Cinque Terre

Javier Solórzano

Presupuesto, recortes y conferencias

El Gobierno pretende que el presupuesto sea equilibrado, que genere certezas y confianza y, sobre todo, que los mercados lo vean con buenos ojos y que no se escamen.

Si lo va a lograr o no sólo se sabrá en la medida en que vaya avanzando el año, por lo pronto no hubo sobresaltos, como pasó con la cancelación del NAIM.

Difícilmente el próximo año veremos grandes resultados y avances significativos en la economía, particularmente en crecimiento del PIB, el cual seguirá siendo modesto.

Las cosas no cambian de la noche a la mañana. El Gobierno está jugando a la sensatez como fórmula para construir un futuro diferente. Es con ello que espera resolver pretensiones y objetivos a futuro.

Sabe que por lo pronto si algo tiene que hacer es enfilar la economía para cumplir las innumerables promesas que ha hecho, éste es el camino elegido, ya veremos si alcanza.

Lo que ya está enfrentando el Gobierno es que algunas de sus promesas de campaña están siendo pasadas a segundo plano o sometidas, por lo menos por lo pronto.

En el encomiable ejercicio diario que tiene López Obrador con los medios y las redes sociales, nos estamos enfrentando con el hecho de que algunas de las preguntas que se le plantean no necesariamente están siendo respondidas.

En medio de ese rescatable ejercicio, lo que ha venido a pasar es que en ocasiones se pierde lo que dice López Obrador. La dinámica de las conferencias no permite hacer un seguimiento sobre lo que responde el mandatario. A veces quedan dudas de lo que se dice, lo que deja en el aire la idea de si la pregunta fue realmente respondida.

Ya se ha presentado el caso de que algunas interrogantes no han sido respondidas, quizá porque los temas se cruzan en el camino o porque la dinámica de las conferencias no permite un seguimiento sobre lo que se cuestiona.

Las experiencias iniciales sobre lo que ha pasado con las conferencias deben servir para ir encontrándole su mejor desarrollo. Hasta ahora ya van once y algunas de ellas han tenido una duración de hasta más de hora y media.

Un ejemplo de la dificultad de tener un seguimiento a un tema se presentó ayer. La reducción del presupuesto para las instituciones de educación superior no resultó tema para el Ejecutivo, a pesar de que desde el domingo varias universidades e institutos públicos dieron a conocer su inconformidad y rechazo por la decisión. Le dio vuelta rápidamente a este asunto.

López Obrador respondió que “había que hacer más con menos”, que se iban a otorgar un buen número de becas, y que además se construirán 100 universidades en todo el país. No hubo  manera de seguir con el tema, es una cuestión de turnos y el del periodista que había preguntado había pasado.

Independientemente de esto, la decisión de reducir el presupuesto de las universidades púbicas no resuelve el problema de la educación superior en el país. Echar a andar 100 universidades es un gran proyecto en el papel, pero es también una apuesta audaz, atractiva y de riesgo; todo junto.

Lo que también subyace en lo que dijo el Presidente es que hay corrupción en las universidades y que al acabar con ella se recuperarán. La pregunta ante esto es si hay corrupción en las universidades habría que denunciarla, si no pareciera una ligereza inaceptable.

Quitarle dinero a las universidades púbicas para otorgárselo a un proyecto que está en ciernes, que todavía no esta claro cómo será en cuanto diseño académico, tipo de carreras, planta magisterial, parece ser un auténtico volado.

Si sólo se trata más bien de cumplir una promesa de campaña, no está visualizando el costo y las consecuencias.

El nuevo gobierno se la ha pasado corriendo, tiene que darse pausas. Responde muchas preguntas al vuelo pero a veces realmente no contesta, aunque parezca que lo hace.

RESQUICIOS.

El nuevo salario mínimo va a ser el mayor de la historia, es el máximo incremento en 25 años y puede ser que ni así alcance. Desde donde se vea, es un gran avance.


Este artículo fue publicado en La Razón el 18 de diciembre de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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