Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Rusia y el coronavirus

En el momento de escribir estas líneas, Rusia es el cuarto país con más casos confirmados por el SARSCoV2, agente causal del COVID-19, a nivel mundial. Si bien esa no es una buena noticia, sí lo es la tasa de letalidad ante la enfermedad que tiene el país eslavo, que es, de apenas, un 1. 52 por ciento respecto a quienes han sido identificados como portadores de la misma. En Estados Unidos, el país con más casos confirmados en el planeta, la tasa de letalidad es de 4. 37. Brasil, segundo lugar mundial, tiene una tasa de letalidad del 3. 99 por ciento. India, ahora en la tercera posición, presenta una tasa de letalidad del 2. 78. Ello llama más la atención si se considera que Rusia tiene una población de casi 147 millones de personas -esto es, 15 millones más que México-, pero, con la diferencia, para el caso mexicano -ya en el octavo lugar mundial por casos confirmados-, de una tasa de letalidad del 11. 94 por ciento, o bien, ocho veces superior a la rusa. ¿A qué obedecen estas diferencias?

Rusia es el país más grande del mundo con una extensión territorial de 17 098 246 kilómetros cuadrados -equivalentes a la novena parte de la tierra firme del mundo- y con una población de 146 748 590 habitantes.[1] La densidad demográfica es de 8. 4 personas por kilómetro cuadrado. La mayor parte de la población se concentra en la Rusia europea, esto es, en el llamado triángulo fértil ubicado entre el Mar Báltico, el Mar Negro, sur de los Montes Urales y suroeste de Siberia. Rusia es un estado multinacional: en su seno se tienen identificadas un centenar de nacionalidades, si bien son los rusos étnicos los que dominan a razón del 80. 9 por ciento de la población total, seguidos de los tártaros -3. 77 por ciento-, los ucranianos -1. 4 por ciento-, los bashkirs -1. 15 por ciento-, los chuvash y los chechenos -cada uno representando un uno por ciento- y los armenios -0. 83 por ciento.

MOSCU, 28 marzo, 2020 (Xinhua) — Imagen del 27 de marzo de 2020 de un hombre portando una mascarilla, en Moscú, Rusia.

Con un producto interno bruto (PIB) de 4. 51 billones (trillions) de dólares, es la 5ª economía a nivel mundial y posee un ingreso per cápita de 30 819 dólares -medido en términos del poder adquisitivo. Rusia ocupa la 49ª posición en los índices de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un desarrollo humano muy alto. Figura en el 43° lugar -en un listado de 141 países- en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial correspondiente a 2019.[2] En el índice de libertad económica de la Fundación Heritage, Rusia se encuentra en la 94ª posición.[3] En el índice de percepción de corrupción de Transparency International, Rusia se ubicó en el 137° lugar entre 198 países en 2019.[4] En el índice de paz global de 2020, Rusia está en el 154° lugar en un listado de 163 países.[5]

Rusia perdió hegemonía en el mundo a raíz del colapso soviético, si bien su desgaste quedó en evidencia desde los tiempos del gobierno de Mijaíl Gorbachov (1985-1991). A pesar de ello, Rusia logró heredar las responsabilidades y los privilegios internacionales de la extinta Unión Soviética, incluyendo el asiento como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el control del botón nuclear. Tiene las mayores reservas de gas natural del orbe y cantidades significativas de hidrocarburos sin explotar, además de un acervo muy extenso de minerales estratégicos.

Rusia tiene fronteras con 14 países, a saber: Noruega, Finlandia, Estonia, Letonia, Bielorrusia, Lituania, Polonia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán, Kazajistán, República Popular China (RP China), Mongolia y Corea del Norte. Asimismo, tiene fronteras marítimas con Estados Unidos -en Alaska- y Japón, país al que arrebató las islas del norte o Kuriles, a la fecha motivo de litigio y que han impedido la firma del tratado de paz desde el fin de la segunda guerra mundial.

El sistema de salud en Rusia

Rusia tiene una tradición en la educación sobre las ciencias médicas que data del siglo XI. Con la fundación de la Universidad de Moscú en 1755, la enseñanza de la medicina se desarrolló de manera más estructurada, en especial cuando nació su Facultad de Medicina en 1764. Las curricula de la educación médica impartida en Rusia era similar a la de Alemania y Países Bajos. En los inicios del siglo XX, existían en el entonces Imperio Ruso 16 facultades de medicina y hacia 1935, previo a la segunda guerra mundial, se tenían 55.[6]

En la década de los años 30 del siglo pasado, las facultades de medicina fueron separadas de las universidades para crear institutos médicos, dependientes del Ministerio de Salud. Esto se hizo con el objetivo de lograr una mejor coordinación con las autoridades, en el aprovisionamiento de servicios de salud a la población.

