Cinque Terre

Javier Solórzano

“Piensen en las enseñanzas de la madre“

Roma, Italia.- Las audiencias papales tienen algo de espectacular. La cantidad de gente que participa de ellas es considerable. Digamos que se juntan todas las nacionalidades. Todo tipo de personas se unen al jolgorio religioso ante un Papa profundamente paciente.

Como sea, las audiencias también tienen clases sociales. Están quienes tienen boleto blanco y saludan al Papa, e incluso pueden platicar con él, aunque sea por pocos minutos. Están quienes tienen boleto naranja, que tienen una posición privilegiada y, como, sea lo tienen cerca de ellos.

Finalmente están quienes tienen a lo lejos al Papa y son también los que hacen el ruido, organizan las porras, y con quienes el Pontífice intenta estar, aunque sea a distancia, cerca de ellos en sus discursos.

Quienes están en primera fila gozan de influencias o de cercanía con sectores de la Iglesia, que les ayudan a tener algo que bien podrían exhibir como una posición de privilegio.

El Papa se detiene con todos y platica con todos. En mi turno platicamos con Francisco sobre México. Es conciente que el país vive un proceso complejo y pide que los católicos y, en lo general, que todas y todos los mexicanos estén unidos.

Textualmente nos dijo: “Es importante que los mexicanos piensen en estos días en las enseñanzas de la madre. Mis oraciones están con ustedes”. Muchas maneras hay de interpretar lo que expresó el Papa; no se mete en la política mexicana, pero sí sabe de la complejidad de lo que el país vive. En conversaciones paralelas con allegados a Francisco, sin explicitarlo de manera abierta, reconocieron la atención que el Vaticano está teniendo hacia los procesos electorales de América Latina.

No destacan en particular alguno, porque si hacemos una revisión de lo que está viviendo el sur del continente, encontramos que varios países de la zona, como Costa Rica, Venezuela, Brasil y México han tenido o están en proceso de elecciones.

Las audiencias papales tienen de todo. Una gran cantidad de parejas vestidas como si se fueran a casar, ellos de smoking y ellas con sus vestidos de novia con todo y grandes colas y velos, se reúnen cada semana para que el Papa ratifique su matrimonio. Como es sabido, el Vaticano, en sentido estricto, no permite el matrimonio fuera de los templos, a pesar de que muchos se han casado en la playa y la Iglesia opte por hacerse la desentendida.

Francisco está en un proceso complejo al interior de la Iglesia. Ha hecho algunas declaraciones con intención de ir abriendo espacios al interior de ésta; sin embargo, hasta ahora le han costado trabajo muchas cosas por menores que parezcan. Algunas de ellas se reconocen como de gran importancia y no ha podido dar el siguiente paso. Caso concreto, el tema de la aceptación a los homosexuales, el divorcio, y la suspensión del embarazo en algunos casos muy claramente establecidos.

La Iglesia católica es una de las manifestaciones más desarrolladas sobre la política. Los embajadores acreditados en el Vaticano saben bien que cuando llegan a la Santa Sede se pueden encontrar con una suma interminable de políticos, entre los pocos integrantes de la institución.

Francisco ha batallado hasta donde le es posible en estos terrenos, en donde por más que sus conocimientos y sus capacidades llegan, reiteramos, no ha podido dar un segundo paso.

No es que a Francisco no le preocupe lo que eventualmente pueda pasar en México. No lo vemos por lo pronto en una gran conferencia sobre la paz, como ha planteado López Obrador. Por más relevante que sean los católicos mexicanos en el mundo de la Iglesia, el Papa sabe bien que hay terrenos que no le conviene y no debe pisar.

No deja de ser una buena idea la del candidato de Morena, pero objetivamente es casi imposible que se lleve a cabo.

Lo que sí es un hecho, es que la elección mexicana en otros ámbitos de la Iglesia llama la atención. Hay claridad de lo que puede pasar, o sea, que eventualmente los dos partidos que en diferentes momentos han gobernado al país puedan quedar fuera del ejercicio del poder. Eso está claro, como nos queda claro también a todas y todos los mexicanos.

Las elecciones de México, las tiene el Vaticano en su mesa; diariamente atiende lo que se dice y pasa en el país, y algo deber quedar claro: no se va a meter, pero va a estar definitivamente atento.

Resquicios:

VIENE EN EL MES DE JULIO UNA EXPOSICIÓN QUE EN VERDAD NO SE DEBE PERDER: LA OBRA E HISTORIA DEL VATICANO ESTARÁ EN SAN ILDEFONSO PRÓXIMAMENTE. SERÁ LA PRIMERA VEZ QUE ESTO SUCEDA EN EL MUNDO.


Este artículo fue publicado en La Razón el 10 de mayo de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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