y camisas de cuello largo. O su imitación. Viridiana, no. Ella trae puesta una camisa polo gris y unos pantalones grandes de lo que alguna vez fue parte de un traje, amarrados por un mecate y zapatos de llanta de auto. Tiene los ojos amarillos y la piel macerada pero sobre todo está llena de mugre.

“La Pelona” es novia de Ángel, a quien le dicen “Bombón” en el barrio. Bueno, eso es lo que ella cree desde que “El Bombón” la invitó a los baños Coliseo para cogérsela en los vapores. Ella aceptó porque a quién se le niega un buen baño pero, sobre todo, porque el sábado anterior Ángel se agarró a madrazos con los policías que se la querían llevar junto con otras putas. “La Pelona” está bien buena, lo que sea de cada quien, les dijo ese lunes “El Bombón” a Roberto e Israel, que son primos. “Sólo es cosa de quitarle el olor a cinco mil y bañarla tu mismo” para que esté limpiecita. Los primos nunca habían cogido y nada más de imaginarlo se les movía la pinga para acá y para allá.

Aquel lunes, “El Bombón” invitó a “La Pelona” a comer en el mercado de San Camilito y luego la llevó por ahí muy cerca, al hotel Riva Palacio. Por ahí andaban cuando se toparon con Israel y Roberto. “El Bombón” les pide que lo esperen un rato. En el cuarto le dice a “La Pelona” que los primos no han cogido nunca en su vida, que si ella quiere ser su primera vez.

-Anda, di que sí amor, le dice.

-Vete a la chingada, responde ella.

-Ándale.

-Bueno pero le entran con una luz.

-Va.

Entonces “El Bombón” les avisa a aquellos y pues que le dan para su refresco al del hotel para que los dejara entrar. “La Pelona” les dice que uno por uno y afuera los demás. Roberto comienza a hacerse la paja para asegurarse de que estará parada. Israel reza quién sabe porqué. Pum. Roberto se viene y ya le toca entrar. No puede. Salta de la desesperación y ríe como idiota, se le fue su primera vez. Entra Israel. La quiere besar pero ella se niega. Le besa las rodillas, le dice palabras bonitas. Eres hermosa. Por favor cuídate más, tu y yo podríamos estar en otro lado juntos, yo te cuidaré. Ándale bebé, apúrate. Se escucha “Eres más que una mujer”, de los Bee Gees. Isarel está enamorado. “La Pelona” se mete a bañar. “El Bombón” ya está en el Guadalajara de Noche y quiere bailar. Roberto le reclama a su pilín mientras enfila rumbo a su casa.

A Viridiana la vimos dos o tres veces más caminando por ahí hasta que se la llevó la razzia y nunca más volvimos a saber de ella. Esa fue nuestra primera vez, dicen Israel y Roberto. La tuya no Roberto, hay que corregirlo siempre. Para escribir este relato debo inventar los nombres de sus protagonistas. Ocurrió en realidad. Pero nombré a Viridiana -a quien a cada rato la rapaban por estar llena de piojos- porque me habría encantado conocerla.

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