La formación de recursos humanos en las ciencias médicas dura 12 semestres e inicia cuando los estudiantes tienen 17 años de edad. Actualmente hay unas 48 instituciones de educación superior para crear especialistas en ciencias médicas,  químicas y farmacológicas. Algunos de los institutos de salud más prestigiados del país son la Universidad Médica Estatal de Kursk, creada en 1935, la Universidad Médica Estatal de Rostow nació en 1915 y la hoy Universidad Médica Estatal de Omsk que vio la luz en 1920. Todas ellas se convirtieron en centros universitarios a partir de 1994.

Rusia se ha distinguido, tanto en los tiempos imperiales, como soviéticos y en la actualidad, por la existencia y creación de recursos humanos que han hecho notables contribuciones a la ciencia. El país ha obtenido, desde 1901, 25 premios Nobel, de los que 16 han sido en medicina, química y/o física. Entre las figuras más renombradas en los terrenos de la ciencia se tiene a Iván Pavlov, galardonado en 1904 por sus contribuciones a la medicina en el terreno de los reflejos condicionados a partir de observaciones formuladas en torno a estímulos y respuestas. El microbiólogo Iliá Méchnikov, recibió el Premio Nobel de medicina en 1908 gracias a sus aportaciones sobre la teoría fagocitósica de la inmunidad, mediante la que explicó cómo es que el cuerpo humano resiste y vence a las enfermedades infecciosas. Pável Chérenkov, se alzó con el Premio Nobel de física en 1958 por sus aportaciones al estudio de la energía y la materia. Nikolái Básov, Premio Nobel de física en 1964, hizo notables contribuciones al desarrollo del láser. Konstantin Novosiólov fue galardonado también con esa distinción en 2010, por su contribución al estudio de la superconductividad.

En 1724 fue fundada la Academia de Ciencias del Imperio Ruso por el zar Pedro I. Esta institución, pensada para reunir a los institutos científicos del país se propone organizar y realizar investigaciones de relevancia nacional. Ha vivido numerosas transformaciones. A la Academia de Ciencias de Rusia pertenecen, entre otros, el Instituto de Física Lebedev, la División de Ciencias Físicas, la División de Computación, Equipamiento y Tecnología, el Departamento de Energía, Ingeniería, Mecánica y Control de Procesos, el Departamento de Química y Ciencias Materiales, el Departamento de Ciencias Biológicas, el Departamento de Ciencias Fisiológicas, el Departamento de Ciencias de la Tierra, el Departamento de Ciencias Sociales, el Departamento de Asuntos Globales y Relaciones Internacionales, el Departamento de Ciencias Médicas, los Centros de Investigación Regional, el

Centro de Investigación de Saratov, el Centro Nacional de Investigación de Tomsk, el Instituto de Ingeniería Biológica, el Instituto de Biología y el Centro Científico de Komi, el Instituto S.I. Vavilov para la Historia de la Ciencia y la Tecnología, el Instituto Físico-Técnico Loffe y el Instituto Kurchátov.

El sistema de salud en Rusia es gratuito para todos los residentes a través de seguros obligatorios proporcionados por el Estado. Existen también opciones de salud en el sector privado. El Ministerio de Salud de Rusia es el responsable del sistema de salud pública del país y emplea unos dos millones de personas. Las regiones del país también cuentan con sus propios departamentos o ministerios de salud para atender las necesidades locales.[7]

El gasto en salud respecto al PIB ha oscilado entre el 4. 75 por ciento, su nivel más bajo (2007) y 5. 64 por ciento, su nivel más alto (2009) a lo largo del presente siglo, que coincide con la llegada al poder de Vladímir Putin. Si bien Rusia emergió de las cenizas de la Unión Soviética, cuyo sistema de salud fue, durante la guerra fría, un misterio, algunas de las deficiencias que hoy presenta son consecuencia del sistema de salud soviético.

