Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Ucrania y el coronavirus

Ucrania es un país ubicado en Europa Oriental con una población de 41 342 465 habitantes (estos datos excluyen a Crimea y Sebastopol). Con un producto interno bruto (PIB) de 584 mil millones de dólares, es la 48ª economía a nivel mundial y posee un ingreso per cápita de 14 150 dólares -medido en términos del poder adquisitivo. Ucrania ocupa la 74ª posición en los índices de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un desarrollo alto. Figura en el 85° lugar -en un listado de 141 países- en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial correspondiente a 2019.[1] En el índice de libertad económica de la Fundación Heritage, Ucrania se encuentra en la 127ª posición.[2] En el índice de percepción de la corrupción de Transparency International, el país europeo se ubicó en el 117° lugar, empatado con Esuatini, Egipto, Sierra Leona, Nepal y Zambia entre 198 naciones en 2020[3]. En el índice de paz global de 2020, Ucrania está en el escaño 112° en un listado de 163 países.[4] En el índice de seguridad en salud global está en el 94° lugar entre 195 países.[5] En el índice de felicidad ocupa la 67° posición mundial entre 95 países evaluados.[6]

Ucrania es el segundo país más extenso de Europa, detrás de Rusia. Considerado como uno de los graneros del mundo, cuenta con tierras fértiles que le permiten exportar grandes cantidades de alimentos. La agricultura representa el 12. 2 por ciento del PIB y emplea al 5. 8 por ciento de la población económicamente activa. La industria contribuye con el 26. 5 por ciento del PIB, en tanto los servicios representan el 60 por ciento del mismo. Su deuda pública equivale al 60. 78 por ciento del PIB y el país es considerado como de bajos ingresos, teniendo a un tercio de la población viviendo en situación de pobreza por lo que es, de facto el más pobre de Europa junto con Moldavia. El PIB per cápita es el menor en Europa. La corrupción es citada como una de las causas de esta situación. La producción industrial ha declinado con el colapso soviético, sobre todo por el peso del sector militar en la economía, lo que a su vez impactó en el desarrollo científico y tecnológico y pese a que Ucrania es de las pocas naciones del mundo capaz de producir aviones y misiles, las autoridades, carentes de visión estratégica, no estimulan al sector.[7]

Mapa 1

Los conflictos armados con Rusia han pasado factura a Ucrania, considerando que previo a 2014, su vecino eslavo era su mayor socio comercial. Hoy Rusia recibe el 9. 46 por ciento de las exportaciones ucranianas y genera el 12 por ciento de sus importaciones, por lo que la balanza comercial es negativa para los ucranianos. La República Popular China (RP China) se ha venido consolidando como un socio estratégico para los ucranianos al ser el destino del 7. 95 de sus exportaciones y el origen del 13. 3 por ciento de sus importaciones, lo que también le representa una balanza comercial deficitaria al atribulado país eslavo.

Históricamente Ucrania ha luchado por sobrevivir frente a los embates de Europa Occidental -en particular de Alemania- y los de Rusia. La Rus de Kiev que existió en el siglo IX fue el primer Estado de los eslavos orientales por lo que constituye un elemento cultural y de identidad tanto para rusos como para ucranianos. Fue ahí que se adoptó el cristianismo de Bizancio en el año 988.[8] Diversos imperios han estado presentes en la historia ucraniana, entre ellos el Estado Polaco-Lituano, el Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Otomano y el Imperio Ruso. El país se encuentra fracturado cultural y políticamente como se observa en los mapas 1 y 2 que muestran que, si ben el ruso es la lengua materna de una tercera parte de la población, es en la porción oriental donde predomina, en tanto en la parte occidental prevalece el ucraniano. La parte occidental tiene una herencia religiosa derivada del Imperio Austro-Húngaro, por lo que se profesa el cristianismo. En contraste, en la Ucrania oriental que fue controlada por el Imperio Ruso, prevalece la fe ortodoxa.[9]

Mapa 2

Fuente: El País.

