Cinque Terre

Ingrid Motta

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Ingrid ha sido reconocida en varias ocasiones como una de las 100 mujeres más poderosas en los negocios por la revista Expansión, una de las 45 líderes de mercadotecnia por la revista InformaBTL, así como una de las mujeres más influyentes en el campo de la tecnología por el periódico El Universal.

Redes sociales y plataformas digitales para la educación

La pandemia nos ha transformado en todas las formas posibles y nos ha confirmado que sólo quien se adapta sobrevive. En pocos meses, el mundo ha tenido que adoptar y aprender capacidades tecnológicas que no distinguen edad, sexo, raza ni condición profesional.

La pedagogía se ha visto obligada a digitalizarse aceleradamente y descubrió un nuevo sentido para entrar en acción urgente y tratar de empatar desigualdades y asimetrías en el capital humano de las instituciones educativas, el acceso a Internet y en la adopción de dispositivos móviles, en un mundo en donde aproximadamente el 50% de la población sufre de analfabetismo digital.

La globalización nos ha unido de tal forma que hoy todos podemos compartir nuestro conocimiento, costumbres y economía vía plataformas digitales.

¿Te imaginas en un corto plazo poder estudiar a través de estas plataformas y redes sociales?

La educación está enfrentando un nuevo fenómeno. Nunca una generación fue educada por otras teniendo una brecha tecnológica tan grande como lo está siendo ahora.

En nuestro entorno convergen nativos digitales, quienes son los actores para los cuales el sistema educativo se adecúa, frente a los no nativos digitales quienes son líderes de la nueva comunicología educativa, sin contar con las bases científicas del mundo digital.

La inclusión de los no nativos digitales dentro de este nuevo ecosistema tecnológico, a través de la conectividad y la constante capacitación sobre las herramientas digitales para la información, refuerza el sentido de comunidad y cierra la brecha digital.

Realidad y virtualidad

Las redes sociales han permeado de un modo tal que, si Facebook fuera un país, sería el tercero más poblado del mundo y en franco crecimiento minuto a minuto. Esta capacidad de crear una comunidad podría ser utilizada para crear una plataforma educativa global que viva dentro de redes sociales con inclusión total a toda la población mundial, y que además permita el uso de herramientas de video, audio, realidad aumentada y virtual.

Con la figura de zero rating (calificación cero) de operadoras de telefonía móvil y operadores móviles virtuales (MVNO), se podría dar entrada a Internet sin costo financiero para usuarios de escasos recursos, brindándoles acceso a ciertos sitios web o subsidiar el servicio con publicidad, lo cual podría por fin  terminar con la brecha y el analfabetismo digital.

Google, por su parte, ha cambiado el paradigma educativo y profesional al buscar candidatos con base a su carácter y personalidad, para así ajustar la enseñanza y capacitación a habilidades ad hoc a su perfil. Parecería que con esto los aísla en competencias para sólo poder trabajar en su empresa; por el contrario, los integra a una lista de empleadores que han seguido este esquema para integrarse al mundo laboral: Walmart, Intel, Best Buy, Hulu, Sam´s Club entre muchas otras.

Surge entonces la necesidad de analizar las fortalezas y debilidades que estas redes digitales de comunicación e interacción tienen, para poderlas utilizar de lleno no sólo como usuarios, sino como creadores en nuestra vida académica y desde el punto de vista de los estudiantes y de los profesores.

¿Cuales serían algunos de los beneficios?

  • Un punto a favor de las redes sociales y plataformas digitales es que crean comunidad, nos permiten compartir historias, intereses, proyectos y objetivos comunes.
  • Logran crear espacios físicos en un mundo virtual, ideales para la convivencia.
  • Permiten que todos podamos interactuar y generar una cohesión de ideas e ideales.
  • Son inmediatas y no tienen horarios.
  • Permiten un equilibrio de base de conocimientos entre todos los que ahí interactúan y aprenden.
  • Permiten libertad de participación ya que son un espacio flexible y creativo.

La tecnología nos ha permitido construir vínculos, que aparentemente podrían ser mucho más fríos y distantes, pero se ven fortalecidos por las interacciones sociales previamente construidas en la convivencia personal, y hacen que el proceso sea mucho más empático y personalizado que si antes no hubiese existido contacto físico y emocional.

A medida que la tecnología continúa avanzando, tendremos que tomar decisiones éticas sobre cómo usarla, cómo interactuar dentro de sus parámetros y cómo conectarnos con otros, sin dejar de lado la empatía.

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