En general, a la luz de la información revelada durante los años de la glasnost y la perestroika de Mijaíl Gorbachov en la segunda parte de la década de los 80 del siglo pasado, se reconoce que el enfoque del sistema de salud soviético era curativo y escasamente preventivo. Los datos ahora disponibles muestran que en la URSS la fiebre tifoidea en 1979 era 30 veces mayor y el sarampión 20 veces superior que en Estados Unidos. Sólo el 40 por ciento de los casos de cáncer cérvico-uterino eran identificados antes de volverse terminales, a la inversa de EEUU, donde las cifras eran del 70 por ciento.[8]

El sistema de salud soviético era gratuito pero los médicos tenían una gran carga de trabajo, carecían de tiempo suficiente para capacitación y entrenamiento, y recibían compensaciones semejantes a las de un obrero. Los hospitales no contaban con suficientes camas, ni equipo, ni condiciones de higiene. Eran frecuentes los sobornos para poder acceder a mejores condiciones y tratamientos. La clase política tenía acceso a mejores servicios de salud respecto al resto de la población. El sistema de organización compartimentalizaba los hospitales, de manera que, si una persona tenía distintos padecimientos, debía acudir a varios centros hospitalarios -no necesariamente cercanos unos de otros- para recibir los tratamientos necesarios. Con todo, la salud era reconocida por las autoridades como un derecho humano fundamental.[9]

Cuando desapareció la URSS, Rusia se comprometió a proveer acceso universal a la salud y creó en 1996, el ya referido sistema de seguros obligatorios provisto por el Estado. Con todo, subsisten problemas en las calificaciones del personal médico. El sistema se encuentra saturado y todavía se presenta la compartimentalización. Los sobornos para acceder a mejores cuidados continúan, si bien hay una tendencia al aumento del gasto en salud per cápita que en el año 2000 era de, apenas, 367. 6 dólares a 1 404. 21 en 2017, según información proporcionada por el Banco Mundial (véase el gráfico 2).

Desafortunadamente, debido a las deficiencias del sistema de salud de Rusia -muchas de ellas similares a las que se enfrenta la población en México cuando acude a hospitales públicos- entre las que destacan muchas horas de espera para recibir atención; escasez de medicamentos recetados; falta de personal y de especialistas, etcétera, el gasto de bolsillo en salud es alto, representando en 2017 el 40. 49 por ciento del gasto en salud total que efectúa el país (véase el gráfico 3). Lo indeseable de un gasto de bolsillo tan alto estriba en su efecto catastrófico en la calidad de vida de la población, al coadyuvar a la pobreza y al deterioro del nivel de vida.

La disponibilidad de médicos por cada 1 000 habitantes no ha cambiado significativamente desde la era soviética, cuando, hacia 1985, la proporción era de 3. 87 médicos por cada 1 000 habitantes en tanto, para 2016, la cifra era de 4. 01 médicos. Donde hay una mejor ecuación es respecto al personal de enfermería por cada 1 000 habitantes, el cual, si bien experimentó reducciones entre 2012 y 2014, hacia 2017 la proporción era de 8. 54, lo doble que en el caso de los médicos.

Si bien estas cifras se pueden explicar por la transición de un sistema de planificación central a una economía de mercado, todo parecería indicar que se ha dejado en manos de la sociedad una parte importante del gasto en salud. Cuando se observa el número de camas de hospital existen en la URSS hacia 1985 frente a las que tiene Rusia en la actualidad, hay una reducción de un 30 por ciento, si bien en este caso se puede atribuir al hecho de que la URSS comprendía 15 repúblicas socialistas soviéticas. De todas maneras, la cifra es baja. Para 2018, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ubicaba a Rusia con 7. 1 camas de hospital por cada 1 000 habitantes, la quinta mejor posición en el seno de la institución, sólo detrás de Japón (13 camas), Corea del Sur (12. 4), Alemania (8) y Austria (7. 3).[10]

Las cifras referidas no omiten el hecho de que, en general se reconoce que hay excelentes médicos en Rusia si bien muchos de ellos han preferido emigrar a otros países para mejorar sus condiciones salariales y de vida. Este no es un fenómeno exclusivo del país eslavo. Una parte de los recursos humanos de diversos países, en especial, en desarrollo, salen de sus terruños para buscar mejores oportunidades de desarrollo profesional en los países más avanzados. La fuga de cerebros es un desafío para el sistema de salud ruso -y también para otras esferas de la vida económica y social del país.[11] El gobierno de Vladimir Putin señala que, si bien la fuga de cerebros en sectores como el la ciencia y la tecnología se ha reducido en los últimos años, es necesario tomar medidas no sólo para frenarla, sino para llevar de vuelta al país a científicos rusos que trabajan en el extranjero.[12]

Las sanciones decretadas por la comunidad internacional tras la anexión de Crimea a Rusia en marzo de 2014, han tenido impactos económicos y sociales desfavorables para el país eslavo. Entre ellas se incluye la negativa a que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) otorguen préstamos a Rusia. También se prohíben importaciones desde Crimea y Rusia y exportaciones de ciertos bienes y tecnologías al país eslavo. Un tema sensible es que las sanciones aplicadas restringen el acceso de Rusia a determinadas tecnologías y servicios sensibles que pueden utilizarse para la prospección y explotación petrolera.[13]

Rusia también ha enfrentado problemas económicos ante la caída en los precios del petróleo. Algunos estudios sugieren que los impactos de ello pudieran ser incluso más severos que los de las sanciones.[14] Con todo, operar en condiciones de austeridad desde 2014 podría no ser tan malo para el gobierno de Vladímir Putin, toda vez que las medidas de austeridad desarrolladas previo al arribo de la pandemia, pueden ayudar a la adaptación de Rusia al escenario post-COVID19 que, sin duda, será recesivo para el país y para el mundo. Sin embargo, es evidente que será importante reforzar al sistema de salud del país.