Ucrania es el hogar de los cosacos, guerreros dispuestos a combatir a las órdenes de quienes pagaran su servicios, pero buscando igualmente acceder a la independencia.[10] Ellos constituyen un elemento cultural central en la historia del país.

Mapa 3

Fuente: RT.

Ucrania proclamó su independencia el 1 de diciembre de 1991 y el 8 de ese mismo mes, junto con Rusia y Bielorrusia suscribió el Tratado de Belavezha mediante el cual fue disuelta la URSS y nació la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Desde entonces a la fecha ha tenido un desempeño económico con múltiples sobresaltos y sin una recuperación sostenida, como se observa en el gráfico 1.

 Entre diciembre de 2004 y enero de 2055 se produjo la llamada Revolución Naranja, consistente en diversas manifestaciones de la sociedad ucraniana contra el fraude electoral y la corrupción imperante. Las protestas, desarrolladas de manera pacífica, llevaron a que el candidato opositor Víktor Yushchenko y Yulia Timoshenko llegaran al poder como Presidente y primera Ministra, respectivamente. Pro-occidentalistas ambos, buscaron acercamientos con la Europa comunitaria y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Sin embargo, el eslavófilo Víktor Yanukovich llegó al poder en 2010, si bien fue depuesto en 2014 en el marco de la Revolución Maidan.[11]

Cuando el gobierno de Yanukovich cayó el 22 de febrero, el mandatario ruso Vladímir Putin decidió ocupar la península de Crimea. El 23 de febrero se produjo una manifestación pro-rusa en Sebastopol y el 27 de febrero fuerzas de seguridad rusas irrumpieron en el parlamento de Crimea, lo que posibilitó el ascenso de un gobierno pro-ruso que condujo un referéndum y proclamó la independencia del territorio el 16 de marzo. Dos días después, Rusia se anexó oficialmente la República de Crimea y la ciudad de Sebastopol.[12] Sin embargo, Rusia se niega a aceptar que “se anexó” Crimea, insistiendo en que esta acción fue el resultado de un referéndum y que fueron los lugareños los que ejercieron su derecho de libre determinación.[13]

Adicionalmente, Rusia, desde abril de 2014 al día de hoy ha desarrollado operaciones militares en la frontera con Ucrania apoyando a los separatistas pro-rusos, en particular en las zonas de Donetsk y Luhansk con confrontaciones que tienen un historial de 27 ceses al fuego, todos truncos e incapaces de detener las hostilidades. La guerra ha generado desplazados internos y hacia 2018, Naciones Unidas estimaba en 10 mil el número de víctimas fatales.[14] Sin embargo, al decir de los especialistas, la propia debacle demográfica que vive Rusia podría explicar las acciones emprendidas en los territorios ucranianos -y georgianos-, debido a que la creciente escasez de mano de obra en un país donde las actividades primarias prevalecen, requiere extender, conforme al realismo demográfico, sus dominios.[15]

Situación demográfica y epidemiológica

Ucrania cuenta con una población de 41 342 465 habitantes, asentada en una superficie de 603 627 kilómetros cuadrados por lo que tiene una densidad de 73. 8 personas por kilómetro cuadrado. La ciudad más poblada es la capital Kiev, con 2 961 180 habitantes. El país ha vivido un declive sostenido de su población desde los años 90 por las tasas de emigración, el envejecimiento de sus habitantes, la baja tasa de fertilidad pero además por el tabaquismo, el alcoholismo, la contaminación ambiental y la mala calidad de los servicios de salud.

