Cinque Terre

Ingrid Motta

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Ingrid ha sido reconocida en varias ocasiones como una de las 100 mujeres más poderosas en los negocios por la revista Expansión, una de las 45 líderes de mercadotecnia por la revista InformaBTL, así como una de las mujeres más influyentes en el campo de la tecnología por el periódico El Universal.

Retórica de la incoherencia

Pensar en el origen del discurso es trasladarse a la Atenas de Aristóteles (367 a 322 a. C). Él lo clasificó en tres tipos: Deliberativo, como es el caso electoral en donde se definen temas a futuro; Demostrativo que es un discurso del género literario en donde no se influye en los hechos; y el discurso Judicial cuyo objetivo es convencer, persuadir y seducir a una audiencia para que adopte decisiones y se adhiera a un pensamiento en particular.

La retórica aristotélica consiste en la facultad de teorizar lo que es adecuado para convencer. Contempla tres elementos fundamentales para la oratoria: un emisor, un mensaje y un receptor. Este último tiene como función analizar, entender o bien interpretar un asunto que está inevitablemente direccionado hacia el objetivo de quien lo comunica y que, en su fin de persuasión, influyen las pasiones de su audiencia y su eficacia discursiva.

En México el principal emisor es el presidente, quien, desde su primer discurso político en la toma de posesión dejó de lado a quienes votaron por él y aludió al pasado; en cómo Peña Nieto no intervino en las elecciones y eso le permitió el triunfo electoral, en una especie de calificación implícita a que de no haber sido así, las elecciones hubieran sido una manipulación en su contra.

Y ese era sólo el principio del sexenio.

A partir de ese momento, la adjetivación y la descalificación se han vuelto la base de un discurso político con el claro objetivo de orientar (o desorientar) a la sociedad en direcciones opuestas.

La autodenominada cuarta transformación (4T) etiquetó a la población en “Fifí”, “neoliberal”, “conservadores”,“adversarios”o “Chairos”, de acuerdo con su clase social o bien su actitud a favor o en contra hacia el gobierno, construyendo un escenario cerrado a la pluralidad y a la reconciliación.

Esta retórica se manifiesta todos los días en la conferencia de prensa mañanera, en donde sólo se tratan los temas convenientes al gobierno y se descalifica a los que no son de su interés.

Polarización del dicho al hecho

En aras de fortalecer un discurso fundamentado en el pasado como la causa de todos los males del país, la actual administración ha dedicado gran parte de sus acciones a desmantelar programas, obras y reformas de gobiernos anteriores, en un supuesto exorcismo del mal “neoliberal”, dando paso a una serie de incongruencias que han obtenido como resultado una inestabilidad social, política y económica que se profundiza segundo a segundo.

“Mood lifter”, Maggie Taylor (2004)

Así, en un ambiente de incremento de feminicidios en el país, el presidente desestimó a las mujeres y refrendó su discurso antifeminista en plena crisis de violencia de género, cuando con absoluta improvisación y precipitación, se anunció como prioridad nacional la rifa del avión presidencial, sin premio para ser entregado. Esta rifa posteriormente se convirtió más bien en una especie de recaudación de fondos para equipar hospitales y clínicas del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que fue creado en sustitución del Seguro Popular, y que a la fecha ha demostrado ser un absoluto fracaso.

En consecuencia, el 8 y 9 de marzo fueron días históricos en México. Para demostrar que las mujeres en México no tenemos nada qué celebrar, el país entero se coordinó para un Paro Nacional de Mujeres y una mega marcha encabezada por activistas y colectivos de mujeres en contra de la violencia de género y los feminicidios. Solamente en la Ciudad de México participaron cerca de 100 mil asistentes.

Nuevamente en este hecho, el discurso presidencial estuvo plagado de descalificación y acusaciones en contra de “los conservadores” y a la derecha de entrometerse en la convocatoria del Paro Nacional de Mujeres. “Aparecen (en redes sociales) personajes racistas, clasistas, corruptos, represores, como feministas, hombres y mujeres disfrazados de feministas”, fue el veredicto presidencial.

El avión presidencial, además, ha sido un estandarte comunicacional de la corrupción y el dispendio con el que la administración pasada ofendió a los más pobres. No obstante, se propone la construcción del Tren Maya con un costo de entre 6 mil y 8 mil millones de dólares, con el que se busca detonar el desarrollo económico en destinos como Cancún, Tulum, Calakmul, Palenque y Chichen Itzá, no importando que en su construcción se deforesten y degraden 23 áreas naturales protegidas.

El Tren Maya, que supuestamente fue pensado para que los más necesitados o etiquetados como “el pueblo bueno” tenga un futuro y desarrollo económico, está teniendo resultados opuestos. Organizaciones indígenas y populares, ciudadanos y académicos de la región han interpuesto amparos que ordenan la suspensión del proyecto ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) argumentando que se les está privando de su derecho a decidir libremente su futuro.

Para la 4T, las estrategias de gobiernos pasados son completamente criticables, sin embargo, trabajan en una política que retorne a México a los años dorados de los monopolios energéticos.

En total contradicción y con problemas legales, cancelación de licitaciones eléctricas por parte de empresas renovables y petroleras, y justificando que es por el bien de la nación, se busca “fortalecer” a Petróleos Mexicanos (PEMEX) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajo la batuta de la Secretaría de Energía (SENER). Mientras tanto, inversionistas viven en un ambiente de incertidumbre debido a la situación política y económica de México, un país en donde la ocurrencia ha tomado el timón de la nación.

La lista de contradicciones crece y se construye día a día.

Como mexicanos deberíamos buscar la cura de esta sociopatía retórica gubernamental. No deberíamos permitir caer en el juego dialéctico que nos confunde y confronta como sociedad; por el contrario, debemos ejercitar la creación de discursos propositivos dentro de la colectividad y la inclusión.

De seguir con la narrativa actual estaremos en la continuación de la tragicomedia mexicana con la que José Agustín fue cronista de la vida política de México, un país que a pesar de estar lleno de sarcasmo y que ríe para no llorar, se resiste a dejar de creer en el futuro.

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