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La perspectiva de la intromisión rusa en las elecciones de México no es una broma

por León Krauze

La siguiente es la traslación al español del artículo “The prospect of Russian meddling in Mexico’s election is no joke”, de León Krauze, publicado la víspera en The Washington Post, el cual difundimos dada su pertinencia en el debate actual sobre México y sus elecciones. La Redacción

La perspectiva de intromisión rusa en elecciones de México no es broma
Foto: @lopezobrador_

La madrugada del jueves, Andrés Manuel López Obrador, tres veces candidato a la presidencia de México, publicó un simpático video en Twitter. López Obrador ha estado de buen humor últimamente, y por una buena razón: hoy por hoy es el puntero y favorito para las elecciones del 1 de julio, superando a varios de sus perplejos rivales, como José Antonio Meade, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). servidor público experimentado pero torpe candidato que pretende defender el sombrío legado del muy impopular presidente actual, Enrique Peña Nieto, y Ricardo Anaya, un joven e inexperto político que encabeza una frágil coalición de derecha e izquierda.

En el video de Twitter, López Obrador, parado cerca del Golfo de México en el concurrido puerto de Veracruz, revisa rápidamente los sucesos del día y luego se pone en modo de comediante: “Estoy aquí esperando el submarino ruso”, dice, mirando el océano. “Me traerá el oro de Moscú”. López Obrador se burla de Javier Lozano, uno de los voceros del PRI, que esta semana se opuso a la presunta intervención rusa en el proceso electoral de México. “Ahora soy Andrés Manuelovich”, dice riendo antes de agregar una broma más bien mala sobre un loro que posee.

Ojalá todo esto sólo fuera motivo de risas. López Obrador necesita ponerse serio y resolver un posible conflicto de intereses dentro de su equipo antes de ignorar cualquier sospecha de influencia rusa en su campaña y, lo que es más importante, su gobierno futuro, que ahora es probable.

Hace unas semanas, en una decisión política arriesgada pero segura, López Obrador anunció su potencial gabinete. Entre esos nombres estaba Irma Eréndira Sandoval, una académica que, en una presidencia de López Obrador, tendría la tarea de encabezar la lucha contra la corrupción y la negligencia dentro de la vasta burocracia de México, una tarea crucial después de los sombríos años del gobierno de Peña Nieto. Sandoval, desafortunadamente, lleva consigo un compañero inconveniente: está casada con John Ackerman, un compañero profesor y entusiasta simpatizante de López Obrador que, como explicó Frida Ghitis en The Washington Post, también es un colaborador frecuente y confiable de Russia Today, la máquina de propaganda de Moscú astutamente disfrazada, ahora ya registrada como “agente extranjero” en el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Dado el ambicioso y bien documentado intento del gobierno ruso de influir en las elecciones y desestabilizar a las democracias que funcionan plenamente, el posible conflicto de intereses dentro del círculo interno de López Obrador no es nada divertido.

La reacción de Sandoval ha empeorado las cosas. El lunes, publiqué un artículo de opinión en México explicando el dilema de López Obrador en Twitter, a la moda trumpiana, Sandoval –de nuevo, probablemente la futura titular de uno de los ministerios más influyentes de México– descalificó no el argumento, sino al periodista antes de mandarme a consultar un artículo que había escrito para “una agencia noticiosa árabe”. “Sandoval finalmente agregó una puya antisemita tristemente frecuente en un segmento de la izquierda de México: que el hecho de que ella colaborara para Al Jazeera (la ‘agencia noticiosa árabe’) “¡debería asustarte aún más!”. Ackerman más tarde subiría un video histriónico sobre Russia Today, en el que defiende a esta agencia, se burla de la idea de la interferencia rusa en asuntos mexicanos (“mitología”, lo llama) y aboga por la “pluralidad de medios”, comparando a Russia Today con la BBC y Deutsche Welle, equivalencia ficticia utilizada frecuentemente para normalizar a esta oficina de propaganda rusa.

Y sin embargo, los hechos permanecen. La vasta maquinaria de propaganda de Vladimir Putin, crucial en su asalto a la democracia en todo el mundo, cuenta con agencias como Russia Today y Sputnik, la agencia del gobierno ruso igualmente supuestamente noticiosa, para difundir desinformación y obtener influencias nefastas. Apenas la semana pasada, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EU expuso, con detalle quirúrgico, el alcance de la intromisión rusa en más de 20 procesos electorales en todo el mundo. El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, H.R. McMaster, reveló recientemente “indicios iniciales” de una posible interferencia rusa en México, una opinión compartida por destacados expertos estadounidenses sobre la política electoral mexicana.

México, cuya frágil democracia ya ha sufrido un tremendo trauma y enfrenta una variedad de amenazas internas antes de las elecciones de este año, debe tomar todas las medidas posibles para evitar ser el próximo conejillo de indias del experimento desestabilizador de Putin. Antes de descartar este asunto como la broma del día, López Obrador debe ofrecer certeza absoluta, tanto dentro como fuera de México, de que no existe asociación sospechosa dentro de su equipo y campaña. En la democracia mexicana, e inclusive en una futura presidencia de López Obrador, no hay cabida para ambigüedades o sombras. El mundo sabe muy bien lo que sucedió la última vez que un país desdeñó burlonamente la posibilidad de interferencia rusa en un proceso democrático.

El artículo original se puede consultar AQUí

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