Cinque Terre

Javier Solórzano

Putin y el poder casi absoluto

Moscú.- Vladimir Putin no quiere por ningún motivo dejar un solo espacio para que Rusia deje de ser una potencia mundial. Ha logrado, en los últimos años, consolidarse en el poder y ha logrado al mismo tiempo someter a la oposición y, en otros casos, hacerla parte de su proyecto.

En las pasadas elecciones Putin logró consolidarse. El 7 de mayo de este año alcanzó cerca del 80 por ciento del total de votos de una participación cercana al 75 por ciento. Rusia dejó el comunismo, el que controlaba las vidas de cada uno de los habitantes de este extraordinario país, para pasar a nuevas formas de gobernabilidad y control. Hay cosas en este país que sólo los rusos entienden. Tiene que ver con sus raíces y tiene que ver con nuevas generaciones que no conocen el pasado, de no ser por libres o en los recuerdos de sus ancestros.

Moscú es la joya de la corona de este país. La mayoría de los habitantes de esta enorme nación quiere venir a la capital porque aquí es donde están las oportunidades, el crecimiento económico y la posibilidad de hacer vidas diferentes. En muchas de las ciudades de Rusia las posibilidades están limitadas al conservatismo y, en muchos casos, hay pobreza.

Rusia, al mismo tiempo, ofrece un sinfín de oportunidades, muchas de ellas con un alto costo. El país recuerda su pasado, pero sabe bien que hoy las cosas son diferentes y para ello entregan algo más que su confianza en su presidente.

Como en muchas otras naciones está llena de contradicciones. Por un lado no hay penalidad en la suspensión del embarazo, pero por otro hay altas penalidades contra el público homosexual. Una pareja del mismo sexo, que vaya de la mano, es inmediatamente detenida. Algo que muestra estos niveles de contradicción es el hecho de que no se haya podido controlar el sida. Para entrar a este país uno de los exámenes más rigurosos es el de sida.

El desarrollo de Rusia en ciencia y tecnología rebasa lo asombroso. Científicos de todo el mundo, entre ellos muchos mexicanos, vienen a este país a estudiar y a desarrollar investigaciones que sólo aquí tienen cabida. La población mexicana en Rusia alcanza 400 personas, de las que la mitad de ellas son investigadores o estudiantes.

Hoy, los rusos viven una luna de miel en el Mundial, han ganado dos partidos que los colocan virtualmente en la segunda ronda. Todavía les falta mucho y habrá que ver cómo les va con Uruguay, pero por lo pronto el futbol, que no es el gran deporte en este país, los ha hecho voltear la cara y emocionarse. La noche de ayer no solamente fue la Plaza Roja, sino buena parte de la ciudad la que se desveló al grito de Rusia como parte de los festejos de la victoria que obtuvieron con un Egipto con un muy disminuido Salah.

Putin está haciendo la fiesta y le está saliendo hasta ahora bien. Se sabe poco o nada de la vida del presidente, es un enigma para los ciudadanos que, insistimos, alcanza en muchos casos tintes de admiración. Putin se mueve en los terrenos en donde cuando hay una crítica severa a su gobierno, responde que hay muchas cosas bien hechas que deben ser consideradas antes de que se esté criticando a su gobierno.

Rusia tiene un papel preponderante en el mundo. No está claro si se mete o no en procesos electorales de otros países. Conversando con investigadores universitarios sobre este tema nos dicen que no tienen elementos para poder opinar; sin embargo, nos dicen que Putin acostumbra engañar con la verdad.

No dudan de lo que pueda hacer, pero no ven al momento algún indicio de la participación de Rusia en las elecciones mexicanas.

Putin tiene el control. En muchos casos sabe hasta cómo respiran los rusos, lo quieren y admiran y algunos no dejan de ser críticos de él.

Un hecho es cierto: no se mueve una hoja de un árbol en este país sin que él esté enterado.

Resquicios
Así nos lo dijo ayer Tonatiuh Guillén, sociólogo: A Trump los republicanos ya le están dando la espalda. Si bien la crisis de los niños inició con Obama, el presidente ha actuado de una manera cruel y discriminatoria, buscando sus oprobiosos intereses.


Este artículo fue publicado en La Razón el 20 de junio de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password