Cinque Terre

Carlos Urdiales

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Plataforma multimedia informativa de El Chapo Guzmán

Joaquín Guzmán Loera, criminal peligroso y sanguinario, además de rico es talentoso, astuto, buen pagador. Parientes, amigos y empleados han cobrado y seguirán haciéndolo por sus servicios de estrategia mediática.


Otros ni se enteran, pero forman parte de la red multimedia, propagandística, del narco. Creen tener la nota, la entrevista, la exclusiva; trabajan gratis, a no ser de la capitalizable notoriedad que da entregar el micrófono a quien recibe dinero por decir mentiras, las que hagan falta para defender al criminal e inculpar al Estado.


El Chapo hace campaña desde su celda. El abogado, uno de ellos, José Refugio Rodríguez, pregona que a su cliente lo maltratan; continúa la apología del delincuente desvelado, toca ser víctima, ahora no va de Harry Houdini o Robin Hood.


Lo dicho por sus apologistas insulta si se revisa la historia, duele o debería; hacen lo que corresponde a su alquiler; micrófonos, tiempo aire, van gratis. Rosa Isela Guzmán Ortiz, hija mayor del capo ídem, cuenta que su papá la visitó dos veces en Estados Unidos, fue a saludar, a conocer “su” casa, la que compró con dinero lícito que Guzmán Loera le envió.


La Chapita “reveló” que su padre hizo arreglos, acordó con altos mandos políticos, de seguridad nacional, pero fue traicionado a pesar de que hasta campañas pagó. No dice de quiénes, cuándo y en dónde. La portada está garantizada, va de gratis, la agenda mediática que le sigue se difunde sola.


Bernarda y Lourdes Guzmán Loera no han visto a su hermano Joaquín, pero se han enterado de que la salud deEl Chapo se ha deteriorado. Juan Pablo Badillo, otro abogado-vocero, dice que quien lo mira sabe que está a punto del colapso, amarillo, en estado caótico, torturado.


José Luis González Meza, otro abogado, amenaza con media huelga de hambre afuera del penal federal al tiempo que viste una playera que dice: “¡extradition never!”. ¿No que sí?


Emma Coronel, esposa y madre de sus pequeñas gemelas, teme por la vida de su marido, que hasta retirado quería estar. Mujer que domina escena e imagen, gestiona entrevistas de impacto internacional, triple A, prime time.


Victimización publicitada. Cosas de la pluralidad sin rasero alguno que pueda invocar fantasmas de parcialidad, línea, censura, oficialismo como estigma.


La diversidad de medios y canales de información democratiza la comunicación, pero no necesariamente la mejora. La corrección política de noticiarios, ligada a vetustos conceptos de “objetividad”, impide nitidez, ofrecer posiciones claras, confiables y empáticas.


Cada vez son más los medios que no ocultan su razonamiento colectivo sin perder su libertad editorial.


Voceros, amplificadores ¿involuntarios? de la estrategia multimedia de El Chapo, complementan, ¿involuntariamente?, otra campaña, una en contra de las instituciones del Estado, no de personajes y gobiernos. El Chapo no es víctima, el ladrón es él, no sus carceleros.



Este artículo fue publicado en La Razón el 08 de Marzo de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página

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