Cinque Terre

Rafael Hernández Estrada

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Fundador y consejero nacional del PRD, fue su diputados federal y representante electoral. Se desempeña como asesor parlamentario y analista político.

Tragedia y farsa de la 4T

“La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”​. Rememoré hace unos meses en esta columna la reflexión hegeliana que Carlos Marx retomó en su ensayo El 18 brumario de Luis Bonaparte, en aquella ocasión a propósito de la militancia priista y salinista de Andrés Manuel López Obrador y de buena parte de su séquito,

Vale de nuevo la cita porque, en el balance de la mitad del sexenio, la llamada cuarta transformación se ha revelado como la versión grotesca de varias de las tragedias que la sociedad mexicana ha sufrido. Pretendiéndose a la altura de las revoluciones históricas de México, el proyecto obradorista está anclado en el pasado, sus pretendidas innovaciones son en realidad el reciclamiento de políticas fracasadas. Esto se puede observar si se repasan algunas de las más sustanciales definiciones del gobierno de López Obrador.

CIUDAD DE MÉXICO, 10ENERO2022.- Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, informó que salió a positivo a Covid-19, así lo informó desde sus redes. Por la mañana se le escucho ronco.
FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM

El neoliberalismo incumplió su promesa de terminar con las crisis económicas y la desigualdad social. Las crisis económicas recurrentes en nuestro país, desde la del “error de diciembre” (1994), hasta la recesión de 2019 y la profunda crisis del Covid demuestran la presencia constante de la inestabilidad económica, mientras que más de la mitad de la población mexicana sigue en la pobreza y la pobreza extrema. Junto al expresidente Carlos Salinas de Gortari, el discurso de López Obrador denuncia al neoliberalismo como un ominoso pasado que es la explicación última de todos los problemas de México. Sin embargo, sigue aplicando fielmente sus recetas, adosadas con un discurso que lo abolió solo de palabra, ya que su modelo económico es una variante populista de la misma política económica neoliberal.

Lo mismo se puede afirmar del programa antilaico que emprendió Vicente Fox. Cuando fue presidente, éste firmó diez compromisos con la jerarquía católica para desmantelar al Estado laico en nuestro país. La correlación de las fuerzas políticas y las resistencias sociales no permitieron al gobierno de entonces avanzar más que parcialmente en esos compromisos, pero ahora es el gobierno de López Obrador el que continúa con el mismo programa, variando en todo caso el sector clerical con el que se ha aliado. Si Fox pactó con la jerarquía católica, AMLO lo hizo con supuestos líderes que toman a las denominaciones religiosas como pretexto de sus actividades de politiquería y, a tal alianza, le añadió un folklorismo que no respeta las causas y las demandas de las comunidades indígenas.

La militarización emprendida por López Obrador tiene una línea de continuidad con el ejército que masacró al movimiento estudiantil de 1968 y llevó a cabo la Guerra Sucia de los años setenta contra los jóvenes disidentes de izquierda. Evidenciando que las raíces ideológicas de la 4T se localizan en los gobiernos represores de Díaz Ordaz y Echeverría, el gobierno de Morena cede más y más funciones civiles a los cuerpos castrenses. Pero, además, es tragicómico que esta militarización sea la continuidad directa de la que inició Felipe Calderón, otro de los villanos favoritos de la narrativa de AMLO.

El régimen político de partido de Estado, caracterizado por el predominio de un partido hegemónico y de un imperio sexenal, junto con su carga de patrimonialismo de los recursos públicos dedicados en buena parte a alimentar clientelas para formar su base de apoyo, durante décadas contuvo al pluralismo de la sociedad y estableció un monopolio político. Ahora se aplica un modelo de control y dominación similar que, con ropaje democrático, se proyecta para trascender no digamos en el siguiente sexenio sino para imponerse por largas  décadas.

Es el caso que el neoliberalismo, el antilaicismo, la militarización, el presidencialismo y el clientelismo electoral, que son algunas de las grandes tragedias que México ha sufrido, ocurren nuevamente como dijera Marx, ahora en la forma de una miserable farsa como la que es la mal llamada cuarta transformación que encabeza López Obrador.

Cincelada: La nominación de embajadores parece compra de pánico de las diputaciones que faltan a AMLO para reformar la Constitución y terminar con la autonomía del INE.

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