Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

“¿Qué estación de radio escucho en las mañanas?”, y otras ocho preguntas que respondo

Éstas son algunas de las preguntas más recurrentes que me hacen contactos de Facebook y amigos en diferentes ámbitos. Por eso ensayo algunas respuestas:

1. ¿Por qué no me he referido a Sandra Vaca, “señalada” como “presunta” reclutadora de red de prostitución, quien iba a presidir la comisión de la niñez en CDMX?

Por eso precisamente, porque fue “señalada”, no porque fuera culpable, el proceso legal respectivo no la encontró culpable. El mismo criterio he tenido con Dulce María Silvia Hernández, esposa de César Yañez, quien también fue señalada de violaciones a la ley. Es muy frágil nuestro sistema de procuración de justicia, y lo debilitamos más si convertimos a personas señaladas o presuntas en culpables o delincuentes, es decir, si fortalecemos al tribunal mediático para delimitar inocentes o culpables (además, nunca escribo para agradar a las tribunas.)

2. ¿Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto escribiste sobre la Casa Blanca, la corrupción de los gobernadores que han sido procesados por la ley además de los desvíos millonarios en dependencias como Sedesol y Sedatu?

Sí, en reiteradas ocasiones. También lo hago ahora con los miembros del gobierno entrante y, claro, lo haré durante su gestión. Pero por un instante supongamos que no lo hice: como sea, yo escribo sobre lo que se me pega la gana y no deposito en otros mi autoridad ética ni moral.

3. ¿Cuál fue el mayor error de comunicación de la administración de Enrique Peña Nieto?

Sin duda, lo sucedido en Ayotzinapa. Y junto con ello, no comprender que las redes sociales son una herramienta definitiva para comunicar.

4. ¿Por qué nunca empleo términos como “El lado correcto de la historia” o “El basurero de la historia” o “Me dueles México”?

Porque la historia no tiene lados correctos o incorrectos, es mucho más compleja y, por eso, no tiene un basurero. En todo caso, aquellos son términos basura usados en lenguajes grandilocuentes pero huecos. En todo caso, me duele la demagogia.

5. ¿Cuál es el mayor error de los medios mexicanos en los últimos años?

Me parece que son dos. El primero es estratégico, comprende su viabilidad como empresas: acostumbrar al público a que los contenidos son gratuitos (estoy convencido de que revertir esa tendencia será muy complicado, aunque para allá apuntan los esfuerzos). El segundo es que muchos medios dieron como cierta la mentira del presunto lavado de dinero de Ricardo Anaya y me parece que eso también fue resultado de una operación política.

6. ¿Qué opinas del retiro de las placas alusivas a Gustavo Díaz Ordaz?

Me parece un desatino. La memoria es parte de nuestra historia y esta no define por actos de buena conciencia. El Sistema de Transporte Colectivo no se explica sin Díaz Ordaz como no se explica la matanza del dos de octubre sin él. Por cierto, también opino que es un gran desatino culpar al Estado Mayor Presidencial de aquella masacre. Hasta ahora no hay, o no conozco, ningún testimonio gráfico o hemerográfico que apunte en esa dirección.

7. ¿Por qué no estoy entre las plañideras digitales frente a la muerte de Charles Aznavour a los 94 años?

En primer lugar porque no lo conozco y, en segundo, porque a los 94 años lo más probable es que una persona muera de un momento a otro.

8. ¿Qué estación de radio escucho en las mañanas?

A Luis Cárdenas, Ciro Gómez Leyva y Carlos Loret, en ese orden. No escucharé a Carmen Aristegui porque me pesan mucho sus discursos aunque, claro, siempre estoy al pendiente de ése y otros noticieros.

9. ¿Continuará la revista etcétera durante el próximo sexenio?

Aún es pronto para decirlo.

En noviembre próximo, este proyecto cumplirá 25 años; se fundó en 1994 como semanario de política y cultura y, en 2000, continuó como revista mensual especializada en el análisis de los medios. Hemos tenido momentos complicados, sobre todo en la administración de Felipe Calderón, quien nos vetó por una carta que publicamos de Carlos Castillo Peraza a él, donde no quedaba nada bien. La manufactura mensual de etcétera asciende a 500 mil pesos, tanto en su versión impresa como en su portal y el funcionamiento en redes sociales, además de la operación diaria de la oficina y el sueldo de quienes trabajamos, así como las pequeños pagos a quienes colaboran. Si hay reglas claras y no impera la discrecionalidad, etcétera no tendrá mayores problemas, pero desde luego tengo que diversificar sus ingresos. Espero que haya otras instancias públicas que se anuncien y empresarios interesados en anunciarse (la UNAM nos vetó desde hace casi dos años por nuestras críticas a Radio UNAM). Tenemos dos ventajas sobre todo: la transparencia (yo soy el dueño) y la auténtica austeridad la conocemos desde siempre, con esas ventajas también esperamos que los lectores vayan más allá del like o los buenos deseos y se suscriban –no vivimos de buenas vibras– y si no lo hacen, que paguen cuando llegue el momento en el que cobremos por el acceso a algunos materiales (y si no hacen nada, están en su santa libertad de no importarles lo que suceda con nosotros, lo que sí es que no volveré a dar un solo dato de donde llamar y cuanto cuesta la suscripción). Pero supongamos que tenga que cerrar etcétera, lo haremos bien, con la frente en alto (sin hacernos víctimas o recurrir al chantaje) y, sin duda, a varios de nosotros algo se nos ocurrirá para seguir participando del intercambio público. Lo que nunca haremos es dejar de decir lo que pensamos en aras de tener para el tupper.

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