Justamente como consecuencia de las medidas de austeridad desarrolladas por parte del gobierno ruso ante las sanciones de los países occidentales y la caída de los precios del petróleo, fue que el país ha elevado el consumo y producción de medicamentos genéricos a nivel nacional. La caída en el poder adquisitivo de la población ha llevado a reducir la importación de medicinas patente de los grandes conglomerados del sector a nivel mundial. Un tema que ha desincentivado a las grandes corporaciones de la industria farmacéutica a tener presencia en el país eslavo es, ciertamente, la legislación en materia de propiedad industrial, lo que, por otra parte, coadyuva al fortalecimiento de la producción de medicinas en Rusia.[15]

Situación demográfica y epidemiológica

Rusia enfrenta una preocupante debacle demográfica. Actualmente tiene una población de 146 748 590 habitantes. La tasa de fertilidad es de 1. 76 hijos por mujer habiendo aumentado en los pasados 20 años, puesto que en 2000 era de 1. 2. La tasa de fertilidad es similar a la de Estados Unidos -1. 77 hijos por mujer-, sin embargo, se acusa una situación preocupante a juzgar porque, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la debacle demográfica llevará a que hacia 2050 Rusia haya perdido el 8 por ciento de su población.[16]

No es la primera vez que Rusia padece una crisis demográfica. A principios del siglo XX, tras la Revolución Rusa de 1917, el país vio caer dramáticamente el número de habitantes con que contaba. A continuación, tras la segunda guerra mundial, cuando la Unión Soviética debió soportar sola por varios años los embates de Alemania, el precio que pagó en víctimas fatales fue altísimo, de manera que se produjo una tendencia a la feminización de su población –porque buena parte de los hombres murieron en el frente-, tema abordado, por cierto, en la película Moscú no cree en lágrimas, de Vladímir Menshor.

Sin embargo, la crisis demográfica actual es distinta, porque no es consecuencia de conflictos armados. Cuando la URSS se desintegró en 1991, el proceso transcurrió, en términos generales, sin violencia. Sin embargo, tres tendencias se acentuaron desde entonces en la población rusa: la disminución del número de nacimientos –incluyendo un deterioro en la calidad de vida de los infantes-, y el aumento de la tasa de mortalidad, especialmente, en hombres y la proliferación del VIH/SIDA.

Los demógrafos consideran que la tasa ideal de fertilidad –medida en función del número de hijos por mujer- es de 2. 1, porque de esta manera se garantiza un ciclo social de “renovación” generacional de suma importancia para las naciones. De hecho la URSS tenía, en la primera mitad de la década de los 80, una tasa de fertilidad de 2. 2 hijos por mujer.

Las tasas de mortalidad infantil han caído de manera sostenida en el transcurso del presente siglo. Hacia 2008, como se puede observar en el gráfico 10, mientras que en 2008 la mortalidad infantil era de 9. 6 niños por cada 1 000 nacidos vivos, para 2018 la cifra era de 6. 1 defunciones. Esto se explica por las políticas gubernamentales encaminadas a combatir el tabaquismo y el consumo de alcohol y estupefacientes, lo que reduce los riesgos de muerte prematura en neonatos, pero aun hay desafíos en la materia.[17]

 

Como se puede ver en el gráfico 8, la esperanza de vida en el país en 2018 era de 72. 65 años. Sin embargo, hay una brecha considerable entre la esperanza de vida de mujeres y la de los hombres, como se observa en el gráfico 11. Hacia 2017, la brecha de género era de más de 10 años y si bien se ha ido reduciendo, falta un enorme camino por recorrer. En 2007, por ejemplo, el diferencial era de más de 12 años.

