Cinque Terre

Efrén Schwarz Ostos

[email protected]

Que se haga tu voluntad, en las mulas de mi compadre…

Este es el texto original de Umberto Eco, del que surge la frase “Las redes sociales son la legión de idiotas”, apareció en la Sección Cultural de La Stampa el día 10 de junio de 2016 (I social media danno diritto di parola a legioni di imbecilli che prima parlavano solo al bar dopo un bicchiere di vino, senza danneggiare la collettività. Venivano subito messi a tacere, mentre ora hanno lo stesso diritto di parola di un Premio Nobel. È l’invasione degli imbecilli), lo que en castellano quiere decir, Las redes sociales dan derecho a hablar a legiones de idiotas que solo lo hacían en el bar después de una copa de vino sin dañar a la comunidad. Antes, eran  silenciados de inmediato, ahora, tienen el mismo derecho de hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los  idiotas.”

Profundizando, las redes sociales no son “la legión de idiotas”, son la trinchera de idiotas, de cobardes y de resentidos sociales. Individuos que desde la cortina del anonimato se dedican a difamar, a insultar, a agredir y hasta a amenazar de muerte a quien sea “digno y merecedor”, según ellos, de sus arteros ataques. Queda claro que ese tipo de conducta solo desnuda su nivel intelectual, ¿es válido juzgar a alguien por sus estupideces teniendo en cuenta un bajísimo nivel intelectual? No lo creo, sin embargo, hay un fenómeno que vale la pena resaltar que en estas elecciones salió a relucir.

Los ataques de los llamados “pejesombis” en las redes sociales, durante la precampaña (en el caso de AMLO  hace 12 años), en la campaña y aún después de las elecciones han sido brutales, bastaba poner algo en contra del ahora Presidente Electo, para que los insultos llegaran como ráfaga de Shpitalny-Komaritski Aviatsionny Skorostrelny (sugiero lo “guglén” o mejor, lo chequen en YouTube). Entendiendo que estos ataques venían de idiotas, la situación puede por lo tanto, considerarse irrelevante.

El fenómeno da un giro cuando hace algunos días Jesús Ernesto López Gutiérrez, el hijo menor de Andrés Manuel (el integrante de la familia que mejor me cae), un niño de 11 años, aparece en una foto con una pequeña melena y un mechón decolorado, nada fuera de lo normal, en ese momento surgen los idiotas que militan del lado derecho (los idiotas pueden militar en la derecha, en la izquierda o en el centro, se escabullen en cualquier posición política), dicho en el argot de las redes “los derechairos”, atacando de la misma forma artera a Jesús Ernesto, la misma situación, imbéciles atacando desde la cortina del anonimato. La diferencia a tomar muy en cuenta; cuando los “pejesombis” atacaron, ninguno de los integrantes del grupo cercano a AMLO o el mismo candidato, condenaron los ataques, estos  iban dirigidos a Enrique Peña Nieto, a su esposa, a sus hijos y/o cualquiera que simpatizara con ellos. Cuando los ataques se centraron en el benjamín del Presidente electo, muchos de su grupo cercano alzaron la voz clamando en contra de estas afrentas, exigiendo la cordialidad, invitando a la reconciliación, asociaciones civiles simpatizantes de AMLO se dejaron ir contra los insultantes como jauría tras la zorra, como en las cacerías inglesas, pues.

¿Cómo definir esta postura? “Cuando mis huestes te agreden”; “yo que, esta boca no es mía”, cuando mis “adversarios” osan atacar a alguien de nuestro grupo, “son chingaderas” (lo cual no deja de ser verdad).

Aparte de revisar las propuestas económicas, políticas y sociales, al grupo del futuro Presidente, le urge revisar sus estrategias de relaciones públicas. Este tipo de condenas aplican solo cuando son parejas, si se hubieran desmarcado de los ataques de sus huestes y las hubieran condenado, estarían en todo su derecho de condenar los ataques en su contra, si no… no.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password