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Orquídea Fong

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Periodista/comunicóloga egresada de la UNAM.

Radio UNAM, Renato Dávalos: clásicamente… ignorante

La programación musical de la mañana del 15 de septiembre del 2016 en Radio UNAM, en FM, ha sido atinada: obras del magnífico compositor mexicano Ricardo Castro. Tres valses, un concierto completo y otras más, llenan la mañana de una atmósfera de suave belleza. Elizabeth Rojas, locutora en cabina, de voz maravillosa y perfectamente educada, presenta las piezas, da la hora y dice: “Está usted escuchando Radio UNAM… clásicamente actual”.


Termina una pieza… entra un spot que asegura que Radio UNAM es “clásicamente deportiva”. En otro momento, escuchamos que la emisora también es “clásicamente patriota”. Y todo lo bonito se esfuma.


Este slogan, pretendidamente creativo, fresco y juvenil, busca darle a la estación una identidad que la “acerque a los jóvenes”. Esta intención la expresó Renato Dávalos al tomar posesión de la dirección de Radio UNAM a principios de este 2016.


La muy noble intención de acercarse a los jóvenes quizá sea uno de los primeros motivos de hacer estupideces en materia de educación, cultura y marketing. Está en la Biblia. Y la creación de frases tontas, equivocadas y pegajosas es una de las patéticas manifestaciones de esta intención.


Me permito informarle al director de Radio UNAM que esta estación no es una emisora “clásica”. Si lo fuera, no habríamos escuchado este 15 de septiembre música perteneciente a la corriente del romanticismo (que no ‘música romántica’ ojo).


“¿O sea cómo?”, me diría, si me tuviera enfrente.


“Es música que toca una orquesta, o un pianista, o un conjunto de músicos sinfónicos. Es música clásica, por eso, Radio UNAM la pasa, o sea, Radio UNAM es clásica ¿o no?”, agregaría perplejo. “Es por eso que aprobé bien contentísimo que mi rutilante equipo de jóvenes productores la creara y se volviera el slogan de la estación.”


“A ver, mi querido colega”, le diría yo, bien amable. (Renato Dávalos es mi colega. Es periodista. Lo cual me hace entender por qué cuando digo que lo soy, algunos alzan la ceja, pero eso es otro tema). “¿Me creerías, si te explico, así, suavecito, que la música clásica es la perteneciente exclusivamente a cierto periodo histórico? ¿Que NO es por definición la que tocan las orquestas en las salas de concierto? ¿Que no es la música que algunos llaman culta?”.


Y me seguiría yo explicándole que se llama música clásica a la perteneciente, pleonásmicamente, al periodo clásico. “A ver, Renato”, le diría yo, “en tu computadora googlea clasicismo en música”.


Juntos, veríamos que justo la primera entrada que arroja Google es una muy precisa definición de Wikipedia que dice: (A ver Renato, lee en voz alta, por favor)


“Clasicismo es el estilo de la música culta europea desarrollado aproximadamente entre 1750 y 1820 por compositores como Wolfgang Amadeus Mozart y Joseph Haydn. Coincide con la época cultural y artística hoy denominada, en la arquitectura, la literatura y las demás artes, Neoclasicismo”.


No puedo imaginar cuál sería su reacción, pero supongo que se quedaría pensando, callado.


Yo aprovecharía su concentración para agregar.


“Y hoy, en la programación de FM, por ejemplo, la estación transmitió música romántica”. Sé que me vería extrañado. Yo tendría que explicarle que no, la música romántica no es la de amor, como las canciones de Estelita Ñúnez. Le contaría que también existe la “música moderna”, y no, no es la de Justin Bieber.


Para este momento la confusión sería extrema. “Es muy, muy sencillo. A toda la música de concierto, salida de los conservatorios se le llama sencillamente música académica”.


Eso es Radio UNAM, una estación que transmite música académica.


Pero es aún más: Radio UNAM es una estación universitaria, no restringida a una época, ni a un estilo, colega. Su eje es transmitir “la mejor música de todos los tiempos”, incluso la popular, “cuando es auténtica”, y si no me crees, le diría, leéte el discurso inaugural del primer director, Alejandro Gómez Arias. Ahí dice.


Aunque, por otro lado y aquí entre nos, no culpo al señor director Dávalos de no reconocer géneros y épocas musicales, columna vertebral del medio que dirige. Sé, porque conozco la historia de esa pobre estación, que él, como muchos antes que él, fue nombrado por amiguismo, para darle un hueso, para que tuviera un cargo desde donde tener un bonito sueldo y hartas prestaciones a cargo del presupuesto de la UNAM. Y no porque alguien me haya pasado un secreto. No es necesario: basta ponerse a oír la estación.


Sé también que para él está bien lo que hace, porque la estación suena “juvenil” y en su intención, que es acercarse a los jóvenes, un slogan pegajoso basta y sobra.


No lo culpo tampoco de pensar que la cultura es aburrida y hay que “animarla”. Sé que lo piensa por cómo producen ahora los spots, llenos de velocidad y animación. No lo culpo de tener más referente sonoro que la Ke Buena, en serio.


Más bien yo le explicaría bonito. Le diría que es un ignorante, pero sin ánimo de ofender, tan sólo de ayudar, porque si él mejora, la estación mejora y todos salimos ganando. Le pediría por favor que no ponga a locutores excelsos como Elizabeth Rojas o Juan Stack a decir que Radio UNAM es “clásicamente” esto, lo otro o lo de más allá. Así, por su vidita.


Pero como sé que nunca voy a tenerlo enfrente, ahí les encargo que le pasen el recado.


 

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