Cinque Terre

Victor Virueña

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Migrante, Abogado por la UNAM, Maestro en Leyes, Washington University.

Como se descubrió la red de sobornos para entrar a las universidades de prestigio en los Estados Unidos

Hace un año, el FBI allanó la casa de Morrie Tobin un empresario multimillonario de 45 años de origen canadiense, vicepresidente de la empresa Segami Images Inc, y que vivía una vida de ensueño en un lujoso barrio de Los Ángeles, California.

El motivo de la intervención en la mansión de Tobin fue la búsqueda de evidencias que lo vinculaban con un fraude a inversionistas y que ponía en riesgo no solo su estabilidad financiera sino su libertad por muchos años.

Desesperado ante la posibilidad de perderlo todo, decidió jugársela y viajó a Boston para reunirse con el fiscal del caso y proponerle un trato: a cambio de una condena menor les iba aponer en bandeja de plata a una serie de ricos y famosos que pagaron cientos de miles de dólares en sobornos para que sus hijos entraran a las escuelas de elite de Estados Unidos.

El Wall Street Jornal reveló que Tobin utilizó micrófonos ocultos para entrevistarse con su contacto en la red, Rudy Meredith, quien era la entrenadora del equipo de futbol femenil de Yale y quien aceptó $450,000 dólares a cambio de incorporar a la hija de Tobin al equipo y garantizar su entrada a la prestigiada universidad.

Meredith también estuvo de acuerdo para ayudar a la fiscalía y así fue como jalando el hilo los investigadores dieron con el organizador de todo, Rick Singer, dueño de la consultoría Edge College and Career Network, donde se ofrecía a padres seleccionados por su riqueza el acceso a las grandes universidades para sus hijos. La trama incluía sobornos a quienes calificaban exámenes, a entrenadores deportivos y la creación de currículos que incluían premios y reconocimientos que en realidad los estudiantes nunca tuvieron.

Entre los 15 acusados se encuentran  las actrices Felicity Huffman y Lori Loughlin, el empresario vinatero Augustin Huneeus, el gerente de casinos Gamal Abdelaziz y el ejecutivo de finanzas William McGlashan, entre todos pagaron 25 millones de dólares a Singer y el repartió sobornos para lograr el acceso a Yale, la Universidad de California, Georgetown, Stanford y la Universidad de Texas.

Como premio a su ayuda la fiscalía recomendó sólo 36 meses de prisión domiciliaria y cuatro millones de dólares en multas para Tobin. Al final el delator fue tratado con clemencia por la justicia y los jóvenes que no sabían nada de lo hicieron sus padres no solo han sido expulsados, sino marcados para siempre.

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