Existe una diáspora ucraniana en el mundo estimada en cerca de seis millones de personas, equivalentes al 13. 6 por ciento de la demografía del país. De ellos, el 45. 1 por ciento son hombres y el 54. 9 por ciento mujeres. Esta diáspora es importante dad que envía remesas al país europeo equivalentes a 15 054 millones de dólares o bien el 9. 9 por ciento del PIB nacional en 2017.[16] Los países con mayor cantidad de ucranianos son Rusia (3 269 248 personas); Estados Unidos (414 206); Kazajstán (353 225); Italia (246 367); y Alemania (241 486).[17]

Mapa 4

Fuente: Global Security.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reporta un estimado de tres millones de ucranianos que emigraron por razones laborales y que se han asentado en Alemania, Polonia y la República Checa como destinos preferidos,[18] si bien se sabe de la presencia de ucranianos en Estados Unidos, Australia, Brasil, Argentina y Canadá. En este último país se calcula que hay 1 359 655 personas de origen ucraniano, lo que lo convierte en el tercero con mayor población de esa nacionalidad fuera de Ucrania y Rusia a nivel mundial.[19]

Los conflictos armados han generado 1. 4 millones de desplazados internos además de que el OIM estima que 3. 4 millones de personas requieren asistencia humanitaria, amén de que el 30 por ciento de ellas son adultos mayores. La OIM también ha identificado que los ucranianos son víctimas del tráfico ilícito y de explotación laboral. El 13 por ciento de la población o 5 millones de personas son vulnerables al tráfico ilícito. El 93 por ciento de las personas identificadas por la OIM en 2019 como necesitadas de ayuda correspondieron a personas traficadas para fines de trabajos forzosos y explotación laboral.[20]

La pirámide demográfica del gráfico 1 muestra una sociedad envejecida, además de una disparidad enorme entre la cantidad de hombres y mujeres a partir de los 50 años. Como se observa en el gráfico 3, la esperanza de vida al nacer es de 71. 82 años, siendo para hombres de 66. 92 y para mujeres de 76. 98. La brecha entre ellos y ellas es, por la tanto, de 10 años. Los hombres ucranianos viven 11 años menos, en promedio, que los hombres de las naciones europeas occidentales. El exceso de mortalidad masculina tiene impactos devastadores en las familias y en la sociedad.

La debacle de la población en Ucrania ha dado pie a numerosos estudios de parte de demógrafos. Uno de los más consultados es el volumen editado por Meslé y Vallin titulado Mortalidad y causas de defunción en Ucrania en el siglo XX. Es de destacar que el volumen hizo estimaciones de defunciones en el siglo XX en Ucrania recurriendo a documentos y archivos que gracias a la glasnost de Mijaíl Gorbachov salieron a la luz, toda vez que en la era soviética muchos datos fueron falseados y modificados para ocultar la problemática a la sociedad y al mundo.

Fuente: Naciones Unidas.

El estudio, dividido en tres grandes apartados, discurre acerca de las tendencias de largo plazo en la esperanza de vida y las consecuencias de grandes desastres históricos, como, por ejemplo, la crisis de los años 30 resultado de las hambrunas, las migraciones forzadas y la colectivización de las tierras y, ciertamente, la segunda guerra mundial, donde se estima que uno de cada seis ucranianos murió. También detalla cómo se han comportado las tasas de mortalidad en hombres y mujeres encontrando un declive en la esperanza de vida en adultos a partir de mediados de la década de los 60 del siglo pasado, más acentuada en hombres, pero también presente en mujeres. La tercera parte del estudio abunda en causas específicas de la mortalidad en hombres y mujeres a partir de 1965.[21]

Los autores concluyen que el declive en la esperanza de vida de 1965 a la fecha en el país obedece al alcoholismo, a las enfermedades del sistema circulatorio, al envenenamiento y al daño autoinfligido, incluyendo el suicidio. El VIH/SIDA es un grave problema de salud pública. En 2019, Ucrania era el segundo país más golpeado en Europa Oriental y Asia Central por esta epidemia. En ese año se calculaba que 250 mil personas viven con VIH/SIDA, que se produjeron 13 mil nuevas infecciones, que 5 900 personas fallecieron por complicaciones asociadas a la enfermedad y que sólo el 54 por ciento de los adultos tienen acceso a tratamiento con antirretrovirales.[22]

La estigmatización social y la falta de políticas pública en la materia son determinantes para la propagación de la enfermedad. Si una persona sospecha de contagio evita las pruebas respectivas por temor. El desconocimiento sobre la enfermedad y su propagación exacerban el problema.[23]

