Cinque Terre

Antonio Ortigoza Vázquez

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Por diputado pedófilo, en Morena, confundidos, solo opinaban sandeces

«Yo le suplico, por favor… no me destruya, ayúdeme, lleguemos a un acuerdo económico… no me destruya». Así suplicaba, con tono dolorido, el diputado federal de Morena, Saúl Benjamín Huerta Corona a la madre del adolescente de 15 años que le denunció por abuso sexual la mañana del miércoles 21, en el Hotel Roma, de la Zona Rosa.

Ya en una agencia del Ministerio Público, la noticia cayó como balde de agua helada en la Cámara de Diputados. Todavía no tenían idea en Morena de la forma adecuada (por decir algo) para manejar el escándalo de David Monreal y su manoseo a una candidata a alcaldesa, cuando se les vino encima el caso, realmente asqueroso, del diputado poblano.

Ante señalamientos contundentes de las diputadas Ruth Hernández, de Movimiento Ciudadano, y Xóchitl Gálvez, del PAN, que indignadas reclamaron: “¡Basta, basta, de tener candidatos impresentables, basta de candidatos violadores, manoseadores y pederastas!».

Ante eso, la morenista Malú Micher, nada menos que presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, optó por irse a los cerros de Úbeda, acusó a las opositoras de «doble discurso» y recurrió a los evangelios al aconsejar «cuidado con tirar la primera piedra… están realizando actos (¿?) de lo que se llama la doble moral…»

Pero en ese concurso de escurrir como sea el bulto del tremendo escándalo, el que se llevó medalla de oro fue el nuevo «pastor» de la mayoría morenista, Ignacio Mier, con una genial estupidez: «El diputado Huerta actuó (¡vaya forma de definir un crimen nefando) fuera de su función como diputado, lo hizo en su vida personal… y ahí no me meto«. (Cierto: en la Ley del Congreso dice que «los diputados no podrán usar su investidura cuando se trate de abusar sexualmente de menores», o más o menos así).

Eso duró más o menos 40 horas o poco más. La definición obligada no surgió de la mayoría cameral (donde el «líder» estaba sumido en una profunda confusión) sino con la Secretaria General del partido, la diputada con licencia Citlalli Hernández, la que poco después de las seis de la tarde del jueves 22, dijo: «Si Benjamín Huerta no pide permiso (quiso decir: «solicitar licencia»), Morena impulsará el proceso de desafuero».

Añadió la dirigente partidista que «en Morena no se permitirá ninguna conducta antisocial ni delincuencial, por lo que estarán a la disposición de la Fiscalía (de CDMX) y lo que informe». En cuanto al asunto de David Monreal, dijo que «ya fue amonestado por el partido, aunque la mujer (siiic) negó que haya sido acosada (aludió a Rocío Moreno, candidata a alcaldesa de Juchipila, Zacatecas) y el partido, además, hace un llamado para combatir actos machistas».

(Anoche ya no se supo si Malú Micher acusó a Citlalli de «doble moral» o le aconsejó «no tirar la primera piedra»).

MORENISTAS CONFUSOS Y NERVIOSOS

El caso fue que en Morena no tenían idea qué hacer. El diputado Huerta Corona, hacia el mediodía del miércoles había difundido una grabación donde afirmaba haber sido «víctima de una extorsión» (¿De parte de un muchachito de 15 años?), que las acusaciones eran falsas y que eso lo demostró en la agencia del MP y que «nunca se basó en la protección del fuero constitucional».

Pero «la línea» a seguir, al parecer no llegaba.

La Fiscal de CDMX no decía esta boca es mía y no se tenía idea si se hubiese abierto una carpeta de investigación, requisito inicial para, ya con la acusación formal, el Ministerio Público solicite oficialmente el juicio de desafuero.

Y el presidente de membrete de Morena, Mario Delgado, no aparecía por ningún lado, y eso que le buscaron en todos los «Sani-rent» que había en las calles.

Morena

«UN ARREGLO ECONÓMICO GENEROSO», PROPUSO HUERTA

En su noticiario nocturno, a pocos minutos de despedir la transmisión en «Imagen TV», el periodista Ciro Gómez Leyva reprodujo parte de una conversación telefónica del diputado Huerta con la madre de la supuesta víctima.

El diputado pedía: «Yo le suplico de favor, ayúdeme… no me destruya». Y la madre, con tono indignado: «Yo le pedí ayuda, yo creí que usted era una persona decente, yo le presté a mi hijo para que le diera un trabajo y mire lo que hizo…»

Huerta: «Yo le juro, le juro que no le hice nada, nada. Ayúdeme, no me destruya, vamos a hacer un arreglo económico…»

Madre: «No me diga nada de eso… yo voy para allá, para México…»

Huerta: «No, en la delegación (de policía), no.…en mi hotel, ahí platicamos»

Y sucedió que Huerta fue dejado en libertad y en versión del MP, la decisión se tomó porque arguyó el fuero constitucional.

Pero las cosas caminaban de forma confusa durante horas. Se pudo saber que, inclusive, de forma increíble, el diputado Huerta todavía se dio el lujo de incorporarse a la sesión de la Cámara vía Zoom, y pudo emitir su voto en la aprobación de la «contrarreforma» presidencial de la ley de hidrocarburos.

CHARREZ, PRIMER DESAFORADO DE MORENA

De darse el caso, Saúl Benjamín Huerta Corona será el segundo diputado desaforado de Morena.

El primero fue Cipriano Charrez, diputado federal por Morena por el distrito de Ixmiquilpan, Hidalgo, un tipo realmente impresentable, con pésima fama en la región, con su cacicazgo familiar, con asesinatos en su haber.

En un cruce carretero cercano a Ixmiquilpan, el diputado Charrez conducía una camioneta de lujo en completo estado de ebriedad y provocó una colisión de varios autos, donde un taxi conducido por un joven de 25 años de inmediato ardió. Atrapado el conductor, gritaba por ayuda.

Pero los guardaespaldas del diputado sacaron a su patrón de la camioneta averiada y lo trasladaron a otro auto, casi en vilo. Nunca hicieron caso a los gritos de ayuda del joven taxista que murió en pocos minutos.

Todo esto fue filmado por el celular de un testigo, lo que sirvió de prueba para la policía.

En Morena hubo leves intentos por echar tierra al asunto, pero era demasiado escandaloso y dejar obrar a la mano de la justicia.

El 24 de abril, el pleno de la Cámara de Diputados se constituyó como jurado de procedencia para quitar el fuero al diputado.

La votación quedó así: 357 votos a favor; 36 en contra y 53 abstenciones.

Charrez fue a la cárcel y ahí sigue.

Ahora podremos ver el próximo juicio de desafuero, aunque Citlalli Hernández mencionó la opción de la licencia, todo indica que el asunto tendrá que ir por el desafuero.

Un cacique asesino que abandona a su víctima entre llamas; un vejete maniático que finalmente es pillado en el abuso de un menor de 15 años; un caciquillo violador al que, por fin, le quitarán la candidatura a gobernador; otro candidato gobernador que manosea en público el trasero de una candidata a presidenta municipal…

¿Cómo hará Morena para reclutar esos ejemplares?  Quizá no sea tan difícil. Cuando los requisitos son uno solo: 100 por ciento de lealtad, de fidelidad ciega, perruna, y nada más.

Así es como en Morena se diseña su particular Monstruoteca.

 

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