Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

Sicilia, la fuerza de sus palabras

Javier Sicilia, junto a la familia LeBarón, inicia una caravana por la paz y para exigir justicia. En 2011 también caminó para exigir el fin de la violencia y una política de seguridad pública que pudiera hacer frente a la escalada delictiva que atravesaba al país y que, a decir del poeta, lo había convertido en un enorme cementerio.

Hace casi una década, en marzo de 2011, fue asesinado Juan Francisco Sicilia, junto a cinco personas más. Aquella atrocidad catapultó el descontento de la sociedad.

Las cosas no podían seguir como estaban, con la población extorsionada, amenazada y asesinada por bandas de delincuentes y la poca o nula acción de las policías, sobre todo las municipales y estatales, las que solían (y suelen) estar al servicio de los bandidos.

La desesperación profunda de personajes como Sicilia partía de ahí: de la soledad de las víctimas, de las pocas posibilidades de recibir la atención de las autoridades y mucho menos de esperar resultados.

Además, su hijo murió por ir a auxiliar a un amigo, por solidarizarse con él en un momento de riesgo. Sicilia suele recordar a Juan 15:13: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por los amigos”.

Foto: Cuartoscuro

Pero la cruzada de Sicilia surtió efecto porque condujo al presidente Felipe Calderón a escuchar a los familiares de desaparecidos y a quienes habían perdido a un hermano o hermana, un padre o una madre, por las balas de los sicarios y sus leyes de fuego.

Con el candidato Enrique Peña Nieto los grupos de la Caravana de la Paz lograron el compromiso de que la ley de víctimas se cambiaría si obtenía el triunfo electoral en 2012. Una de las primeras acciones del gobierno peñista fue la de dar paso a una legislación distinta, que ahora tiene sentido dentro del esquema de protección y de reparación para quienes han sido presas de la violencia.

La complejidad de la situación hizo que los avances quedaran sepultados ante la evidencia de ser uno de los países más peligrosos, con altísimas tasas de homicidio doloso y sin que se vea una luz en el horizonte.

Sicilia, con la muerte de su hijo, pagó un peaje extremo para encabezar los esfuerzos para edificar un esquema distinto para garantizar la seguridad ciudadana.

Lo ha hecho, lo que es todavía más relevante, desde una perspectiva de justicia, de fin de la impunidad, de comprensión del contexto y de una búsqueda incesante para la no repetición. No hay ánimo de venganza en sus palabras, sino exigencia de respeto para las víctimas, y por ello son más poderosas.

Ahora, como también en el pasado, tendrá que enfrentar de nueva cuenta las hostilidades de las burocracias que confunden los problemas con los ataques.

Si un aspecto funcionó en el pasado fue justo el de involucrar a las organizaciones de la sociedad civil para avanzar contra enemigos comunes y claros: los delincuentes.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password