Una consecuencia de los conflictos armados es la contaminación por remanentes explosivos de guerra. En el este de Ucrania donde las autoridades gubernamentales perdieron el control, hay una gran cantidad de minas terrestres anti-persona. Ucrania es el quinto país a nivel mundial más afectado por la existencia de estas trampas explosivas, que desde 2014 han cobrado las vidas de 1 190 personas y tan sólo en 2020 fueron responsables de 15 defunciones y 55 heridos.[24] El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estimaba en 2017 que unos 220 mil niños ucranianos eran especialmente vulnerables ante estos letales artefactos.[25]

La contaminación es un grave problema que impacta en la salud de los ucranianos. El Mar negro al que Ucrania tiene acceso, se encuentra fuertemente contaminado por residuos industriales y agrícolas, a tal grado que las autoridades han recomendado a los habitantes de Odesa no bañarse en las playas de la zona. [26] La ciudad de Chernóbil, como es sabido, fue evacuada ante el desastre nuclear de 1986 y en la actualidad hay unas 3 500 personas laborando en la zona de exclusión de Chernóbil con protección contra la radiación y en turnos para evitar una sobre exposición a la radiación de la zona.[27]

 

El sistema de salud en Ucrania

En general existen principalmente cuatro sistemas de salud en el mundo, a saber:

  • El mutualista o bismarckiano, basado en cotizaciones como fuente principal de financiamiento, que se basa en las aportaciones obligatorias del trabajador y de la empresa en la que labora para su solvencia. Este sistema prevalece actualmente en Alemania y también en Austria, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Japón.[28] Al modelo bismarckiano también se le conoce como modelo de los seguros sociales.[29]
  • El modelo Beveridge. Este sistema nació en 1942, en plena segunda guerra mundial de la mano de Lord William Beveridge, en el cual el Estado se hace cargo del financiamiento del sistema de salud unificando el sistema de seguridad social bajo su égida, a través de impuestos. Este modelo también se aplica en Francia -donde Pierre Laroque encabezó los esfuerzos para brindar protección social a la población, de manera que en 1946 se creó el sistema nacional de seguridad social-,[30] Suecia, Dinamarca, España e Italia, entre otros.
  • El liberal, cuyo principal representante es Estados Unidos. Conforme a sus premisas, la salud es un bien de consumo donde son las libres fuerzas del mercado las que distribuyen los recursos sanitarios a la sociedad. El Estado no tiene la responsabilidad de promover la salud y su participación es marginal, dirigiendo su atención sobre todo a grupos desfavorecidos o carentes de recursos. El usuario paga directamente al proveedor o bien, lo hace a través de compañías privadas de seguros. Si bien el modelo favorece la competitividad entre los proveedores y da libertad a la sociedad de elegir al de su preferencia, cubre de manera imperfecta el aprovisionamiento de servicios de salud, dejando fuera numerosos padecimientos y también a diversos sectores de la población, incluso a aquellos que cuentan con un seguro privado.
  • El socialista, del que subsisten ya muy pocos ejemplos, siendo Corea del Norte y sobre todo Cuba, sus máximos exponentes. En este modelo el financiamiento corre por cuenta del Estado e incluye a la totalidad de la población. Por lo tanto, tiene cobertura universal y gratuita. Las ventajas son evidentes: se apuesta por la medicina preventiva y la educación y alfabetización sanitarias para elevar la salud de la población. Con todo es un sistema rígido y burocrático.[31]

Ucrania heredó de la Unión Soviética un sistema de salud que, en teoría proveía de servicios a toda la población pero que, en la práctica, se encontraba sobre demandado, subfinanciado y extremadamente burocratizado y corrompido.[32]

En 2014 parecía que eso cambiaria justo en el marco de la Revolución Maidan, la cual evidenció la corrupción imperante y llevó a que se perfilaran importantes transformaciones en los terrenos de la salud y otros más. Así, en 2015 el gobierno tomó la decisión de dejar en manos del UNICEF, del PNUD y de organizaciones humanitarias británicas el abastecimiento de productos farmacéuticos, por lo que se eliminaron las corruptelas internas, se transparentaron los procesos de adquisición y venta de insumos médicos, incluyendo vacunas y se revirtió la escasez de tratamientos y biológicos para enfermedades como la poliomielitis y el sarampión.[33]

