Cinque Terre

Rubén Cortés

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Periodista y escritor.

Un homenaje a la mediocridad

Debe ser el único Jefe de Estado del mundo que elogia la mala educación: no sólo porque su gobierno no evalúa a los maestros, sino porque él mismo admite que quienes no creen en su gobierno son los que estudiaron “de licenciatura hacia arriba”.

Dice el presidente que las opiniones contra su gobierno (metido en una galopante crisis económica y de seguridad pública) se registran “en las clases media-media, clase media-alta y alta”; mientras sucede lo contrario en los estratos menos instruidos.

En la mañanera de antier, dijo que le creen en Oaxaca y Chiapas. Bueno, Oaxaca necesitaría 33 años para alcanzar un nivel educacional similar al de la CDMX, según un estudio del Tecnológico de Monterrey.

En Chiapas y Oaxaca está la CNTE, ese grupo vandálico de maestros que no dan clases y que boicotea con violencia callejera la educación del país, desde su surgimiento en 1989, y al cual el presidente le dio la rectoría de la educación.

Con una reforma constitucional, le entregó la asignación de las plazas de los maestros y el ingreso, promoción y permanencia de los maestros en el sistema educativo: todo eso, sin que los maestros tengan que evaluarse.

También otorga las plazas en automático para egresados de las normales, Universidad Pedagógica Nacional y Centros de Actualización, y decide quiénes ocupan las plazas y los cambios de escuelas de los profesores.

Sabiendo esto, se entiende la afirmación del presidente de que a él no le creen quienes tienen “de licenciatura hacia arriba”; mientras si le creen básicamente en Chiapas y Oaxaca, aunque incluye a Baja California y Sinaloa.

Se comprende también que el actual gobierno haya decidido excluir a México de la edición 2022 de la prueba PISA, que cada tres años evalúa a estudiantes de 15 años en 87 naciones, para comprobar el nivel en matemáticas, lectura, escritura y ciencias.

Sin embargo, se trata de un descuido expreso de la educación, a juzgar (hay que insistir) por el propio presidente, de que a él sólo lo rechazan quienes cursaron estudios “de licenciatura hacia arriba”, pero “es muy distinto en “Chiapas y Oaxaca”.

Es lógico entonces que este gobierno entregue la rectoría de la educación a la CNTE, cuyos maestros no impartieron clases en un curso completo en ninguno de los últimos 30 años en Oaxaca. O sea, que los niños no lleguen nunca “de licenciatura para arriba”.

Así serán nuestros próximos votantes, si se observa que el 70 por ciento de nuestros chicos de 15 años no lee con fluidez ni comprende textos, y que sólo tres de cada 10 están dentro del estándar de lectura y comprensión, según datos del gobierno.

Y ya se sabe…

La ignorancia mata a los pueblos.

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