¿Cuáles son las causas del incremento en las tasas de mortalidad de la población rusa, en particular de los hombres? Desafortunadamente hay una gran cantidad de personas afectadas por el VIH/SIDA en el país eslavo (véase el gráfico 9). Asimismo, ciertos tipos de tuberculosis, resistente a los medicamentos más usados en su combate, es otro problema a ponderar. Con todo, uno de los factores que explican las tendencias descritas son las enfermedades cardiovasculares, las que provocan decesos a razón de cuatro a uno en comparación con los países de Europa Occidental. Súmese a todo lo dicho las muertes por cirrosis hepática provocada por el exceso en el consumo de alcohol, y otro factor más: el número de accidentes, muchos de ellos fatales, en el trabajo o en casa, que padece la población y que en muchos casos están ligados al alcoholismo.

Como se observa en el gráfico 12, el alcoholismo se ubica en una proporción inferior respecto a las enfermedades cardiovasculares que son las principales responsables de las defunciones en el país. Eso no quiere decir que no sea importante. Diversos tipos de cáncer aquejan a la población. Pero a propósito de la brecha en la esperanza de vida, es importante destacar que las causas de mortalidad no impactan por igual a hombres y mujeres. Por ejemplo, las muertes prematuras por cáncer pulmonar en hombres son siete veces superiores en hombres respecto a las mujeres y la tasa de suicidios es seis veces superior entre los hombres que entre las mujeres. Para los hombres entre 15 y 49 años, el consumo de alcohol fue responsable de una de cada tres defunciones en 2016. En general, el consumo de alcohol para hombres y mujeres, es considerado como responsable del incremento en un 43 por ciento de cirrosis y enfermedades crónicas del hígado entre 2000 y 2016.[18]

 

Desafortunadamente hay una gran cantidad de personas afectadas por el VIH/SIDA en el país eslavo, mismas que tiene comprometido su sistema inmunológico. Desde que se registró el primer caso en 1987 a 2018, han muerto en el país 318 mil personas. En ese año, se confirmaron 87 700 nuevos casos y 36 868 defunciones, la mayor parte en hombres entre 30 y 44 años de edad.[19] Asimismo, ciertos tipos de tuberculosis, resistente a los medicamentos más usados en su combate, es otro problema a ponderar. Con todo, uno de los factores que explican las tendencias descritas son las enfermedades cardiovasculares, las que provocan decesos a razón de cuatro a uno en comparación con los países de Europa Occidental. El número de accidentes, muchos de ellos fatales, en el trabajo o en casa, que padece la población y que en muchos casos están ligados al alcoholismo, también figura entre las principales causas de defunción.

Rusia ocupa el 5° lugar mundial en tabaquismo. El 60 por ciento de la población masculina y el 23 por ciento de la población femenina son fumadores. Si bien se prohíbe fumar en los centros de trabajo y en el transporte público, el mercado ruso de cigarrillos asciende a unos 22 millones de dólares y en muchos lugares se puede comprar una cajetilla por menos de un dólar.[20] De ahí que las neoplasias -cáncer- y las enfermedades del sistema respiratorio figuren entre las principales causas de defunción en el país.

Rusia y el coronavirus

Los primeros dos casos de coronavirus en Rusia fueron confirmados el 31 de enero en Tyumen y Tchita, Krai de Transbaikália en la Siberia oriental. Ambos, ciudadanos chinos, fueron atendidos y dados de alta posteriormente. En febrero, las autoridades rusas cerraron su frontera con la RP China. El 2 de marzo se confirmó el primer caso en la capital del país, Moscú correspondiente a un joven que se contagió en Italia, donde vacacionaba. El 5 de marzo se confirmó el primer caso en San Petersburgo, correspondiente a un estudiante italiano que volvió a Rusia portando el virus. Como se ve, el virus llegó al país tanto por Asia como por Europa.

Si bien la incidencia de la enfermedad ha sido alta, Rusia es, entre los 10 países más golpeados por la enfermedad, el que registra la tasa de letalidad más baja que es de 1.52 por ciento como se observa en el cuadro 1. Ello significa que una persona que padece la enfermedad, seguramente morirá por alguna de las otras causas de mortalidad en el país pero no por el SARSCoV2

Como se ha explicado, el sistema de salud ruso tiene importantes limitaciones. Por lo tanto cabe preguntar ¿cómo ha hecho para mantener a raya al SARSCoV2? Se podría pensar que en Rusia, por su enorme extensión territorial y su baja demografía, el mecanismo de propagación de la enfermedad que es de persona a persona no tiene condiciones para prosperar. Sin embargo, eso no es del todo cierto ya que Rusia, como otros países del mundo, no tiene una distribución homegénea de la población a lo largo y ancho de su territorio. Así, la mayor parte de los rusos se asientan al occidente de los Montes Urales y la zona metropolitana de Moscú alberga a 20 millones de personas. Moscú tiene una extensión de 26 mil kilómetros cuadrados y es considerada como una de las urbes más pobladas del planeta, siendo igualmente la más grande en toda Europa y la mayor zona urbana de todo el continente europeo. Se esperaría, entonces, que la incidencia de la enfermedad fuera de la mano de una alta mortalidad, como ha ocurrido en otras grandes urbes del mundo como Nueva York, Rio de Janeiro y la Ciudad de México. Pero eso no ha ocurrido.