La Doctora Ulana Suprun, a cargo del Ministerio de Salud, propuso en 2016 un sistema de financiamiento mediante el cual los ucranianos podrían firmar un compromiso con el médico de atención primaria de su preferencia, quién a su vez, seria remunerado por el Servicio Nacional de Salud de Ucrania. El médico debería proveer servicios básicos de asistencia a sus pacientes sin costo para beneficiarse de este esquema.[34]

En Ucrania los salarios del personal de salud oscilan entre 140 y 280 dólares al mes, lo que ha llevado a una fuga de cerebros hacia el sector privado y, sobre todo, al extranjero. Las vacantes en hospitales, como ocurre en el caso de la capital Kiev, puede llegar al 70 por ciento del personal requerido. Asimismo, además de la paga tan baja, muchas veces no se cubren los salarios. Los profesionales de la salud están expuestos a un enorme estrés toda vez que enfrentan cotidianamente defunciones de pacientes por enfermedades para las que existen tratamientos.[35] Como se puede observar en el gráfico 7, hacia 2014 había 2. 99 médicos por habitante, cifra inferior a la que prevalecía en los 90, cuando el país obtuvo su independencia.

Si bien el país destinaba en 2018 el 7. 72 por ciento del PIB a la salud -cifra superior a la que se tenía en el año 2000, con el 5. 3 por ciento del PIB-, es menester destacar que la mitad del mismo constituye gasto de bolsillo, esto es, erogaciones de los propios pacientes. Esto no parece haber cambiado sustancialmente en el presente sigo considerando que en el año 2000 el gasto de bolsillo era del 48. 39 por ciento del gasto total en salud. Ello tiene un efecto catastrófico en el nivel de vida de la población por lo que es frecuente escuchar casos de quienes tuvieron que hacer inmensos sacrificios como vender su patrimonio, para acceder a un tratamiento o cirugía.[36]

Como parte de las reformas efectuadas tras la Revolución Maidan se ha posibilitado que los hospitales privados compitan con los públicos por fondos gubernamentales. Hacia abril de 2020 los hospitales reciben reembolsos a partir de las enfermedades y padecimientos que tratan y ello busca que los pacientes tengan la libertad de elegir las instalaciones médicas que les pueden ofrecer los mejores cuidados y, presumiblemente, los mejores resultados. Desde que comenzó la reforma en torno a los hospitales, dos terceras partes de ellos o 954 nosocomios, han suscrito convenios con el Servicio Nacional de Salud de Ucrania. La idea es apoyar a los hospitales que atienden más personas con calidad y reducir los recursos de aquellos que no operan adecuadamente o que tienen un bajo y/o deficiente nivel de atención.[37]

Actualmente, sin embargo, el sistema de salud se encuentra en riesgo. El Presidente Volodymyr Zelensky, un comediante de televisión que obtuvo un aplastante victoria sobre el entonces mandatario Petro Poroshenko en los comicios de 2019, pero que carece de experiencia política. Zelensky ha tenido cuatro ministros de salud, el más reciente de ellos designado el pasado 20 de mayo, Viktor Liashko de formación médica. Su antecesor, Maksym Stepanov se opuso abiertamente a las reformas del sistema de salud descritas, argumentando que “fuerzas misteriosas y hostiles” querían destruir al sector médico del país. Por supuesto que ante la pandemia del SARSCoV2, la postura de Stepanov, político ex gobernador de Odesa, no ayudó gran cosa y esa es la razón por la que fue relevado.

