Cinque Terre

Karen Quiroga Anguiano

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Secretaria de Igualdad de Géneros del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

La reforma energética y la creación de un monopsonio y un monopolio al amparo del poder

La lucha por la soberanía en materia energética ha sido una de las causas más sentidas del Partido de la Revolución Democrática. La Reforma Energética fue el motivo por el cual nuestra fuerza política decidió salir del Pacto por México, que en su momento se había visibilizado como la posibilidad de un gran tratado nacional que permitiría la transformación del país.

El expresidente Enrique Peña Nieto dio un paso decidido rumbo a la privatización del sector energético publicitando la reforma presentada en 2012 como la posibilidad de llegar a la modernización del sector energético de nuestro país, privatizando las empresas públicas dedicadas a la producción y al aprovechamiento de los hidrocarburos y de la electricidad.

La Reforma Energética que ahora se nos plantea por la llamada Cuarta Transformación, tanto constitucional como a nivel legislación secundaria, esboza revertir la apertura del sector eléctrico al garantizar el 54% de participación de mercado de generación eléctrica a la CFE a costa de la inversión privada.

Asimismo, pretende eliminar el andamiaje institucional que permite el funcionamiento del mercado al desaparecer a los órganos reguladores del sector energético: la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) e integrar el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) a la CFE, por lo que la reestructuración implicaría la eliminación de la separación horizontal y vertical de la empresa en subsidiarias y filiales para reconcentrar las actividades del sector eléctrico en el antiguo monopolio del Estado y desaparecer, en los hechos, el mercado eléctrico mayorista (MEM).

La iniciativa retoma elementos de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica aprobada por el Congreso en marzo de 2021 –actualmente suspendida por litigios en el Poder Judicial–, pero va aún más allá al eliminar a los órganos reguladores y al operador del mercado eléctrico mayorista (MEM) para incorporarlos a la estructura de la CFE. De aprobarse, la reforma convertiría a la CFE tanto en regulador sectorial como operador del sistema, a la vez que se mantiene como un participante del mercado.

En otras palabras, la empresa tendría la facultad de establecer tarifas y otorgar permisos, así́ como decidir qué centrales inyectan su energía a la red y en qué momento lo hacen. Es decir, con un franco embate desde la presidencia se pretende dejar al poder legislativo sin atribuciones y restar de forma contundente su incidencia en la gran función exclusiva en materia de energéticos.

Por eso debe quedar muy claro que la propuesta de reforma energética que el PRD apoyará deberá contar forzosamente con las siguientes premisas:

  1. La creación del derecho humano a la energía y al internet.
  1. Incorporar a la canasta básica el kilowatt, el kilo de gas y, respecto a internet, los megas.
  1. Bajar las tarifas eléctricas y bajar el precio del gas natural.
  1. Priorizar un plan de sustitución de las vías energéticas con una visión a 50 años, toda vez que los avances científicos y la agenda para la producción de energías verdes y sustentables son esenciales y prioritarias.
  1. La creación de políticas públicas que incentiven el uso y disfrute responsable de los energéticos.
  1. La generación de planes de estudio especializados que permitan garantizar empleos en el sector energético es fundamental para asegurar el crecimiento económico, educativo y profesional del país.
  1. La renovación y actualización del sistema educativo planteando la obligatoriedad de la utilización de las nuevas tecnologías.
  1. Durante mucho tiempo el PRD impulsó la entrega de apoyos de útiles y uniformes escolares. La nueva normalidad ha cambiado el sistema educativo por lo que promoveremos la entrega de paquetes energéticos y de internet a estudiantes de todos los niveles a fin de garantizar el cumplimiento del artículo 3º constitucional.
  1. La creación de políticas públicas y regulación que se adapten a un ecosistema de descarbonización, así como la electrificación de la economía, además de sustituir de manera urgente las centrales eléctricas más contaminantes con tecnologías limpias y fomentar la utilización de gas natural en la generación eléctrica.

En el PRD reconocemos que la transición energética es tarea de todas y todos, y que la utilización de los recursos que forman parte de los fondos deben ser usados para la población más precarizada, con el objetivo de subsidiar elementos que permitan que accedan a energías limpias que no sean onerosas.

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