Cinque Terre

Gerardo Flores Ramírez

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Senador de la República

Telecomunicaciones, un escenario imprevisto

La semana pasada se dio a conocer una cuestión que desde mi punto es muy relevante para el futuro cercano del sector telecomunicaciones en nuestro país y que hasta ahora no ha merecido una discusión importante. Me refiero al anuncio que hizo en Estados Unidos el fondo de inversión Elliott Management sobre un escrito que dirigió al Consejo de Administración de AT&T, en el que le informa a los integrantes de dicho órgano que posee acciones de esa importante empresa por un monto de 3,200 millones de dólares de EU.

En dicho escrito, hace notar cómo la acción de AT&T ha tenido un desempeño muy por debajo de lo que han tenido otras referencias bursátiles en EU en los últimos 10 años. También, que en los últimos años la alta dirección de AT&T incurrió en lo que denomina una serie de errores estratégicos, entre los que menciona su entrada en el mercado mexicano de servicios móviles, que ha quedado muy por debajo de las expectativas que se tenían.

El fondo de inversión propone instrumentar una estrategia denominada Plan de Activación de AT&T, que entre otras acciones prevé la desinversión de activos que considera que no forman parte de la esencia de este operador y la reducción de ineficiencias operativas, entre otras. No debe pasar desapercibido que entre las desinversiones que propone que se consideren están la de DirecTV, así como la del mercado mexicano de servicios móviles.

Para cerrar la referencia al anuncio de Elliott Management, solo agregaría que, según el diario Wall Street Journal, ello ocurrió en el contexto de definiciones al interior de AT&T para determinar quién sucederá a su actual CEO, Randall Stephenson, ante su eventual retiro, un rumor que habría provocado al fondo de inversiones para asumir un mayor activismo con el propósito de buscar influir en quién tomaría las riendas de esta empresa.

Y aquí es donde me detengo, para comentar que, de tomar forma las propuestas de Elliott Management, nos podríamos encontrar en un escenario inesperado para el sector telecomunicaciones de México. Se estaría perfilando algo completamente distinto a lo que se pretendía con la reforma de telecomunicaciones del 2013: lograr un sector mucho más competido, donde no hubiera desbalances tan marcados en las participaciones de mercado de los distintos operadores, como los que prevalecían antes de la reforma. En lugar de arribar a ese pretendido escenario, nos encontraríamos con que en el mercado móvil, de los tres operadores más importantes, que acumulan a más de 98% de los suscriptores, uno pasa por una situación financiera demasiado complicada, que ha hecho que cada vez sea más creíble la posibilidad de su salida del mercado mexicano. Me refiero desde luego a Telefónica.

Otro, AT&T, estaría ante la posibilidad de pensar en retirarse del mercado mexicano ante una presión inesperada por parte de un accionista importante, que argumenta que los resultados obtenidos en México están muy lejos de lo que se esperaba.

Mientras estas dos posibilidades adquieren más probabilidad, el agente preponderante, América Móvil, se fortalece. Por un lado recupera el poco terreno que había cedido en la participación de mercado en servicios móviles —sobre todo por disposiciones que estableció el congreso en la ley, pero que este agente litigó ante el Poder Judicial—; por otro, busca afanosamente convencer al gobierno del presidente López Obrador de que la medida conocida como separación funcional, prevista en la Constitución y que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dictó desde hace dos años y medio, es injusta con Telmex. También vemos que participa en contrataciones públicas, eludiendo la regulación como agente preponderante, como la de la Red NIBA, porque al IFT se le olvidó ser más estricto en decir quiénes conforman el agente preponderante. Y bueno, sabemos también que se mantiene prácticamente inmune a las medidas que le ha impuesto el IFT. Así que no se ve bien el panorama.


Este artículo fue publicado en El Economista el 16 de septiembre de 2019, agradecemos a Gerardo Flores Ramírez su autorización para publicarlo en nuestra página.

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