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Ricardo Becerra Laguna

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Economista. Fue subsecretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México. Comisionado para la Reconstrucción de la Ciudad luego de los sismos de 2017. Presidente del Instituto para la Transición Democrática.

Volver a lo (más) básico: la pobreza en México vive con 155.8 pesos diarios

Hace tres días, conocimos los resultados de la Encuesta Nacional del Ingreso y Gasto de los Hogares en México (ENIGH). Es un magno ejercicio para reconocer quienes somos, como evolucionamos en el tiempo, si mejoramos o empeoramos en el crucial asunto del dinero, el sustento de todos los días.

Es un ejercicio importantísimo que se realiza cada dos años y que hasta ahora, México lo desarrolla una vez mejor que la otra, de modo que, entre el 21 de agosto y el 28 de noviembre del año pasado, un ejército de 2 mil 647 personas contratadas por el INEGI, tocó las puertas de 87 mil 826 viviendas a donde realizaron largos y cuidadosos cuestionarios.

GUADALUPE, ZACATECAS, 30ABRIL2018.-
FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM

El levantamiento de información tiene mucha ciencia, por eso, estos hogares fueron seleccionados mediante muy sofisticadas técnicas aleatorias que vuelven al ejercicio altamente representativo (refleja muy bien el conjunto del cuerpo social mexicano), de modo que la ENIGH en realidad captó lo que sucedía en los 34 millones 744 mil 818 hogares del país hace menos de un año.

¿Lo ven? Puede decirse que después del censo de población y vivienda (realizado cada diez años) y de la encuesta intercensal (realizada en los años terminados en 5), la Encuesta de Ingreso Gasto es el más importante de los ejercicios para el conocimiento público que nuestro país hace sobre sí mismo.

Si nuestra lupa filtrara “hogar por hogar”, vemos nuestra realidad así:


Nuestro retrato es este: los hogares comunes y corrientes se conforman por cuatro (la familia mexicana se está reduciendo, si lo vemos hacia atrás en el tiempo); cuando menos uno de ellos está ocupado, trabajando, pero otro miembro más percibe algún tipo de ingreso (jubilaciones, remesas, algún programa social). De modo que casi dos ingresos mantienen a una familia típica en México.

Si el salario alcanzara, los hogares podrían salir de pobres, pero como no, la situación social empeora. Veamos.

El INEGI hace diez montones, divide entre diez a todos los hogares que entrevista. El primer escalón es el de ingresos más bajos (decil-1). Los primero 3 millones 474 mil hogares en esa condición, tuvieron un ingreso promedio de 9,113 pesos ¡al trimestre! aproximadamente ¡43 pesos diarios por perceptor! Definitivamente, no alcanza.

La desigualdad es oceánica. Nada tienen que ver los del decil-1 con los del decil-8, por ejemplo, hogares que ganan 58 mil 885 pesos, seis veces más que la base de la pirámide. A su vez, estos se encuentran lejos de la punta social captada, lejos del decil-10 cuyo ingreso promedio rondó los 166,750 pesos: casi tres veces más que el decil-8 y unas 18 veces más que el decil-1. Con una salvedad: si algún problema ostensible presenta todavía hoy nuestra ENIGH, es que no logra captar suficientemente a los más ricos de México, a las grandes fortunas, por la razón pedestre y simple de que –aún hoy- no se dejan encuestar.

La riqueza de la información es inmensa y está allí, disponible, transparente, para quien tenga tiempo y ánimo aquí: https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2016/

Terminemos con tres datos: existen 934 mil hogares en los cuales un pequeño no come o come solo una vez al día. En el México de finales del 2018, pasa hambre el 2.6 por ciento de nuestras casas.

Entre 2016 y 2018, los deciles 2, 3 y 4 mejoraron un poco su ingreso, entre uno y dos puntos porcentuales. El decil-1 casi un punto (sigue siendo muy poco). Todos los demás perdieron. De modo que en el conjunto, el ingreso de los mexicanos cayó 4.1 por ciento en los dos últimos años de Peña Nieto. México se hizo más pobre por las dos vías: menores salarios y transferencias gubernamentales contenidas (esta es la verdadera nueva variable que ha puesto en acción el gobierno de López Obrador, pero esa es otra historia).

Y finalmente, justo en medio, el gran promedio, el ingreso corriente trimestral por hogar en 2018 resultó de 49,610 pesos: 16,536 mensuales por hogar, equivalente a un ingreso diario de 155.8 pesos por perceptor. Esos 155.8 pesos no suman ni siquiera dos salarios mínimos. Todos esos mexicanos que salen a trabajar, todos los días, para ganarse la vida con el propio esfuerzo, se les retribuye un salario mínimo y medio.

Véase al derecho y al revés, cualquier esquina de este portentoso trabajo estadístico ofrecido por el INEGI, pero nos vuelve a informar que son los ingresos de los mexicanos, el reparto en la economía y su señal maestra –el salario mínimo- la causa eficiente que produce cotidianamente, millones de pobres en México.

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