Ucrania y el coronavirus

El primer caso de una persona contagiada por el SARSCoV2, agente causal del COVID-19 se confirmó el 3 de marzo de 2020 en Chernivtsi. Se trata de un hombre que viajó de Italia a Rumania en avión y luego ingresó a Ucrania en automóvil. Desde entonces hasta hoy -5 de noviembre de 2021- se han contagiado 3 174 223 personas, en tanto se han producido 75 346 defunciones. En los pasados 28 días se han registrado 534 589 nuevos contagios y 12 980 defunciones. La vacunación contra la enfermedad ha progresado lentamente de manera que sólo el 17 por ciento de la población ha recibido el esquema completo de la vacuna. Considerando la demografía del país, las cifras referidas muestran que se ha infectado un 7. 67 de los ucranianos.

La enfermedad progresó aceleradamente desde su arribo en el país. Se aplicaron restricciones en el primer semestre de 2020 y cuando éstas se redujeron, lo casos se incrementaron sustancialmente. El 9 de noviembre de ese año, el Presidente Zelensky dio positivo a la enfermedad e ingresó al hospital, según el para mantenerse aislado y no contagiar a nadie, insistiendo en que su condición siempre fue estable. En los hospitales, ante a falta de recursos humanos e insumos médicos se optó por usar máscaras de buceo para pacientes graves a quienes no se les podía proveer asistencia con respiradores, dado que no había suficientes en el país.

El 24 de febrero del año en curso comenzó la vacunación en el país con dosis de AstraZeneca. Esta vacuna, proporcionara por el Serum Institute de India, es una de las cuatro aprobadas para su uso en el país. Las otras tres son PfizerBioNtech, Johnson & Johnson y CoronaVac de Sinovac.[38] El país tiene la segunda tasa de vacunación más baja de Europa y lo ha pasado mal con las nuevas variantes del virus y los contagios y defunciones resultantes.[39] Los hospitales, muchos de ellos al límite, no se dan abasto ante la nueva ola de contagios y enfermos graves.

People wait to receive an injection of vaccine against the coronavirus disease (COVID-19) at a vaccination centre in a shopping mall in Kyiv, Ukraine October 27, 2021. Picture taken October 27, 2021. REUTERS/Valentyn Ogirenko

El ingreso al país sólo es posible para personas vacunadas con los biológicos aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ello ha generado un problema con Rusia, dado que la vacuna Sputnik V no ha sido aprobada por la OMS y las autoridades ucranianas piden a personas que la hayan recibido y que pretendan ingresar a Ucrania, una prueba adicional de que no están contagiados por la enfermedad.[40] La guerra de las vacunas ha asumido tintes conflictivos en las zonas de Ucrania ocupadas por Rusia, donde Moscú ha desarrollado una intensa campaña promoviendo la vacunación con su Sputnik V. En sus declaraciones, las autoridades rusas acusan al gobierno ucraniano de “genocida” por no proteger a su población ante el SARSCoV2. La respuesta del gobierno de Kiev es que nunca aprobará el uso de la vacuna rusa en la población ucraniana, dado que Rusia no ha cumplido con los lineamientos de la OMS para garantizar su seguridad.[41]

La escasez de vacunas y la lentitud en la distribución de los biológicos ha generado un mercado negro en que se ofertan certificados falsos de vacunación. El Presidente Zelensky ha instruido a las entidades policiales y de seguridad investigar al respecto. Se sospecha del involucramiento de algunos trabajadores de hospitales en esta actividad ilícita.[42]

Otro problema que han enfrentado las autoridades sanitarias es la renuencia de la población a recibir la vacuna. En encuestas de opinión, más de la mitad de los interrogados llegaron a afirmar que no se vacunarían porque les preocupa la seguridad de las vacunas y temen que la rapidez con las que se les produjo conduzca a efectos secundarios. Al respecto, se han impulsado campañas de vacunación en diversas partes del país, incluyendo centros comerciales y parece que la tendencia va cambiando y más personas están buscando la vacunación.[43] Aun así, considerando las comorbilidades de la población, el frágil sistema de salud, el mediocre comportamiento de la economía nacional, más los conflictos armados y la inexperiencia de Zelensky, Ucrania enfrenta un reto mayúsculo frente al SARSCoV2 del que aun no se sabe, cómo saldrá librado, ni el costo social -de suyo alto hasta ahora-, que deberá pagar.