Se especula que la manera en que Rusia hace los registros de las defunciones es una probable explicación. En Rusia se registra a los fallecidos por coronavirus una vez que se tiene la autopsia o bien, cuando se certifica que esa es la principal razón del fallecimiento. En Rusia al 70 por ciento de los fallecidos se les aplica la autopsia y si la causa de la muerte es un infarto, así se le registra, haya tenido o no COVID-19.[21] No es ningún secreto que todos los países tienen errores para registrar sus defunciones.[22] Sin embargo, hay otras consideraciones importantes.

El Presidente Vladímir Putin ha visitado enfermos de COVID-19 en hospitales, ataviado en trajes de bioseguridad que, de manera irremediable, llevan a recordar el desarrollo y la investigación biológica con fines bélicos que, sobre todo, tuvo lugar en la guerra fría, pero que continúa al día de hoy. Un incidente que se produjo el 2 de abril de 1979 en Sverdlovsk, cuando se liberaron unos cuantos miligramos de esporas de ántrax -provocando 40 muertes y 100 personas lesionadas-, permitió saber más sobre los programas de armas biológicas desarrollados por la Unión Soviética, no obstante que el país suscribió en 1972 el Tratado para la Proscripción de las Armas Biológicas. En 1992, el entonces Presidente de Rusia, Boris Yeltsin, confirmó que Sverdlovsk era un sitio donde se desarrollaban armas biológicas.

A diferencia del Tratado para la Proscripción de Armas Químicas de 1993, que posee dientes, esto es, mecanismos de verificación e inspección, el de armas biológicas reposa en la “buena voluntad” y “disposición” de las partes contratantes para cumplirlo y para no usar ni bacterias, ni virus, ni toxinas con fines bélicos. Sin embargo, las propias lagunas del tratado de 1972, por ejemplo, respecto a la investigación médica-científica bajo la premisa de combatir enfermedades, deja espacio para la exploración de organismos vivos en aras de hacer daño o, claro está, para tener antídotos contra ellas.

En 1973, la URSS creó el Biopreparat, un centro con diversas sedes en todo el país para investigar en torno al uso de diversos organismos biológicos susceptibles de ser transformados en armas para una guerra biológica. Llegó a contar con 60 mil científicos abocados a la weaponización de virus, bacterias y toxinas.[23] Si bien muchos científicos que trabajaron en el Biopreparat emigraron del país, como Ben Alibek, científico ruso que tras haber sido director adjunto de la institución se expatrió en EEUU en 1992 -dando a conocer en su nuevo hogar los pormenores del programa de armas biológicas de la URSS-, es razonable suponer que Rusia retuvo a algunos científicos por razones de bioseguridad.[24] Ello también lleva a pensar que existe en Rusia capital humano para confrontar al coronavirus.

Ese es un factor que dota a la Rusia de Vladímir Putin, de una notable ventaja frente a otros países: el conocimiento extenso sobre cepas y enfermedades. Rusia sabe de protocolos, cómo actuar, qué hacer y si bien el SARSCoV2 es una enfermedad nueva que se ha propagado ampliamente en el país, el que las tasas de mortalidad sean tan bajas respecto a las que se ven en otros países, sugiere la posibilidad de que se cuente con algunos antídotos o tratamientos para hacerle frente. Al respecto, desde finales de marzo se dio a conocer que científicos rusos habían desarrollado fármacos, algunos desde tiempo atrás, que podrían servir para enfrentar el COVID-19. El Instituto de la Síntesis Orgánica Postovski de la Academia de Ciencias de Rusia hace años creó un tratamiento antiviral llamado triazivirin que incluso ha llamado la atención de las autoridades chinas para ayudar a los pacientes con el nuevo coronavirus. También el Centro de Epidemiología y Microbiología Gamalea y el Instituto de Química Orgánica, al tomar por base el fármaco fosprenil usado para tratar las infecciones de coronavirus en animales, desarrollaron un medicamento denominado fortopren, que ya ha pasado todas las etapas de los ensayos clínicos en humanos y que también podría emplearse para contrarrestar al COVID-19.[25]

