Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

Un domingo de hace 25 años

Hace 25 años, un 21 de agosto, se realizaron elecciones presidenciales en un contexto realmente difícil. El EZLN se había alzado en armas y declarado la guerra al Estado mexicano y el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, moriría por dos impacto de bala que le propinó un asesino solitario, Mario Aburto.

Ese domingo se jugaban muchas cosas, y entre ellas la propia gobernabilidad y estabilidad.

Jorge Carpizo era el secretario de Gobernación y el encargado de que el proceso electoral se condujera y culminara bien.

Aquello días fueron de jornadas largas en meses cortos. Lo recuerdo porque trabajaba yo con Carpizo y porque tenía la encomienda de ayudar con algunos de los discursos. El sábado, hasta tarde, habíamos trabajado en el documento que leería el secretario en la apertura de los trabajos del Consejo del Instituto Federal Electoral, que el secretario presidía.

El Universal

Las últimas correcciones y añadidos tuvieron que hacerse ya sin la supervisión de Carpizo y creo que pocas veces he sentido tantos nervios como los de aquella mañana, donde imaginaba errores catastróficos y una lectura no adecuada a raíz de una redacción deficiente. Por fortuna, ese discurso quedó sepultado por una buena ejecución y porque se irían encabalgando buenas noticias a lo largo de todo el día y en particular al cierre, cuando se informó que la elección se había realizado con normalidad.

A este tema me he referido en otras ocasiones pero creo que no me había adentrado en la tensión y la euforia que se mezclaban en uno de los años más inciertos de la historia contemporánea.

Todo podía ocurrir, porque ya había ocurrido. Quien observara desde noviembre o diciembre de 1993, no daría crédito del cambio en los libretos y la lógica en la vida pública desde que arrancó 1994.

La elección era central y no podía caer en las rutinas tradicionales del fraude y el descontento. Acaso por ello, la tarea esencial de Carpizo consistió en pactar con el PAN y el PRD toda una serie de medidas que dieran certeza y alejaran a los fantasmas de la confrontación.

El consejero Ciro Murayama colocaba en su dimensión lo ocurrido, en una colaboración para Milenio este miércoles, al advertir que aquel domingo el 78 por ciento de los inscritos en el padrón acudieron a las urnas. Es el porcentaje más alto para una elección presidencial y da cuenta de la determinación de los ciudadanos para no permitir que la violencia se adueñara ni del presente ni del futuro.

Dos décadas y un lustro, pero hay valorar lo que hemos logrado para no perderlo, para no caer en la trampa del borrón y cuenta nueva y del fortalecimiento de la desconfianza.

1994 resultó un año terrible, pero también esperanzador, porque se demostró la enorme capacidad de resiliencia con la que contamos y porque se demostró que ante la adversidad queda el recurso de la democracia y el derecho.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password