Cinque Terre

Gerardo Soria

Pobre México

Probablemente sea yo, pero se percibe un pesado desaliento en el país, como si nuestras últimas esperanzas se hubieran hecho añicos a golpe de necedades y ocurrencias. No entiendo los resultados de las encuestas: ¡son absurdos! ¿Cómo es posible que la gente vea con buenos ojos al hombre que dejó a decenas de millones de mexicanos sin atención médica al eliminar el Seguro Popular; al que por prejuicios y vendettas personales destruyó todo el sistema de compra y distribución de medicamentos, causando el desabasto más grande que se ha visto en nuestra historia; al que se burla de los niños con cáncer que carecen de medicamentos y los llama golpistas; al que ha eliminado el presupuesto para la atención de las mujeres y niños víctimas de la violencia familiar; al que con sonrisa cínica dejó a millones de niños vulnerables sin el único alimento del día; al que no hizo nada para evitar la muerte por Covid de más de 700 mil mexicanos; al que destruye la selva, los cenotes y los ríos subterráneos de la península de Yucatán sin el menor rubor; al que inundó un aeropuerto de primer mundo para suplirlo con una necedad inviable; al que obligó a rediseñar el espacio aéreo de la Ciudad de México para que su capricho pudiera cumplirse, aún a costa de la seguridad y la vida de pasajeros, tripulación y habitantes de la ciudad; al que metió a la nomina del gobierno a todos los amigos de sus hijos, familiares y parientes de sus colaboradores (a quienes perdona cualquier trapacería o acto de corrupción, por escandaloso que sea); al que protege delincuentes y ordena al ejército huir en caso de ser atacado por los criminales; al que menosprecia los agravios a las mujeres y se desentiende de las víctimas del crimen; al que manda al carajo a los médicos mexicanos y se involucra en el negocio de trata de personas que sostiene a la dictadura cubana; al que se ufana de que los ricos se han hecho más ricos?

¿Es posible que las encuestas sean un reflejo de la realidad o son producto del narcisismo del presidente? He leído sesudas explicaciones para este fenómeno: que si el ciudadano en realidad vota por sí mismo, es decir, por aquel con el que se identifica de manera irracional; que si se trata de la revancha de los que se sentían excluidos, aunque sepan que el país se está cayendo a pedazos; que si sienten que uno de los suyos es el que manda y por eso lo apoyan. Honestamente, ninguna de estas explicaciones me convence. Si miramos hacia atrás, veremos que López Obrador llegó al poder apoyado por todos los grupos cuyos intereses fueron afectados por las reformas estructurales de Peña Nieto y el Pacto por México, quienes siguen fomentando su discurso maniqueo para conservar sus cotos de poder.

Si ponemos atención, la auto nombrada 4T no ha hecho otro cosa sino revertir (o tratar de revertir) las reformas estructurales en educación, energía, telecomunicaciones, competencia económica y materia electoral. Si algo tienen en común todas las reformas, es que fomentaban el esfuerzo, la inversión, la innovación tecnológica, el libre mercado y la competencia. Recordamos con claridad la actitud de los sindicatos de maestros que se niegan a ser evaluados y que mantienen el multimillonario negocio de la venta de plazas; a las burocracias de Pemex y CFE que se niegan a dejar de ser los que parten, reparten y se llevan la mejor parte del sector, aún a costa del medio ambiente y la viabilidad económica de México; al ingeniero Slim y su conglomerado reconcentrando el poder y control en el sector telecomunicaciones; a todos los monopolios y oligopolios, públicos o privados, que manipulan los mercados para restringir la competencia. A todos ellos, López Obrador les ha cumplido y ha mantenido intactos sus feudos. Ellos son los que mandan y López Obrador les es de utilidad; por eso, en tanto les sea útil, nos seguirán vendiendo su alta aprobación para cambiar todo sin que nada cambie. Pobre México.

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