Un hecho a destacar, como se observa en el gráfico 13, es que Rusia, detrás de la RP China y Estados Unidos, es el país que más pruebas ha aplicado para ayudar a detectar la enfermedad en la población (al 6 de julio había hecho 21 millones), lo que, ciertamente, ayuda a detener los contagios y a que las autoridades sanitarias no se vean desbordadas ante los casos de pacientes graves. Ciertamente la noticia de que el Primer Ministro de Rusia dio positivo a la prueba de COVID-19 el 30 de abril generó preocupación. Con todo, en medio de la austeridad a la que el país ya estaba expuesto por las razones anteriormente explicadas, el gobierno de Vladímir Putin anunció suspensión de actividades laborales con sueldo para lograr que la población se mantuviera confinada.[26]

El SARSCoV2 ha sido visto por las autoridades rusas, como una oportunidad para desplegar una importante estrategia de diplomacia en salud global, consistente en el envío de equipo médico, virólogos, ventiladores y otros insumos a una treintena de países. Rusia cuenta con pruebas que ha hecho disponibles a países vecinos de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).[27] También despachó aviones a países europeos como Italia con virólogos militares y ventiladores, lo que muchos acusaron como riesgoso, por considerar que no era deseable tener militares en un país aliado de Estados Unidos.[28] A propósito de la Unión Americana, a principios de abril Rusia fletó un avión con insumos médicos para apoyar el esfuerzo desarrollado en Nueva York, el estado más golpeado por el COVID-19.[29]

Con ello, Rusia busca aprovechar los errores de la administración Trump no sólo respecto a la manera en que ha gestionado la pandemia en EEUU; sino incluso respecto a su mezquindad al regatear apoyos médicos a diversos países (México incluido), amén de que al formalizar su retiro de la OMS el día 7 de julio, deja abierta la posibilidad para que Rusia, al lado de la RP China y algunos países europeos, asuman el liderazgo en la lucha frontal contra la enfermedad. El Presidente de Rusia aspira a generar empatía para que las sanciones que se le aplican al país por parte de las naciones occidentales, lleguen a su fin.

Por supuesto que hay esfuerzos adicionales a los que emprende el gobierno de Putin, siendo uno de ellos, el de los súper millonarios, quienes, alarmados por la propagación de la enfermedad, también están aportando recursos propios para apoyar al sistema de salud del país y evitar un daño mayor a la economía que los ha hecho tan acaudalados.[30] Estos actores económicos han llegado a la conclusión de que, entre más rápido se aplane la curva, más rápido se podrá iniciar el largo camino a la recuperación económica.

Rusia, al igual que el resto de la comunidad internacional, enfrenta un escenario recesivo en el corto y mediano plazos. Sin embargo, el país parece estar en mejores condiciones que otras naciones, para no sólo responder al desafío del SARSCoV2, sino para proyectar liderazgo, posiblemente al lado de la RP China y otras naciones -visiblemente Alemania y Japón-, en la gestión de la pandemia, ante el enorme vacío político que las pésimas decisiones de Estados Unidos en la era de Donald Trump, han generado en el mundo.


[1] Esta cifra incluye a los habitantes de Crimea.

[2] Klaus Schwab (2019), World Competitiveness Report 2019, Geneva, World Economic Forum, p. xiii, disponible en http://www3.weforum.org/docs/WEF_TheGlobalCompetitivenessReport2019.pdf

[3] The Heritage Foundation (2020), 2020 Index of Economic Freedom, Washington D. C. The Heritage Foundation, disponible en https://www.heritage.org/index/country/russia

[4] Transparency International (2019), Corruption perception Index 2017, Berlin, Transparency International, disponible en https://www.transparency.org/en/cpi/2019/results/russia

[5] Institute for Economics and Peace (2019), Global Peace Index 2019. Measuring Peace in a Complex World, Sydney, Institute for Economics and Peace, p. 9.

[6] F. Vartanian (marzo 2010), “La educación médica en Rusia”, en Educación Méxica, vol. 13, no. 1, disponible en http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1575-18132010000100004

[7] Expatica (June 25, 2020), “Healthcare in Russia: the Russian Healthcare System Explained”, disponible en https://www.expatica.com/ru/healthcare/healthcare-basics/healthcare-in-russia-104030/

[8] Nintil (2016-03-29), “The Soviet Union: Healthcare”, disponible en https://nintil.com/the-soviet-union-healthcare/

[9] Chaney Kalinich (December 21, 2016), “Russia: the sickness of a nation”, en The Yale Global Health Review, disponible en https://yaleglobalhealthreview.com/2016/12/21/russia-the-sickness-of-a-nation/

[10] A manera de comparación respecto a México, la OCDE señala que en México había en 2018 1 cama de hospital por cada 1 000 habitantes. Véase OECD (2019), Hospital Beds, Paris, OECE, disponible en https://data.oecd.org/healtheqt/hospital-beds.htm

