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Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

Proceso ofrece disculpas a Raymundo Riva Palacio por difamarlo

En un hecho sorpresivo e inusual, al semanario Proceso le tomó tres años publicar una fe de erratas, para reconocer que en una de sus publicaciones se hicieron señalamientos calumniosos en contra del periodista Raymundo Riva Palacio, a quien le ofrece una disculpa.

En su más reciente número, en la sección Palabra de Lector, se hacen algunas precisiones sobre el texto “El top ten del chayote”, de la autoría de Julio C. Roa, publicado en la edición 2180 de Proceso correspondiente al 12 de agosto de 2018.

En la nota aclaratoria se explica que el autor citó como fuente para su reporte, el informe “Dinero bajo la mesa. Financiamiento y gasto ilegal de las campañas políticas en México”, realizado por María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde, en el cual – en uno de sus capítulos – se hace referencia a los medios y periodistas más beneficiados por publicidad oficial en 2017. Con esa base, Julio C. Roa afirmó que Raymundo Riva Palacio había recibido 8 millones 316 mil pesos, lo cual resultó falso.

“Esta redacción verificó que el nombre del comunicador mencionado no figura ni en las tablas ni en las gráficas publicadas en el informe. Se hace esta aclaración para precisar la información respecto de ese informe y ofrecemos una disculpa al periodista Raymundo Riva Palacio”, concluye Proceso.

Pero resulta que la revisión que Proceso tardó tres años en realizar, Etcétera la llevó a cabo en solo unos días y así lo dio a conocer en un reporte titulado “Sesgos y omisiones en top ten del chayote” publicado el 24 de agosto de 2018. En él se documentó con amplitud que nombre de Raymundo Riva Palacio nunca figuró en el informe de María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde y más aún, tampoco apareció el portal Eje Central, dirigido por Riva Palacio y cuya razón social es Estrictamente Digital SC. También registramos que el propio Riva Palacio se enfrascó en una discusión en Twitter con Julio C. Roa, respecto a las imputaciones que éste le hizo. ¿En Proceso no revisaron las redes sociales en aquella fecha?

Lo más sorpresivo en este mea culpa tardío, radica en que María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde enviaron el 21 de agosto de 2018, una carta al semanario para hacer algunas aclaraciones respecto al uso sesgado por parte de Julio C. Roa de la información contenida en su informe, para hacer señalamientos personales en contra de algunos medios y periodistas y darle a su investigación una intencionalidad política que no tiene. Por su importancia, Etcétera reprodujo textualmente el pronunciamiento en aquel entonces.

“Aunque algunos medios o usuarios de las redes sociales lo han inferido, el estudio en ningún momento sugiere acto de corrupción alguno; simplemente enumera información pública del Sistema de Comunicación Social del gobierno federal. El estudio analiza la falta de reglas claras para asignar la publicidad oficial y los patrones de contratación en medios electrónicos, digitales y prensa escrita”, decía la misiva en uno de sus párrafos.

Las dudas son obvias: ¿Proceso “perdió” esta carta y tardó tres años en encontrarla? ¿Por qué después de tanto tiempo decide, de pronto, revivir este asunto e incluso disculparse con Raymundo Riva Palacio? ¿Olvidó el semanario que una de las reglas de oro de una fe de erratas en publicaciones periódicas es la oportunidad? ¿Por qué no conminó al autor a aceptar su equivocación y decidió asumir toda la responsabilidad? Bien haría Proceso en responder a estas preguntas en aras de la transparencia con sus lectores.

Por cierto, la “fe de erratas” publicada en su edición de este domingo 12 de septiembre, no sólo fue tardía sino que contiene nuevos errores: el primero, la fecha del publicación del reporte de Julio  C. Roa: no fue el 12 de agosto de 2019, sino de 2018. Y el segundo, la cantidad que el autor citó como el supuesto pago a Riva Palacio no fue de 5 millones 319 mil pesos sino 8 millones 319 mil.

Si el semanario busca enmendar un error, aunque sea tarde, debe hacerlo con base en la información correcta, o de plano, contratar a nuevos editores y correctores de estilo, para que no tengan que hacer una “fe de erratas” sobre otra.

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