Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

¿Por cuál PRD se votó en contra?

El PRD fue el gran perdedor de los comicios intermedios porque el electorado lo castigó por su responsabilidad en el caso Iguala, los desaseos en dos sexenios en Guerrero, vínculos de varios de sus alcaldes con narcotráfico y corrupción, escándalos públicos…

En Iguala, que gobierna desde 1993, el hoy preso ex alcalde José Luis Abarca mandó a su policía y al crimen organizado a asesinar a 43 estudiantes porque sabotearían un acto de su esposa, consejera del partido en el estado, gobernado desde 2005 por el PRD.

Además, el senador perredista Lázaro Mazón, quien gobernó Iguala en 1996-99 y 2002-05, tuvo como jefe de Seguridad Pública a Felipe Flores (prófugo por el crimen de los 43), quien puso a la Policía Municipal a las órdenes del cártel Guerreros Unidos.

A nadie debe sorprender entonces que el PRD fuese el gran derrotado del domingo, al perder la mitad de curules en la Cámara de Diputados (tendrá 51-60 legisladores y ahora posee 99) y la Asamblea Legislativa del DF, y ocho de las 14 delegaciones que controlaba.

En la Asamblea sólo contará con 16 diputados de mayoría (ahora tiene 32, sin contar sus dos pluris) y cedió ante Morena las delegaciones Cuauhtémoc, Tlalpan, Azcapotzalco, Xochimilco y Tláhuac; Miguel Hidalgo ante el PAN y Magdalena Contreras y Milpa Alta ante el PRI.

De cuatro millones 217 mil 895 votos que obtuvo en la elección intermedia de 2009, el domingo bajó a tres millones 924 mil 981. O sea, el 12.20 por ciento que registró entonces se redujo a 10.83 por ciento. Es decir: un batacazo de proporciones históricas.

Algo lógico en un partido que debió implantar un protocolo para que sus candidatos fueran verificados por PGR, Gobernación y el Cisen en todos los distritos y en Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Morelos para evitar la llegada de aspirantes vinculados al crimen organizado.

En el caso del DF hubo situaciones impresentables, como la del delegado de Iztapalapa, Jesús Valencia, quien en estado de ebriedad chocó una camioneta de lujo, propiedad de una empresa a la cual le había otorgado contratos.

O el alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, San Luis Potosí, preso por presunto lavado y desvío de 200 millones de pesos del erario a empresas de las que era accionista mayoritario: antes había solicitado licencia para buscar la precandidatura del PRD a la gubernatura estatal.

Y el edil de Pueblo Nuevo Solistahuacán, Chiapas, Enoc Díaz, acusado de tortura, secuestro y asociación delictuosa, como líder del grupo paramilitar Los Diablos, que plagió y golpeó a los empresarios Édgar Fonseca García y Héctor Rendis por reclamar falta de seguridad. El hecho quedó grabado.

Ojo: fue ése el PRD castigado ahora en las urnas.


Este artículo fue publicado en La Razón el 09 de Junio de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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