Cinque Terre

Gerardo Flores Ramírez

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El autor es economista y fiel seguidor de Pumas. Ex senador de la República

La reforma al sector eléctrico, un capricho ideológico del pasado

Aunque la probabilidad de que la 4T esté dispuesta a hacer modificaciones relevantes a la iniciativa preferente de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que el presidente López Obrador envió al Congreso el pasado 1 de febrero es realmente baja, y que con ello uno esperaría que el parlamento abierto llevado a cabo por la comisión de Energía de la Cámara de Diputados el jueves y viernes de esta semana para escuchar reflexiones acerca de la iniciativa preferente de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica no sirva para mucho, no dejan de sorprender algunos aspectos que pude observar, sobre todo en la parte inicial de este.

Lo primero a destacar, es que para la apertura del parlamento abierto, se programara a tres funcionarios de la Comisión Federal de Electricidad para “hacer la presentación de la iniciativa”, como si a ellos que representan a una empresa productiva del estado les correspondiera tal tipo de tarea. No, ese papel le corresponde a la Secretaría de Energía, ya sea a su titular o algún subsecretario. Pero no, la confusión al interior de la 4T es de tal orden, que no les alcanza para distinguir a quién le corresponde un papel de representación política y a quién le corresponde un papel operativo.

El problema de esta confusión, es que al adjudicársele a dichos funcionarios el papel de presentar la iniciativa en cuestión no resulta sorpresivo haberlos visto conducirse en el papel de representantes de la víctima, CFE, asumiendo un papel incluso virulento en algunos momentos, haciendo señalamientos o insinuaciones hacia algunos legisladores, que rayaron en la agresión o difamación.

El director de CFE Energía no sólo descalificó con mucha vehemencia todo lo relacionado con la reforma energética, sino que además fue el elegido para presentar un diagnóstico completamente amañado sobre el desempeño del sistema eléctrico nacional y hacer comparativos caprichosos con los que, desde el muy particular punto de vista trasnochado de la 4T, se pretende hacer ver una aparente perversidad de aquellos que promueven o piden que se promuevan las energías renovables.

Junto con este funcionario, también se escuchó al director de Finanzas y al Abogado General de la CFE. El primero haciendo un simil bastante enredado entre los generadores de energía eólica y los autotransportes que circulan por una autopista, obviamente muy a su manera para descalificar también el marco legal actual.

Por su cuenta, el Abogado General, llegando al exceso de descalificar la resolución de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la que dejó prácticamente sin efectos la Política de Confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional que tramposamente publicó la Secretaría de Energía el año pasado. Digo tramposamente, porque eludió el marco legal que la obligaba a someter dicho instrumento a una consulta pública, pero como a la secretaria Nahle ese proceso le incomodaba, se fueron por la libre, tal como ha actuado la 4T en otros asuntos.

Sin duda, lo más sorpresivo de estas intervenciones fue la confusión técnica de estos funcionarios en el terreno de la teoría económica de costos asociado a un mercado eléctrico mayorista, guiada ya sea por una fijación ideológica o simplemente por la ignorancia. Confusión con la que pretenden sorprender a los legisladores que no están familiarizados con los conceptos de costos que son ampliamente aceptados a nivel internacional. En este contexto, celebro la pregunta expresa del diputado Enrique Ochoa, quien abiertamente les preguntó en qué país se utilizaba un modelo basado en esa concepción de costos, o bien, si era un invento.

Después de haber escuchado a estos funcionarios, y con la experiencia que me tocó vivir en el sector telecomunicaciones, otro sector basado en redes, que en México se ha caracterizado por muchos años por su elevada concentración con la presencia de un operador con un gran poder, lo menos que puedo afirmar es que estos funcionarios superan por mucho en su papel de víctimas de la competencia a los que en su momento han pretendido defender como víctima al preponderante del sector telecomunicaciones.

Eso sí, tanto funcionarios de la CFE como legisladores afines a la 4T, se llenaban la boca para destacar las virtudes pro competencia de la iniciativa preferente del presidente López Obrador, desplante que de inmediato queda sin asidero cuando observamos que uno de los cambios sustantivos que promueve la iniciativa en cuestión es la eliminación del segundo enunciado del primer párrafo del artículo 4 de la Ley de la Industria Eléctrica: “La generación y comercialización de energía eléctrica son servicios que se prestan en un régimen de libre competencia”.

Es decir, de aprobarse la iniciativa presidencial, se expulsaría de la ley el principio que garantiza que los servicios de generación y comercialización de electricidad se deben prestar en condiciones de competencia.

Así que basados en una convicción mal fundamentada, pretendiendo engañar a los mexicanos sobre los verdaderos alcances de esta iniciativa, autoengañándose sobre los efectos que tendrá sobre las tarifas de la electricidad al público, sobre las finanzas de la CFE y sobre las finanzas públicas del sector público, y sobre todo, sobre el medio ambiente, estaremos atentos para que al paso de unos años, estos funcionarios y legisladores que hoy se vanaglorian de ofrecer el santo grial en materia del sistema eléctrico nacional, estén dispuestos a confrontar los resultados de un salto hacia atrás que hoy los llena de orgullo.


Twitter: @GerardoFloresR

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