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Rafael Hernández Estrada

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Fundador y consejero nacional del PRD, fue su diputados federal y representante electoral. Se desempeña como asesor parlamentario y analista político.

Sheinbaum quiere mayoría artificial

El órgano electoral capitalino regaló a Claudia Sheinbaum una mayoría artificial en el Congreso de la Ciudad de México. A pesar de que los resultados electorales oficiales muestran la caída de su bastión, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) obsequió a Morena un par de diputados por encima del límite constitucional de sobrerrepresentación, atraco que puede y debe ser corregido por los tribunales electorales.

Los cómputos distritales confirmaron la derrota que enfureció al inquilino del Palacio Nacional, pues arrojan que en la Ciudad de México la alianza de los partidos PAN-PRI-PRD obtuvo 1 millón 830 mil votos, 46 por ciento de la votación válida emitida, mientras que la coalición oficialista de Morena-PVEM-PT alcanzó 1 millón 736 mil sufragios, equivalentes a 44 por ciento.

De manera similar a lo que está previsto en la Constitución para el caso de la integración de la Cámara de Diputados, la Constitución de la Ciudad de México establece un límite a la sobrerrepresentación de los partidos políticos, los cuales no pueden contar con un número de diputados al Congreso local que sobrepase en más de 8 puntos el porcentaje de votos que obtuvieron en las elecciones. Esta limitación fue burlada por el IECM al hacer la asignación de diputados de representación proporcional, como se expone a continuación.

Por sí solo, Morena obtuvo 1 millón 523 votos, que equivalen a 38.7 por ciento de la votación válida emitida, por lo que la sobrerrepresentación a que tiene derecho no puede ser mayor a 46.7 por ciento de los integrantes del Congreso capitalino. Este porcentaje, traducido a curules, indica que Morena está limitada a 30 diputaciones en total. Como este partido logró triunfos de mayoría en 18 distritos, solo tiene derecho a 12 diputaciones de representación proporcional. Pese a que los números son claros, el IECM le asignó por esta vía 14 diputaciones, con lo que violó la limitación constitucional de la sobrerrepresentación.

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Para “justificar” su propia violación, el IECM hizo una chapuza descarada: en su estudio de la sobrerrepresentación restó de la votación válida emitida los votos de los partidos que no alcanzaron el mínimo de 3 por ciento y los que obtuvieron los candidatos independientes, con la argucia de que éstos no participan en la asignación de diputados plurinominales. Trajo a colación, sin que viniera al caso, el concepto legal de votación local emitida, cuya única utilidad es el ordenamiento de la llamada Lista B de las candidaturas de los partidos políticos que tienen derecho a participar en esa asignación y que nada tiene qué ver con el límite a la sobrerrepresentación. Al reducir tramposamente el número de votos a tomar en cuenta, la autoridad electoral local hizo que se elevaran en forma artificial los porcentajes de todos los partidos, entre ellos Morena, que mágicamente pasó del 38.7 al 42 por ciento. Luego, al sumarle 8 por ciento de sobrerrepresentación, el IECM “encontró” que ese partido quedaba dentro del límite permitido, por lo que le asignó 14 diputaciones plurinominales, dos adicionales a las que en realidad tiene derecho.

La intención de este despropósito es más que obvia pues, como ya se expuso, Morena obtuvo 18 diputados de mayoría relativa y, en observancia del texto constitucional, le corresponden 12 de representación proporcional. Si se considera que el PT no obtuvo diputados y que el PVEM se acreditó dos, el bloque oficial alcanza apenas las 32 diputaciones, una por debajo de la mitad del total de integrantes del Congreso de la Ciudad de México. Ese número es insuficiente para aprobar leyes, el Presupuesto anual y la Cuenta Pública sin negociar con la oposición. Los genios del IECM encontraron la solución: burlar la Constitución y torcer las matemáticas para darle a Claudia Sheinbaum dos diputados de regalo y, con ellos, la mayoría.

Cincelada: no se puede esperar más que fracaso de la sección “Quien es quien”, pues no es creíble que el más mentiroso sea el que verifique quién dice la verdad.


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