Cinque Terre

Javier Solórzano

“También cuidamos…”

Bajo la lógica del Presidente su declaración de que en su gobierno se cuida a los agentes, “pero también cuidamos a los integrantes de las bandas, son seres humanos” podría tener algún sentido, pero ha generado molestia entre muchas víctimas de la delincuencia organizada.

Su afirmación abre grietas sobre la estrategia en seguridad y afecta y duele en los sentimientos de innumerables familias en el país que si algo han visto y sentido es la ausencia del Estado de derecho en sus vidas.

Un video dado a conocer en redes en el que se aprecia la persecución de integrantes del CJNG en contra de miembros de las Fuerzas Armadas en medio de gritos y burlas por parte de quienes iban en las camionetas pertenecientes al cártel ha provocado todo tipo de reacciones, independientemente de que la versión oficial plantea que poco después fueron desarticulados laboratorios en que se producía la droga.

El video cuestiona la labor de las Fuerzas Armadas por más explicaciones que se ofrezcan. En términos visuales es la manifestación de cómo una organización criminal se asienta en un poblado ante lo que parece ser la impotencia de la autoridad.

No quedan claros los términos en que se dieron las cosas. Habrá que conocer cómo se desarrolló la persecución y por qué las Fuerzas Armadas optaron por retirarse y no tenían un plan para poder, presumimos, quedarse en el poblado y suponemos recuperarlo.

No es la primera vez que esto sucede, pero el hecho de que haya sido captado y viralizado le da una dimensión preocupante a las cosas en lo particular y en lo general. Es cierto que habría que conocer a detalle cómo se fueron dando los hechos; sin embargo, no se ha negado que lo que vimos haya sucedido como se aprecia en el video.

Por más que tenga lógica, la reacción de las Fuerzas Armadas tratando de evitar un enfrentamiento que podría poner en peligro a la ciudadanía y quizá a los soldados, el hecho no deja de poner en evidencia lo que se vive en diversos poblados del país.

La estrategia en materia de seguridad del gobierno no ha podido alcanzar los objetivos que se ha planteado y cada vez se ve más remoto que lo pueda lograr.

Si se quería atacar el problema cambiando las condiciones de vida de la población estamos lejos de ello. Si se quería apelar a las mamás para que convencieran a sus hijos sobre la importancia de alejarse de las bandas delincuenciales no se ha logrado ni remotamente. Si se quería instrumentar la política de abrazos no balazos los resultados hasta ahora han sido fallidos, a la par que la estrategia ha sido con razón señalada.

A esto sumemos las señales contradictorias que manda el gobierno. El Presidente decide saludar a la madre de uno de los capos más sangrientos o toma la decisión de dejar en libertad al hijo del narcotraficante en hechos en que quedó en evidencia la estrategia.

Por un lado, saluda a la mamá de Joaquín Guzmán Loera y no recibe a padres y madres de familia de niños con cáncer y por el otro, libera al hijo de El Chapo en un acto en que quedó claramente establecido la fallida estrategia en materia de seguridad; el responsable de ello, por cierto, es el hoy gobernador de Sonora.

La declaración del Presidente puede terminar por ser un insulto y un acto de deslealtad para miles de familias que han sufrido por la violencia, intimidación, secuestros y tortura de las bandas del narcotráfico.

Si en el cuidado a que se refiere el Presidente tiene que ver con respeto a los derechos humanos, la aplicación del Estado de derecho, junto con elementos que fortalezcan una efectiva estrategia de seguridad, la afirmación adquiere sentido, de otra manera tendrá que explicarles a miles de familias por qué habla de cuidado cuando ellas no han sido cuidadas.

RESQUICIOS

No les va a gustar, pero dice la Delegación de la Unión Europea: “Expresamos nuestra preocupación por la falta de resultados en muchas de las investigaciones abiertas para esclarecer casos anteriores de asesinato de periodistas en México”.


Este artículo fue publicado en La Razón el 13 de mayo de 2022. Agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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