Cinque Terre

Juan Manuel Alegría

Director de Reporte Mexcal. Articulista del Diario Noticias y Etcétera.

Valentina Alazraki se siente nuestra representante en el Vaticano

Se critica que un periodista aparezca en fotos con Carlos Salinas (o Andrés Manuel o cualquier otro), mucho menos que aparezca abrazando a un criminal (aunque sea Julio Scherer) o que diga abiertamente que simpatiza por equis partido o candidato, eso no es ético.


El periodista debe ser independiente de sus fuentes y no debe militar en un partido político ni ser funcionario (o político). El periodista puede profesar la religión que desee, pero no es ético que demuestre esa preferencia en lo que publica; ningún jede de redacción o editor puede permitir que, en una nota, un reportero escriba: “gracias a Dios, la niña de tres años se salvó” —a menos, claro, que se pueda comprobar esa participación en el hecho.


Sostiene el prestigiado periodista Craig Silverman: "Tenemos que ser conscientes del poder que tenemos los periodistas, que cuando difundimos una información, eso tiene una revestimiento de verdad diferente a los ojos de la audiencia."



Por eso es criticable lo que publica en su muro de Facebook Valentina Alazraki, periodista de Noticieros Televisa y corresponsal en el Vaticano desde hace más de 40 años:


“Al inicio de la audiencia general le regalé al papa Francisco un pastel en forma de sombrero a nombre de todos los mexicanos que le esperan. Mañana el papa cumple 79 años y pensé que era un detalle bonito. Además en la audiencia están presentes los artesanos de Chiapas que hicieron el nacimiento y las decoraciones del árbol de Navidad, acompañados por el goberbador (sic) del estado y su esposa y los obispos de Tuxtla Gutiérrez y San Cristobal (sic) de las Casas. También están los niños del coro Amigos del sol de Chiapas con su marimba. Ellos entonaron Las Mañanitas para el papa Francisco. ¡Una mañana muy mexicana en el Vaticano!” (https://www.facebook.com/valentina.alazraki.mexico/).


La periodista también se arroga el derecho de entregar el postre a nombre de los mexicanos. ¿Cuándo le dieron esa aceptación los mexicanos? De paso le hace publicidad al gobierno de Chiapas.


Regalar pasteles a un amigo (si eso es el papa para la periodista) no es censurable, lo que se reprocha es que lo haga público.


Por otro lado, se puede esgrimir que el periodista puede publicar lo que quiera a nombre personal; que las redes sociales son cosas ajenas a su medio y su oficio.


Podría ser, pero, según los expertos, no es así. Eso vale para un particular que trabaja en una empresa pero no para un periodista. Javier Darío Restrepo señala que eso, para el que informa y el particular que opina “se vuelve imposible porque su credibilidad y el consiguiente peso moral de quien informa demandan la unidad y coherencia con el periodista que opina”.


Restrepo, quien fue sacerdote hace muchos años agrega: “Quien deposita su confianza en el periodista que le informa a diario, no admite ninguna clase de doble juego: ahora debes ver en mí al periodista que te informa las noticias, y en este otro momento al que opina en la red social. La confianza se funda en la unidad y coherencia de quien entrega una información confiable.”


Quien defienda la actuación de Alazraki, de que esa (el Vaticano) es su fuente de muchos años, también aplaudirá que el reportero de nota roja entregue pasteles al procurador de justicia (o al “Chapo”) y lo publique…

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