[1] Klaus Schwab (2019), World Competitiveness Report 2019, Geneva, World Economic Forum, p. xiii, disponible en http://www3.weforum.org/docs/WEF_TheGlobalCompetitivenessReport2019.pdf

[2] The Heritage Foundation (2020), 2020 Index of Economic Freedom, Washington D. C. The Heritage Foundation, disponible en https://www.heritage.org/index/country/Ukraine

[3] Transparency International (2020), Corruption perception Index 2020, Berlin, Transparency International, disponible en https://www.transparency.org/en/cpi/2020/index/ukr

[4] Institute for Economics and Peace (2020), Global Peace Index 2020. Measuring Peace in a Complex World, Sydney, Institute for Economics and Peace, disponible en http://visionofhumanity.org/indexes/global-peace-index/

[5] John Hopkins (October 2019), Global Health Security Index. Building Collective Action and Accountability, disponible en https://www.ghsindex.org/wp-content/uploads/2020/04/2019-Global-Health-Security-Index.pdf

[6] Helliwell, John F., Richard Layard, Jeffrey Sachs, and Jan-Emmanuel De Neve (editors) (2021), World Happiness Report 2021, New York, Sustainable Development Solutions Network, disponible en https://happiness-report.s3.amazonaws.com/2021/WHR+21.pdf

[7] Pilar Bonet (6 de junio 2020), “Ucrania: el precio de la libertad”, en El País, disponible en https://elpais.com/elpais/2020/06/03/eps/1591173790_172028.html

[8] Pilar Bonet (20 de febrero 2014), “Ucrania: las fronteras de un país bipolar”, en El País, disponible en https://elpais.com/internacional/2014/02/20/actualidad/1392914384_087497.html

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] Roberto Priego (21/02/2014), “Ucrania: la Revolución Naranja se tiñe de Rojo”, en Real Instituto Elcano, disponible en https://blog.realinstitutoelcano.org/ucrania-la-revolucion-naranja-se-tine-de-rojo/

[12] Arsenio Cuenca (7 noviembre, 2019), “Crimea, una península por la que se enfrentan imperios”, en El Orden Mundial, disponible en https://elordenmundial.com/crimea-una-peninsula-por-la-que-se-enfrentaron-imperios/

[13] Rafael M. Mañueco (29/11/2018), “Un conflicto olvidado, pero muy presente para los ucranianos”, en ABC, disponible en https://www.abc.es/internacional/abci-conflicto-olvidado-pero-presente-para-ucranianos-201811290348_noticia.html

[14] Ibid.

[15] Daniel Añorve Añorve (julio-septiembre 2016), “La anexión de Crimea: una respuesta a la crisis demográfica de la Federación Rusa”, en Foro Internacional, no. 3, Vol. 56, disponible en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-013X2016000300578

[16] Diaspora for Development (2017), Diaspora Engagement Mapping. Ukraine, disponible en https://diasporafordevelopment.eu/wp-content/uploads/2021/10/CF_Ukraine-v.7.pdf

[17] Ibid.

[18] IOM (2020), IOM Ukraine Strategic Approach 2020-2024, International Organization of Migration, disponible en https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/IOM%20Ukraine%20Strategic%20Approach%202020-2024.pdf

[19] Ukrainian Canadian Congress (s/f), Who We Are, disponible en https://www.ucc.ca/about-ucc/

[20] IOM, Ibid.

