Cinque Terre

José Yuste

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Analista financiero.

Revertir la caída de 8.5% del 2020 tardará años

La caída es fuerte. Es la peor que ha sufrido la economía mexicana desde 1932. Una baja de 8.5 por ciento en la economía mexicana. Hablamos de una depresión sin precedente.

Veamos las otras caídas, que fueron menores.

LAS OTRAS CAÍDAS

Cuando López Portillo iba a defender el peso como un perro, lo que siguió fue una de las peores devaluaciones y la nacionalización de la banca. La baja económica de 1983 fue de -4.6%.

En 1986, cuando se dio la crisis con Miguel de la Madrid, la cual sería la semilla de los pactos y las concertaciones, la economía mexicana descendió 3.71 por ciento.

En 1994, con el error de diciembre, caímos 6.29 por ciento, cuando, a pesar de todos los cambios estructurales (TLC, autonomía Banxico, tres ceros de la moneda), Carlos Salinas dejó la economía con alfileres y Ernesto Zedillo se los quitó.

Con la debacle financiera mundial de Lehman Brothers y la crisis de las subprime, México dio acuse de recibido estando Felipe Calderón al frente del país. Ahí caímos 5.29 por ciento.

Como vemos, ninguna de las crisis económicas contemporáneas se compara a la que tuvimos en el 2020, de -8.5 por ciento. Se entiende que la pandemia fue un problema nunca antes visto y que el confinamiento (cierre de las economías) fue en todo el planeta. Lo que no se comprende bien a bien es la pasividad fiscal.

LA DIFERENCIA, UN GASTO CONTRACÍCLICO

La enorme diferencia entre las caídas anteriores y la actual es la rapidez en la recuperación.

Después de la crisis del tequila, en 1994, para 1995 (con Guillermo Ortiz como secretario de Hacienda) se llevó adelante un plan contracíclico y, de haber sufrido la caída de 6.29 por ciento, para 1995 se tuvo un regreso de 6.5%.

Lo mismo sucedió con Felipe Calderón (cuando los secretarios de Hacienda fueron Agustín Carstens, Ernesto Cordero y José Antonio Meade). De un descenso de 5.29% en 2009,  para el 2010 se recuperó la totalidad, un 5.3%.

La receta de un gasto contracíclico funciona. Los costos del incentivo fiscal fueron un endeudamiento moderado, pero a cambio se apoyó el gasto para el consumo, mandando señales para la inversión privada. Además, la inversión pública aumentó.

En esta ocasión, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que no se va a endeudar. Junto con su secretario de Hacienda, Arturo Herrera, señalan que  no hay margen para endeudarse más, debido a que no tenemos tasas de interés cero, como sí las tienen países desarrollados.

El gasto contracíclico debería ser la medicina. No la tenemos. El consumo se va a mantener deprimido. La inversión privada se mantendrá a ritmo lento, por cambio de señales y un mercado deprimido. Y el gasto público tampoco aumentará. La recuperación de este año apenas y será de la mitad de lo que se perdió el año pasado. Y tomará hasta fines del 2024 recuperarnos del todo.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 01 de febrero de 2021. Agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

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