[11] John Herbst y Sergei Erofeev (February 2019), The Putin Exodus: The New Russia Brain Drain, Washington D. C., The Atlantic Council, disponible https://www.atlanticcouncil.org/wp-content/uploads/2019/09/The-Putin-Exodus.pdf

[12] Eugene Vorotnikov (4 April 2020), “Can Putin really solve the problem of brain drain?”, en University World News, disponible en https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20200402141401228

[13] Consejo Europeo y Consejo de la Unión Europea (s/F), Medidas restrictivas de la UE en respuesta a la crisis de Ucrania, Bruselas, disponible en https://www.consilium.europa.eu/es/policies/sanctions/ukraine-crisis/

[14] Evsey Gurvich (December 2015), “The impact of financial sanctions on the Russian economy”, en Science Direct, disponible en https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2405473916000039

[15] Gobierno de España (febrero 2019), Aumenta el consumo de medicamentos de  producción local en Rusia”, disponible en

[16] Mar Pichel (8 de agosto 2019), ”El pan de Rusia para que lleguen millones de inmigrantes al país en los próximos 6 años”, en BBC News Mundo, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49192817

[17] Institute for Health Metrics and Evaluation (30 August 2019), Russia: increases in life expectancy, decreases in child deaths, uses of alcohol, tobacco, disponible en https://www.eurekalert.org/pub_releases/2018-08/ifhm-ri083018.php

[18] Ibid.

[19] Fundación IO (21 de mayo, 2019), VIH en Rusia (1987-2018), disponible en https://fundacionio.com/2019/05/21/vih-en-rusia-1987-2018/

[20] Ahmen Kawajda (31 mayo 2018), “Día mundial sin tabaco. ¿Qué países fuman más y menos en el mundo (y en qué lugar se  sitúan los de América Latina)?”, en BBC News Mundo, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-44311572#:~:text=5.,la%20alta%20tasa%20de%20fumadores.

[21] El Universal (14/05/2020), “¿Por qué a pesar del gran número de casos de COVID-19 la mortalidad de Rusia es tan baja?”, disponible en https://www.eluniversal.com.mx/mundo/coronavirus-por-que-la-mortalidad-en-rusia-es-baja

[22] RTVe (10.06.2020), “La OMS advierte a Rusia de que “cuesta entender” sus bajas cifras de muertos por coronavirus”, disponible en https://www.rtve.es/noticias/20200610/coronavirus-oms-cuestiona-cifras-rusia-tasa-letalidad/2016660.shtml

[23] Isabel Miranda (11/08/2014), “El virus “gemelo” del ébola que la URSS convirtió en arma biológica”, en ABC, disponible en https://www.abc.es/sociedad/20140811/abci-virus-marburgo-arma-biologica-201408101715.html

[24] Ken Alibek y Stephan Handelman (1999), Biohazard

[25] La Jornada (31 de marzo 2020), “Desarrolla Rusia tres fármacos contra la pandemia”, disponible en https://www.jornada.com.mx/ultimas/ciencias/2020/03/31/desarrolla-rusia-tres-farmacos-contra-la-pandemia-4368.html

[26] La Jornada (30 de abril de 2020), “Primer Ministro ruso da positivo al Covid-10”, disponible en https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/04/30/primer-ministro-ruso-da-positivo-al-covid-19-6667.html

[27] Aristegui Noticias (abril 8, 2020), “Rusia envía pruebas para COVID-19 a más de 30 países”, disponible en https://aristeguinoticias.com/undefined/mundo/rusia-envia-pruebas-para-covid-19-a-mas-de-30-paises/

[28] Infobae (27 de marzo de 2020), “Aseguran que el 80% de la ayuda que Rusia envió a Italia para el coronavirus es “inútil” en medio de los temores por la presencia de militares rusos en el país”, disponible en https://www.infobae.com/america/mundo/2020/03/27/aseguran-que-el-80-de-la-ayuda-que-rusia-envio-a-italia-para-el-coronavirus-es-inutil-en-medio-los-temores-por-la-presencia-de-militares-rusos-en-el-pais/

[29] BBC News Mundo (2 de abril de 2020), “Coronavirus: el avión con equipos médicos que Rusia mandó a EEUU para ayudar en la lucha contra el covid-19”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52130331

[30] Anton Troanovski (May 7, 2020), “As Local Health Systems Buckled, Russia’s Oligarchs Take Charge”, en The New York Times, disponible en https://www.nytimes.com/2020/05/07/world/europe/oligarchs-russia-coronavirus.html

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