[21] F. Meslé y J. Vallin (Editors) (2012), Mortality and causes of death in 20th-century Ukraine, Rostock, Max Planck Institute for Demographic Research, Springer, disponible en https://www.demogr.mpg.de/en/publications_databases_6118/publications_1904/monographs/mortality_and_causes_of_death_in_20th_century_ukraine_4571/

[22] Avert (2019), HIV and AIDS in Ukraine, disponible en https://www.avert.org/infographics/hiv-and-aids-ukraine

[23] WHO (12-02-2020), World AIDS Day: supporting Ukraine in preventing and treating HIV, Geneva, World Health Organization, disponible en https://www.euro.who.int/en/health-topics/communicable-diseases/hivaids/news/news/2020/12/world-aids-day-supporting-ukraine-in-preventing-and-treating-hiv

[24] Lizaveta Zhuk (5 April 2021), “Landmines Still Pose a Threat to Two Million Ukrainians”, en United Nations Ukraine, disponible en https://ukraine.un.org/en/123917-landmines-still-pose-threat-two-million-ukrainians

[25] Noticias ONU (21 diciembre 2017), “En Ucrania, las minas y otros explosivos ponen en peligro a más de 220.000 niños”, disponible en https://news.un.org/es/story/2017/12/1424112

[26] BBC News Mundo (15 de diciembre 2019), “La alarmante contaminación del mar Negro, el “basurero” del sureste de Europa (y cómo se puede salvar)”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-50760783

[27] Isabel de Felipe (25 noviembre 2019), “Kiev, Chernóbil y el devenir de las ciudades del Este”m, en El País, disponible en https://elpais.com/elpais/2019/11/19/seres_urbanos/1574161384_835207.html

[28] MAPFRE (2018), Sistemas de salud: un análisis global. Comparación internacional de sistemas sanitarios seleccionados, Madrid, Fundación MAPFRE, pp. 12-23, disponible en https://www.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/i18n/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1097443

[29] I. Vera (24 de septiembre 2018), “Bismarck vs Beveridge: el cara a cara de los sistemas de salud en la Unión Europea”, en Planta Doce, disponible en https://www.plantadoce.com/entorno/bismarck-vs-beveridge-el-cara-a-cara-de-los-sistemas-sanitarios-en-la-union-europea.html

[30] Organización Internacional del Trabajo (1 de diciembre 2009), De Bismarck a Beveridge: seguridad social para todos, Ginebra, OIT, disponible en https://www.ilo.org/global/publications/world-of-work-magazine/articles/ilo-in-history/WCMS_122242/lang–es/index.htm

[31] Universidad Autónoma de Madrid (2011), Introducción a los sistemas sanitarios. El sistema sanitario español, Madrid, Universidad Autónoma de Madrid-Unidad de Medicina de Familia y Atención Primaria-Facultad de Medicina, disponible en https://formacion.uam.es/pluginfile.php/122653/mod_resource/content/1/Tema_7.pdf

[32] Judy Twigg (July 21, 2020), “Ukraine’s Healthcare system is in critical condition again”, en The Atlantic Council, disponible en https://www.atlanticcouncil.org/blogs/ukrainealert/ukraines-healthcare-system-is-in-critical-condition-again/

[33] Ibid.

[34] Ibid.

[35] Mathilde Dorcadie (1 de marzo de 2019), “El sistema de salud ucraniano, a la espera de un tratamiento de choque”, en Equal Times, disponible en https://www.equaltimes.org/el-sistema-de-salud-ucraniano-a-la#.YYSWkmBByUk

[36] Ibid.

[37] Judi Twigg, Ibid.

[38] COVID19 Vaccine Tracker (November 5, 2021), disponible en https://covid19.trackvaccines.org/country/ukraine/

[39] Euronews (23/10/2021), “With Europe’s second-worst vaccination rate, Ukraine suffers COVID surge”, disponible en https://www.euronews.com/2021/10/23/with-europe-s-second-worst-vaccination-rate-ukraine-suffers-covid-surge

[40] Reuters (Jun 10, 2021), “Ukraine says Russia’s Sputnik vaccine is not enough to enter country”, en The Times of India, disponible en http://timesofindia.indiatimes.com/articleshow/83398269.cms?utm_source=contentofinterest&utm_medium=text&utm_campaign=cppst

[41] Lily Hyde (16 August 2021), “Russian vaccine propaganda is deepening divisions in conflict-riven Ukraine”, en Coda, disponible en https://www.codastory.com/disinformation/ukraine-vaccine-hesitancy/

[42] Euronews, Ibid.

[43] Ibid.

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